9:12:51 PM
 

Octaviano Lozano Tinoco

 

 

 






























16/04/ 2026

 

Enfrentamiento inédito: Trump acusa al papa León XIV
de “apoyar criminales”.

Genera ola de críticas religiosas y diplomáticas

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Jaime Sabines

Por Octaviano Lozano Tinoco

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el papa León XIV —el primer pontífice estadounidense de la historia— protagonizan un choque sin precedentes que ha sacudido las relaciones entre Washington y el Vaticano.


El origen del conflicto es la firme oposición del Papa a la guerra en Irán, un conflicto que ya ha causado decenas de miles de muertos y desestabilizado Oriente Medio.


Trump, en una extensa publicación en Truth Social que luego eliminó parcialmente, aseguró no saber “nada” de las críticas vaticanas y acusó al pontífice de “apoyar a criminales” y de ser “débil” en materia de seguridad y política exterior. Además, afirmó que León XIV “le debe su llegada al Vaticano”, sugiriendo que su elección como primer papa nacido en Estados Unidos fue posible gracias a la influencia de su administración.


“Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”, escribió.


El Papa respondió con serenidad pero firmeza desde un vuelo hacia África. “No le tengo miedo a la administración Trump ni a hablar en voz alta del mensaje del Evangelio”, declaró a los periodistas, al tiempo que reiteró su llamado a la paz y la reconciliación.


“La Iglesia tiene la obligación moral de oponerse a la guerra”, añadió. Fuentes vaticanas destacan que León XIV, de 70 años y oriundo de Chicago, no ha cedido un milímetro en su defensa de la paz, pese a las presiones.


El conflicto se agravó cuando Trump publicó imágenes generadas por inteligencia artificial en las que aparece representado como una figura divina o abrazado por Dios, en escenas que recuerdan la iconografía cristiana de sanación milagrosa.


La publicación generó indignación inmediata tanto en sectores religiosos conservadores como progresistas. Varios líderes católicos la calificaron de ofensa o blasfemia, según reportes de The New York Times.


Trump borró la imagen horas después y explicó que creía que lo mostraba “como médico”.


Mientras tanto, las principales potencias europeas —Reino Unido, Francia e Italia— y la Unión Europea en su conjunto han mantenido una postura de cautela ante Trump, a pesar de los insultos reiterados del mandatario contra sus líderes y políticas. Giorgia Meloni, primera ministra italiana y aliada histórica de Trump, condenó públicamente sus ataques al Papa como “inaceptables”, aunque Bruselas evita una confrontación directa.


Analistas especulan con la posibilidad de una ruptura histórica entre Estados Unidos y el Vaticano, comparable a la que vivió Inglaterra en 1534 bajo el reinado de Enrique VIII.


Entonces, el papa Clemente VII negó el divorcio al monarca de Catalina de Aragón, lo que derivó en la creación de la Iglesia anglicana.“Trump podría estar evaluando medidas extremas, como recortar lazos diplomáticos o presionar a los obispos estadounidenses”, advierten expertos.


Un funcionario vaticano, según fuentes de Reuters, no descarta que León XIV cancele una eventual visita a Estados Unidos en 2026.


Ante las elecciones de medio término, en noviembre, este conflicto podría golpear ael apoyo de Trump.


Los católicos representan alrededor del 20 % del electorado y han sido clave en victorias republicanas recientes. Un enfrentamiento público con el primer papa estadounidense podría erosionar ese apoyo, especialmente entre hispanos y votantes moderados. Sin embargo, el núcleo duro de la base trumpista celebra la confrontación como una defensa de la “soberanía nacional”.


Estados Unidos no es de mayoría católica. Los católicos representan aproximadamente el 20 % de la población adulta (unos 53 millones), según datos actualizados de Pew Research.


La gran mayoría religiosa es cristiana en sentido amplio: protestantes, evangélicos y otras denominaciones suman alrededor del 60-65 %. El resto se reparte entre no afiliados, judíos, musulmanes y otras confesiones.


