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La historia nunca se olvida
03 de octubre de 2018

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

En nuestro país el proceso democrático solo podrá avanzar cuando se respeten las libertades de prensa y expresión y no sean un riesgo para la vida de los periodistas y comunicadores, porque reiteramos que la historia nunca se olvida. Con esta premisa el Club Primera Plana celebró la vigésima sexta entrega de reconocimientos por trayectoria periodística.

Este galardón enaltece el compromiso y la perseverancia de colegas de todo el país, y pone de manifiesto una vez más que las turbulencias coyunturales, las amenazas y la irracional violencia en contra de nuestro gremio, nunca doblegaran nuestra voluntad de cumplir con el honroso compromiso social de informar veraz y oportunamente a la opinión pública mexicana. Fueron reconocidos colegas de medios impresos, radio, televisión y cibernéticos.

De toda la República Mexicana. De pares a pares, como un estímulo para atemperar retos y adversidades, en muchos casos, de gran complejidad. Esta institución, la más respetada y respetable en el país, y, sin duda, la organización periodística más longeva del país, ha sido punto de encuentro de muchos de los comunicadores más connotados que marcan pautas sobre los acontecimientos más relevantes que han impactado al México contemporáneo.

Este 2018 cumplió 59 años de servir con puntualidad y objetividad. Su compromiso con la sociedad mexicana y el país. Orgulloso de ser parte del proceso democrático y de una sociedad cada vez más crítica, plural y demandante. El licenciado e ingeniero Luis Uribe Ortega, nuestro rector, reiteró que ante el arribo próximo de un nuevo gobierno el Club Primera Plana no busca liderazgo, porque ya lo tiene. Y convocó a todos los colegas del país comprometidos en defender las libertades de prensa y expresión, a unir voces y palabras escritas en demanda al respeto a nuestros derechos, y a que se nos otorgue en verdad la protección que las leyes nos confieren.

Fundamentalmente se de atención y solución al imparable flagelo de asesinatos de periodistas cuyo delito mayor es informar veraz y oportunamente. Que se escuchen y atiendan las justas exigencias de respeto a las labores informativas y seguridad de quienes tenemos la obligación de informar…. así como dar protección a nuestros medios y familias, demandas que hasta el momento han sido ignoradas por los tres niveles de gobierno. Ejecutivo, legislativo y judicial. Seguimos inmersos en un irracional baño de sangre contra las libertades de prensa y expresión.

Ante la impunidad y corrupción existente, el señor Uribe pidió a Andrés Manuel López Obrador y a todos los integrantes de su próximo gabinete, erradicar el nada honroso reconocimiento de que nuestro país esté considerado como uno los más peligrosos para ejercer la actividad periodística. Otorgue a los profesionales de la comunicación las condiciones seguras y adecuadas para ejercer esta noble, necesaria y actualmente heroica actividad social, que sin lugar a dudas, es fundamental para el sano desarrollo de la sociedad y de nuestra democracia.

Sin medios de comunicación libres, dicho proceso se interrumpe. No se puede soslayar que las libertades de prensa y expresión son piedra angular de las sociedades democráticas y uno de los componentes claves de la gobernabilidad. Quienes participamos en la actividad periodística no queremos mártires, exigimos las condiciones básicas para poder cumplir con la obligación social y profesional de informar libremente todo lo que afecta a la sociedad mexicana; sin temores ni zozobras.