El catolicismo ha crecido ligeramente por la inmigración hispana, pero sigue siendo minoría.


El pulso entre Trump y León XIV trasciende lo diplomático: enfrenta dos visiones de poder estadounidense —la terrenal y la moral— en un momento de alta tensión geopolítica.


Mientras el Papa insiste en que “basta de idolatría del yo y del dinero”, el presidente redobla su apuesta por la fuerza. El desenlace, advierten analistas, podría redefinir no solo las relaciones bilaterales, sino también el voto católico en las urnas del 3 de noviembre de 2026.

 

13/04/ 2026

 

España, Brasil y México impulsan
cumbre progresista contra ofensiva trumpista

“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas;—y mi honda es la de David
José Martí

Por Octaviano Lozano Tinoco


En medio de la guerra en Irán y las crecientes tensiones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, los presidentes de España, Brasil, México y Colombia ultiman los preparativos para una cumbre de líderes progresistas que se celebrará el próximo 18 de abril en Barcelona. La reunión, impulsada por Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, busca coordinar una respuesta común al avance de la ultraderecha y al unilateralismo estadounidense, en claro contraste con la cumbre “Escudo de las Américas” convocada por Trump el 7 de marzo en Miami.


Sánchez mantiene su rechazo al uso de las bases conjuntas de EstadosUnidos de Rota y Morón para operaciones contra Irán. Esta posición ha provocado duras reacciones: Trump, que ha amenazado con cortar los intercambios comerciales con España, mientras Netanyahu acusa al gobierno español de “librar una guerra diplomática” contra Israel y advierte que pagará “un precio inmediato”.


Sánchez ha cerrado incluso el espacio aéreo español a aeronaves estadounidenses involucradas en los ataques, defendiendo que “España no puede convertirse en plataforma de una guerra que no comparte”.


La cumbre de Barcelona reunirá a Pedro Sánchez (España), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Claudia Sheinbaum (México) y Gustavo Petro (Colombia), con la posible participación de otros líderes como Yamandú Orsi (Uruguay) y el expresidente chileno Gabriel Boric.


Fuentes diplomáticas indican que el objetivo es fortalecer el multilateralismo, defender la democracia frente al autoritarismo y coordinar posiciones en temas como cambio climático, migración humanitaria y una salida diplomática a la crisis iraní.
Sheinbaum ha confirmado su asistencia, describiéndola como una iniciativa para unir a gobiernos progresistas ante presiones externas.


Esta cita surge como contrapeso directo a la cumbre “Escudo de las Américas” de Miami, que reunió a doce líderes de derecha latinoamericanos para consolidar la influencia de Estados Unidos y contrarrestar la presencia china. Entre los asistentes destacaron Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador) y Daniel Noboa (Ecuador), además de mandatarios de países como Paraguay, Honduras, Costa Rica y Panamá.


El foro, centrado en seguridad, narcotráfico y control migratorio, excluyó deliberadamente a México, Brasil y Colombia, las mayores economías con gobiernos progresistas o de izquierda.


Los participantes firmaron acuerdos de cooperación en inteligencia y extradición, reafirmando una agenda de “mano dura” alineada con la visión “América Primero” de Trump.


La cumbre de Miami fue un intento de dividir el continente, dejando fuera a los pesos pesados progresistas. Ahora, la respuesta de España, Brasil, México y Colombia busca reconstruir puentes a través de mecanismos como la CELAC y reforzar la autonomía estratégica latinoamericana y europea frente a presiones unilaterales.


El contexto bélico en Irán añade urgencia al encuentro. La escalada ha causado miles de víctimas y amenaza la estabilidad global. Sánchez ha criticado duramente las acciones de Estados Unidos e Israel, llamando a la diplomacia y al derecho internacional. Netanyahu, en respuesta, ha excluido a España de centros de coordinación en Gaza, acusándola de sesgo antiisraelí.


Trump, por su parte, ha intensificado las críticas a la defensa española y a su postura en la OTAN.


En Brasilia, Ciudad de México y Bogotá, Lula, Sheinbaum y Petro han expresado respaldo a Sánchez. Lula coincidió en que “la soberanía no se negocia”, mientras Petro ha enfatizado la necesidad de una América Latina unida que rechace dictados externos. La cumbre de Barcelona también servirá para preparar posiciones comunes ante posibles sanciones comerciales o medidas de la administración Trump.


Aunque persisten diferencias internas entre los cuatro gobiernos, los organizadores coinciden en que el encuentro debe enviar un mensaje claro: frente al “escudo” trumpista de alineación automática con Washington, los progresistas levantan un frente de defensa de la democracia, el multilateralismo y la paz. Fuentes de Moncloa confirmaron que se invitará a otros líderes afines de Europa y América Latina.

 

En un mundo polarizado por la guerra en Irán y el resurgimiento de la ultraderecha, la cumbre de Barcelona representa un esfuerzo por evitar que la voz de la izquierda democrática sea marginada. No solo busca contrarrestar la ofensiva conservadora continental, sino garantizar que los grandes países progresistas de habla hispana y portuguesa actúen coordinados ante las tensiones geopolíticas que amenazan el orden internacional.

 

12/04/ 2026

 

Artemis II

Las empresas privadas de  EU acelera el regreso a la Luna para asegurar bases permanentes y frenar el avance de China y Rusia

Y yo miraré la próxima luna todavía sin entenderla.
Oh luna, que puede amarse,
bien me pareces pobrecita del cielo.
Macedonio Fernánde

Por Octaviano Lozano Tinoco
Analista político internacional

Mientras la cápsula Orion “Integrity” regresa a la Tierra tras su histórico vuelo tripulado alrededor de la Luna, el programa Artemis II de la NASA no solo representa un hito técnico: es el primer capítulo de una nueva carrera espacial geopolítica por el control estratégico del satélite natural.


Lanzada el 1 de abril desde el Centro Kennedy, la misión llevó a los astronautas Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen más lejos de la Tierra que ningún humano en la historia, superando el récord de Apollo 13.


El 6 de abril completaron el flyby lunar, capturando imágenes inéditas de la cara oculta y presenciando impactos de meteoritos en tiempo real, según reportes de la NASA y agencias como Reuters y AFP.


El éxito de Artemis II, con su cohete SLS (Space Launch System) y la cápsula Orion, marca el primer vuelo tripulado estadounidense a la Luna en más de 50 años. Pero,  el verdadero objetivo va más allá de la exploración: establecer presencia humana permanente en la superficie lunar antes de que China y Rusia consoliden su propia base. La Luna no es solo un símbolo; es un recurso estratégico.


En sus polos sur hay hielo de agua que podría generar oxígeno, combustible y soporte vital para misiones a Marte.


Controlar bases permanentes allí implica ventajas en comunicaciones, minería de minerales raros y supremacía tecnológica y militar en el espacio profundo. “Es un imperativo nacional”, ha afirmado el administrador de la NASA, citando la competencia con Pekín como “gran rival”.


Las empresas privadas estadounidenses son clave en este esfuerzo. Aunque Artemis II depende de contratistas tradicionales como Lockheed Martin (responsable principal de Orion), Boeing (etapa central del SLS) y Northrop Grumman (impulsores sólidos), el futuro del programa recae en gigantes del sector privado. SpaceX, de Elon Musk, y Blue Origin, de Jeff Bezos, han sido seleccionados por la NASA para desarrollar los sistemas de aterrizaje humano (HLS) y versiones de carga. SpaceX construirá el rover presurizado y Blue Origin entregará hábitats lunares, según contratos anunciados en 2024 y actualizados en 2025.