Dejó Uribe Ortega testimonio de reconocimiento a Raúl Gómez Espinosa, presidente del Instituto Mexicano de Ciencias y Humanidades. A Teodoro Rentería Arroyave, presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo y también expresidente del CPP. A María Consuelo Eguía, presidenta de Federación de Asociaciones de Periodistas de México. A Rosalía Buaún, presidenta de la Asociación Nacional de Locutores, siempre solidaria, siempre consistente en su amistad y en su liderazgo. Fue amable: “Deseamos pronta recuperación de Don Carlos Ravelo Galindo, periodista de amplia y brillante trayectoria y Decano del periodismo en México y de Hilda Luisa Valdemar y Lima, presidenta y fundadora de la Asociación de Mujeres periodistas y

escritoras, que siempre ha destacado por su entrega y vocación de servicio”. Añadió que sin duda en los años por venir se escribirán nuevas historias en las que el Club Primera Plana siempre tendrá un papel relevante, porque seguirá en su intransigente defensa de las libertades de presa y de expresión, así como de la demanda permanente de seguridad, protección y mejores condiciones de vida para nuestros colegas periodistas.. craveloyglindo@gmail.com

 


Quién es López
02 de octubre de 2018

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Cuando el colega y amigo José Antonio Aspiros Villagómez pregunta en sus comentarios Quién es López, debimos leer con entusiasmo su crónica, que nos lleva por diversos rumbos. Y al pensar en varios, su explicación llena de conocimiento, nos endulzó su lectura.

El título de este comentario nada tiene que ver con la serie de documentales del mismo nombre que produjo hace unos años el cineasta Luis Mandoki, relativos al hoy presidente electo de México Andrés Manuel López Obrador. Tampoco con otros presidentes como Antonio López de Santa Anna, Adolfo López Mateos o José López Portillo.

Se refiere a la novela Los pasos de López, donde su autor Jorge Ibargüengoitia (1928-1983) narra con nombres ficticios de lugares y personajes, el inicio de la guerra de Independencia en México desde que se preparaban los conspiradores, hasta la muerte del caudillo que, en la obra, es un cura de apellido Periñón y en su estandarte está la imagen de la Virgen Prieta.

Es este un relato lineal, en primera persona y en un lenguaje sencillo, del teniente artillero realista Matías Chandón, quien fue invitado por el corregidor de Cañada, Diego Aquino, a sumarse a la causa independentista por ser “uno de los nuestros”: un criollo sin mayor porvenir.

En vísperas del último Grito desde el Palacio Nacional por parte del presidente Enrique Peña Nieto, es pertinente comentar cómo en su novela Ibargüengoitia describe las vicisitudes de la epopeya libertaria, al menos de manera imaginaria, pero con cierto apego a lo que Vicente Riva Palacio escribió en su célebre obra México a través de los siglos.

Es necesario hacer un paréntesis para festinar que la editorial Joaquín Mortiz, que ya no pertenece a los descendientes de su fundador, don Joaquín Díez Canedo, reeditó en 2018 esta y otras novelas del malogrado escritor guanajuatense, quien murió en un accidente aéreo en Madrid.

En Los pasos de López encontramos tanto la fantasía del autor como el parecido con los hechos reales que exige una novela histórica, y así en voz de su protagonista narrador inventa diálogos, describe puntillosamente escenarios y hasta la orografía del terreno, detalla el reclutamiento de combatientes, las estrategias para la guerra y el acopio previo de armamento incluido un cañón hecho con el metal fundido de cinco campanas y bautizado como ‘El Niño’. Y sepultan a sus muertos: “el entierro es la parte más terrible de la victoria”.

Recrea episodios donde es declarada la Independencia y abolida la esclavitud; los insurgentes combaten, saquean, sacan a los presos de las cárceles y mueren o desertan, mientras el cura Periñón se muestra liberal y permisivo. Aparte de que, en la sierra de Güemes, se encuentran con un bandido apodado El Patotas, quien trae un trapo amarrado en la cabeza -tipo Morelos- y aparecerá de manera recurrente en el relato.

Cuando los corregidores se enteran que la conspiración ha sido delatada, ante los titubeos de Diego -un enfermo que solía trabarse y a quien Periñón llamó después “pusilánime”- y luego de discutir con él, la corregidora Carmelita toma el mando. Le pide a Matías llevar la noticia al cura Periñón y este da el Grito de Ajetreo. En este momento de su relato, Chandón considera que debe “precisar algunos puntos que la leyenda ha borroneado”, y lo hace.