Estas firmas, junto a socios europeos como Airbus, aceleran la transición de misiones gubernamentales a infraestructuras comerciales sostenibles.


El NYT subraya que, a diferencia de la era Apollo, hoy la innovación privada es indispensable para mantener el ritmo frente a competidores estatales.

La urgencia es clara: alejar a China y Rusia del “satélite natural”. Pekín avanza a paso firme en su programa lunar. La misión Chang’e-7, prevista para agosto de 2026, explorará el polo sur en busca de hielo y recursos; Chang’e-8, en 2028, probará tecnologías de utilización in situ de materiales lunares (ISRU), como impresión 3D con regolito.

 

Ambas son precursoras de la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), un proyecto conjunto con Rusia que aspira a una base operativa básica hacia 2035 y tripulada antes de 2030. Según la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) y  han sumado a 17 países y más de 50 instituciones.


China ya logró muestras de la cara oculta con Chang’e-6 y planea un reactor nuclear en la Luna. “Pekín lidera en misiones no tripuladas y busca bases permanentes para recursos y geopolítica”, advierte El País.


Rusia, por su parte, evoca su gloria pasada en la Guerra Fría: fue el primer país en lanzar un satélite (Sputnik, 1957) y enviar un hombre al espacio (Yuri Gagarin, 12 de abril de 1961). Aquellos logros soviéticos aceleraron la competencia con Estados Unidos y definieron la era espacial.


Hoy, sin embargo, Moscú enfrenta retrasos y sanciones por la guerra en Ucrania. Su misión Luna-25 falló en 2023, y su programa se ha subordinado al de China en la ILRS.


La alianza Pekín-Moscú busca contrarrestar el dominio estadounidense, pero Rusia actúa más como socio junior ante sus limitaciones técnicas y financieras.


La NASA, con un presupuesto de miles de millones para una base lunar estimada en 20.000 millones de dólares, acelera para plantar bandera primero. Artemis III planea el primer alunizaje tripulado en 2028. “No se trata solo de ciencia; es asegurar que Estados Unidos y sus aliados controlen el futuro del espacio”, resume un informe de Reuters.


Mientras Orion regresa con datos cruciales, el mensaje es inequívoco: la Luna ya no es territorio neutral. La carrera por bases permanentes redefine el equilibrio global del siglo XXI.

 

06/04/ 2026

 

Artemis II

Las empresas privadas de  EU acelera el regreso a la Luna para asegurar bases permanentes y frenar el avance de China y Rusia

Y yo miraré la próxima luna todavía sin entenderla.
Oh luna, que puede amarse,
bien me pareces pobrecita del cielo.
Macedonio Fernánde

Por Octaviano Lozano Tinoco
Analista político internacional

Mientras la cápsula Orion “Integrity” regresa a la Tierra tras su histórico vuelo tripulado alrededor de la Luna, el programa Artemis II de la NASA no solo representa un hito técnico: es el primer capítulo de una nueva carrera espacial geopolítica por el control estratégico del satélite natural.


Lanzada el 1 de abril desde el Centro Kennedy, la misión llevó a los astronautas Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen más lejos de la Tierra que ningún humano en la historia, superando el récord de Apollo 13.


El 6 de abril completaron el flyby lunar, capturando imágenes inéditas de la cara oculta y presenciando impactos de meteoritos en tiempo real, según reportes de la NASA y agencias como Reuters y AFP.


El éxito de Artemis II, con su cohete SLS (Space Launch System) y la cápsula Orion, marca el primer vuelo tripulado estadounidense a la Luna en más de 50 años. Pero,  el verdadero objetivo va más allá de la exploración: establecer presencia humana permanente en la superficie lunar antes de que China y Rusia consoliden su propia base. La Luna no es solo un símbolo; es un recurso estratégico.


En sus polos sur hay hielo de agua que podría generar oxígeno, combustible y soporte vital para misiones a Marte.


Controlar bases permanentes allí implica ventajas en comunicaciones, minería de minerales raros y supremacía tecnológica y militar en el espacio profundo. “Es un imperativo nacional”, ha afirmado el administrador de la NASA, citando la competencia con Pekín como “gran rival”.


Las empresas privadas estadounidenses son clave en este esfuerzo. Aunque Artemis II depende de contratistas tradicionales como Lockheed Martin (responsable principal de Orion), Boeing (etapa central del SLS) y Northrop Grumman (impulsores sólidos), el futuro del programa recae en gigantes del sector privado. SpaceX, de Elon Musk, y Blue Origin, de Jeff Bezos, han sido seleccionados por la NASA para desarrollar los sistemas de aterrizaje humano (HLS) y versiones de carga. SpaceX construirá el rover presurizado y Blue Origin entregará hábitats lunares, según contratos anunciados en 2024 y actualizados en 2025.


Estas firmas, junto a socios europeos como Airbus, aceleran la transición de misiones gubernamentales a infraestructuras comerciales sostenibles.


El NYT subraya que, a diferencia de la era Apollo, hoy la innovación privada es indispensable para mantener el ritmo frente a competidores estatales.

La urgencia es clara: alejar a China y Rusia del “satélite natural”. Pekín avanza a paso firme en su programa lunar. La misión Chang’e-7, prevista para agosto de 2026, explorará el polo sur en busca de hielo y recursos; Chang’e-8, en 2028, probará tecnologías de utilización in situ de materiales lunares (ISRU), como impresión 3D con regolito.

 

Ambas son precursoras de la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), un proyecto conjunto con Rusia que aspira a una base operativa básica hacia 2035 y tripulada antes de 2030. Según la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) y  han sumado a 17 países y más de 50 instituciones.


China ya logró muestras de la cara oculta con Chang’e-6 y planea un reactor nuclear en la Luna. “Pekín lidera en misiones no tripuladas y busca bases permanentes para recursos y geopolítica”, advierte El País.


Rusia, por su parte, evoca su gloria pasada en la Guerra Fría: fue el primer país en lanzar un satélite (Sputnik, 1957) y enviar un hombre al espacio (Yuri Gagarin, 12 de abril de 1961). Aquellos logros soviéticos aceleraron la competencia con Estados Unidos y definieron la era espacial.


Hoy, sin embargo, Moscú enfrenta retrasos y sanciones por la guerra en Ucrania. Su misión Luna-25 falló en 2023, y su programa se ha subordinado al de China en la ILRS.


La alianza Pekín-Moscú busca contrarrestar el dominio estadounidense, pero Rusia actúa más como socio junior ante sus limitaciones técnicas y financieras.


La NASA, con un presupuesto de miles de millones para una base lunar estimada en 20.000 millones de dólares, acelera para plantar bandera primero. Artemis III planea el primer alunizaje tripulado en 2028. “No se trata solo de ciencia; es asegurar que Estados Unidos y sus aliados controlen el futuro del espacio”, resume un informe de Reuters.


Mientras Orion regresa con datos cruciales, el mensaje es inequívoco: la Luna ya no es territorio neutral. La carrera por bases permanentes redefine el equilibrio global del siglo XXI.

 

 

06/04/ 2026

 

Elecciones del 3 de noviembre amenazan con poner en jaque
a Donald Trump

“Una araña paciente y silenciosa,
vi en el pequeño promontorio en que
sola se hallaba,
vi cómo para explorar el vasto
espacio vacío circundante,
lanzaba, uno tras otro, filamentos,
filamentos, filamentos de sí misma”.

Walt Whitman

 

Por Octaviano Lozano Tinoco
Analista político internacional

Las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre en Estados Unidos podrían marcar un punto de inflexión dramático en el segundo mandato de Donald Trump.


Según analistas y encuestas recientes, los demócratas tienen posibilidades reales de arrebatar a los republicanos el control de la Cámara de Representantes, el Senado o ambas cámaras.