Se refiere también a los errores cometidos, las victorias, los excesos y los avances territoriales, y justifica la sorpresiva y fatal decisión del caudillo –“el error más grande de la campaña”- de regresar los pasos andados, después de la victoria en el cerro “de los Tostones” -o de las Cruces en los hechos reales- a las puertas de la Ciudad de México.

Por cierto, dice Riva Palacio en México a través de los siglos que, en esa ocasión, Agustín de Iturbide fue uno de quienes sobrevivieron a la derrota realista y al regresar a la capital fue ascendido a capitán. Antes, en Valladolid, había rechazado la oferta

de Miguel Hidalgo de integrarse a los insurgentes como teniente general.

¿Y López? Aparece a media novela cuando, en una parranda, las chicas de la casa de la tía Mela se hincan y le besan la mano. Nada más, por lo pronto.

Desde luego, la novela menciona la excomunión dictada contra los insurgentes y quienes les ayudaran, por parte del obispo Begonia, quien según la historia fue el de Michoacán, Manuel Abad y Queipo, si bien -otra vez recurrimos a Riva palacio- su sustituto, el canónigo conde de Sierra Gorda, “levantó el anatema” y ordenó quitar las tablillas donde se proclamaba.

Un traidor llamado Adarviles en Los pasos de López fue el Judas del episodio donde los citó en la hacienda de Ojo Seco y, aun cuando ya lo sospechaban Periñón, Ontananza y Aldaco -los caudillos de la conjura cuyo ejército se había desintegrado-, aceptaron caer en la trampa pues, como mencionó el cura de Ajetreo, “ya quiero que acabe pronto esta historia”. Chandón, por su parte, se separó previamente de ellos y no volvió a verlos, pero siguió con el relato.

Fueron detenidos, juzgados y ejecutados. Acusado de 26 delitos civiles y 32 eclesiásticos, el juicio de Periñón duró seis meses porque se negaba a firmar su acto de contrición. Al final se burló de sus jueces, según se descubrió 16 años después. En México a través de los siglos leímos que Hidalgo no culpó a nadie; “asumió todas su responsabilidades y, aparentemente, se arrepintió de sus actos”.

Ahí se desvela parte del misterio. Usted que leyó la novela de Jorge Ibargüengoitia publicada originalmente en 1981, sabe bien quién fue el señor López.

craveloygalindo@gmail.com

 


LASCIVIA O LUJURIA
01 de octubre de 2018

Carlos Ravelo Galindo, afirma: 

        Al hermano periodista Jorge Reyes Estrada nuestro más profundo dolor por la pérdida del amor de su vida, Georgina  Acero Moreno. 

 A sus hijos Jorge Luis, Mónica e Isabel. A sus nietos Alejandro, Marco y Ana Paulina. A los  hermanos de Coquis, como la llamábamos con dulzura, Gabriel y Gustavo, un beso con ternura de alguien que ya conoció la pena.  Descansa  en paz, igual que Bety su cuñada         

Cierto, no tenemos vergüenza. Los géneros compiten por  el feminismo  mal enfocado. Antiguamente muy  guardado en secreto.

Hoy, hasta aparecen en los teléfonos portátiles de senadores.  Y le llaman pornografía. Antes era lascivia o lujuria. Ellas y ellos, se lanzan la culpa.                                                                                                                 

Al cambiar impresiones con la escritora y médico Rosa Chávez Cárdenas, que por su profesión conoce mucho del tema, nos permite afirmar que el  feminismo de estos últimos años se volvió también un rechazo a los hombres.                                                                                                      

Misantropía  es el odio  a los hombres y a la sociedad. Término, similar al machismo. Vaya, para entenderlo mejor,  la misoginia de los varones.                                                                                                                     

 Hace unos días, nos platica doña Rosa, se  dieron los resultados del Estudio “Diagnóstico Acoso y otras formas de violencia Sexual en el Espacio Público”.                                                                                

Entre los indicadores el más destacado en las mujeres mayores de 15 años fueron las miradas lascivas en un 78 por ciento de las encuestadas.                                                                                                      

Confirmamos según el diccionario de la Real Academia Española, que la lascivia es la propensión a los deleites carnales, el deseo sexual o la lujuria sin control. La persona con lascivia mira al prójimo de manera morbosa o con intenciones sexuales.                            