De ocurrir, se complicaría gravemente la agenda legislativa del presidente y se abriría la puerta a investigaciones intensas, audiencias de supervisión y, eventualmente, a un nuevo proceso de impeachment (juicio político).


El impeachment es un mecanismo constitucional en Estados Unidos para acusar y destituir a altos funcionarios, incluido el presidente, por “traición, soborno u otros delitos y faltas graves”. La Cámara de Representantes actúa como fiscal y aprueba los cargos por mayoría simple; el Senado funciona como jurado y requiere una mayoría de dos tercios para condenar y remover al funcionario del cargo.


En un posible juicio político contra Trump, los demócratas podrían imputarle cargos como: obstrucción a la justicia, abuso de poder, usurpación de facultades del Congreso (por ejemplo, en declaraciones de guerra o uso de decretos ejecutivos), violación de la separación de poderes, corrupción o soborno, y abuso en el ejercicio de indultos o en la dirección del Departamento de Justicia contra opositores políticos.


Algunos proyectos de resolución ya mencionan “crímenes de guerra” o “agresión ilegal” en conflictos internacionales, así como posibles conflictos de interés derivados de negocios familiares.


El apoyo popular al presidente se encuentra en mínimos históricos para su segundo mandato. Su índice de aprobación ronda el 37-39 %, con un saldo neto negativo de alrededor de -20 puntos, niveles comparables a los del presidente Richard Nixon poco antes de su renuncia por el escándalo Watergate.

 

Esta baja popularidad, impulsada por el descontento económico, la inflación y el costo de la vida, pone en riesgo la mayoría republicana en el Congreso, ya que históricamente el partido del presidente pierde escaños en las elecciones de noviembre.


La crisis de Nixon comenzó en 1972 con el allanamiento a las oficinas del Comité Nacional Demócrata en el complejo Watergate. La investigación del Washington Post y del Senado reveló una red de espionaje, financiamiento ilegal y encubrimiento desde la Casa Blanca. Ante pruebas irrefutables, incluyendo grabaciones que demostraban obstrucción a la justicia, Nixon renunció el 8 de agosto de 1974 para evitar un impeachment casi seguro.


Ante el panorama adverso de 2026, Trump ha recurrido a medidas ejecutivas controvertidas. A finales de marzo firmó un decreto que impone nuevas restricciones al voto por correo, argumentando la necesidad de prevenir fraudes.


La orden obliga a los estados a compartir listas de votantes con el Servicio Postal de Estados Unidos (USPS) con antelación, exige sobres con códigos de barras rastreables y fortalece la verificación de ciudadanía mediante bases de datos federales.


Sin embargo, la medida ha generado fuertes críticas y demandas judiciales, especialmente porque el propio Trump ha votado por correo en elecciones anteriores.


Organizaciones de derechos electorales y varios estados han anunciado recursos legales, calificándola como un intento de “elegir a sus propios votantes”.


Los expertos coinciden en que, si los republicanos pierden el control del Congreso, Trump enfrentaría dos años de parálisis legislativa, constantes audiencias de supervisión y la posibilidad real de un juicio político, similar a los dos que vivió en su primer mandato.


Más allá de las fronteras estadounidenses, algunos analistas internacionales ven en una posible salida de Trump de la Oficina Oval —ya sea por derrota electoral, impeachment o renuncia— un “respiro” para el mundo.


Esto podría abrir espacio para reformas profundas en la estructura de la ONU y en la diplomacia multilateral del siglo XXI, permitiendo un nuevo equilibrio en temas como el cambio climático, los conflictos armados y la gobernanza global.

 

Enriquecimiento familiar durante la gestión presidencial

 

Paralelamente, ha generado controversia el notable incremento patrimonial de la familia Trump. Mientras Donald Trump ocupa la Oficina Oval, sus hijos Donald Jr., Eric y Barron, así como su hija Ivanka y su yerno Jared Kushner, han visto crecer significativamente su fortuna.