 Otro de los indicadores son los piropos groseros y las ofensas verbales sobre su cuerpo.                                                                                    
Según las encuestadas el lugar donde se sienten más inseguras es en la calle, y en el transporte público.                                                                   

Nos confiesa la también poeta jalisciense que “sería bueno que pregunten más a fondo, porque  sabemos los que tratamos el abuso sexual y la violación,  que el agresor casi siempre está en su familia. Así las agresiones verbales, los golpes y el abuso sexual en los niños se debe  a familiares cercanos.                                                                                       

La mujer ha ganado a través de muchos años de esfuerzo el lugar que le corresponde en la sociedad. Hoy por hoy es independiente, autónoma, desempeña tareas que antes eran exclusivos de los hombres.                                                                                          

 La mujer no es inferior, ni superior al hombre, y no es indispensable competir contra ellos como a veces lo expresan.                            

 Las mujeres necesitan, un buen nivel de autoestima, seguridad en sí mismas, mantener el equilibrio sin perder su femineidad. No es necesario masculinizarse para desempeñarse en su vida laboral.              

Las que detestan a los hombres están convencidas que no los necesitan.                                                                                                              
 Puede ser que padecen androfobia, un trastorno clínico, igual a cualquier otra fobia, según la persona en función de su miedo. Los síntomas se presentan con ansiedad, dificultad para respirar, sudoración excesiva, náuseas, temblores.                                                                       

Las fobias surgen de acontecimientos externos, eventos traumáticos, violación, abuso sexual, físico, abandono, emociones reprimidas, y los indirectos las creencias de las mujeres cercanas.                         

 Las que padecen androfobia aplican medidas para evitarlos. Y a pesar del temor a los hombres, llegan a casarse, igual que los hombres misóginos, porque  la presión social es fuerte.                                    

Desde hace unos años vemos un feminismo muy al estilo norteamericano, en donde parece que el hombre es enemigo de las mujeres, donde ellas son víctimas y al hombre es el agresor.                                 

Es preocupante, en lugar de avanzar en cuanto a equidad de género, nos fuimos al otro extremo, porque  esas campañas de la ONU, no abonan a la equidad de género.                                                                        

Las mujeres adultas, nos explica,  pueden  tomar consciencia, poner límites, denunciar ante un abuso sexual.  Las niñas por miedo o amenazas en ocasiones no pueden defenderse.                                        

Tenemos que enfocarnos en instruir a los niños para que aprendan a identificar las señales de acoso, no con sobreprotección sino enseñarlas a poner límites.                                                                              

Tiene toda la razón cuando afirma que los hombres no siempre son un peligro. También hay mujeres que los acosan para obtener beneficios económicos y sexuales.                                                        

  El  peligro si está en la calle en donde  los delincuentes están al acecho de victimas para despojarlas de sus pertenencias, es ahí donde  las mujeres son vulnerables. El gran problema es la impunidad.  

La delincuencia encuentra un campo libre como  estafadores, vendedores de ilusiones, de productos milagro, las llamadas telefónicas, los cajeros de los bancos, hasta en los semáforos. Ahí es donde necesitan  sentirse  seguras.                                                                           

La anterior es una de las funciones a las que debe enfocarse la autoridad que a pesar de los recursos destinados, no ha cumplido.                                                  

Porque  la impunidad en nuestro país es uno de los principales problemas que nos aquejan. Sean los ciudadanos  del género que sean.  Así de simple.

craveloygalindo@gmail.com

 
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