Según reportes financieros y análisis de medios, la familia ha duplicado o triplicado su riqueza en poco tiempo, principalmente a través de negocios inmobiliarios, clubes privados, marcas de merchandising y, sobre todo, operaciones en criptomonedas como World Liberty Financial.


Donald Jr. y Eric han viajado a Oriente Medio y Europa promoviendo la marca Trump y cerrando acuerdos que, según críticos, aprovechan el acceso político de su padre. Jared Kushner, tras su paso por la Casa Blanca, fundó un fondo de inversión que recibió miles de millones de dólares de países como Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Ivanka reportó ingresos millonarios por su participación en propiedades hoteleras cercanas al poder. Incluso Barron Trump, de 19 años, ha sido vinculado a ganancias en el sector crypto.


Críticos señalan posibles conflictos de interés, aunque la familia defiende que se trata de actividades legítimas separadas del cargo presidencial.


El escenario actual es de alta tensión. Mientras Trump y los republicanos intensifican su campaña para mantener el control del Congreso, los demócratas buscan capitalizar el descontento ciudadano. Las primarias ya están en marcha en varios estados y la contienda se calienta mes a mes.

 

05/04/ 2026

 

Los estadounidenses
en su laberinto

“Aquí en Estados Unidos
hemos asesinado a un presidente y a su hermano,
otro presidente tuvo que dejar el cargo.
La gente que cree en la política
es como la gente que cree en Dios:
soban aire con pajitas
torcidas”

Charles Bukowski

 

Por Octaviano Lozano Tinoco
Analista político internacional

Los estadounidenses parecen atrapados en un laberinto y no encuentran la forma de enfrentar al gobierno del presidente Donald Trump, ensombrecido por acusaciones de genocidio y denuncias de pedofilia.


La política cínica que impulsa el republicano ha dinamitado las Naciones Unidas y la diplomacia internacional construida tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, sumiendo a su propio país en un laberinto del que le cuesta salir.


Con la mano en la cintura, Trump exige hoy que Canadá se convierta en el estado número 51 de Estados Unidos, que Groenlandia pase a formar parte del país por “intereses de seguridad nacional” —ya sea mediante su compra o una ocupación militar— y reclama que el Canal de Panamá vuelva al control de la Casa Blanca.


Afirma haber puesto fin a ocho guerras, que no es así, pero junto con Israel ha iniciado un ataque frontal contra Irán con el objetivo de controlar sus ricas reservas petroleras y regresarlo, con sus bombardeos, a la “edad de piedra”.


A principios de año, lanzó una operación militar en Venezuela que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, acusados de vínculos con el narcotráfico.


Sin embargo, el llamado Cartel de los Soles, al que Estados Unidos vinculaba a la familia Maduro, ha sido desmentido en su existencia por las propias autoridades estadounidenses.


Aun así, el caso contra Maduro sigue adelante.


Trump actúa como “un elefante en una cristalería”: causa destrozos en la convivencia internacional y derriba puentes diplomáticos bajo el lema “América Primero” y sus seguidores afirman que es el nuevo “Jesucristo en la tierra”


En el plano interno, desató una cacería violenta contra la población migrante que ha dejado muertos y miles de encarcelados, incluso deportados a terceros países como Sudán del Sur.


La guerra contra Irán ha provocado un fuerte aumento en el precio de la gasolina, que ronda los 5 dólares por galón en algunas zonas, y ha acelerado la caída en la popularidad del presidente.


Solo el 30 % de los estadounidenses aprueba su gestión, mientras más del 60 % la rechaza. Es evidente que, cuando el refrigerador del estadounidense común se vacía, comienza a movilizarse contra el gobierno.


Sin embargo, rara vez identifica con claridad al enemigo real. El ciudadano promedio parece no querer reconocer que su país, durante más de un siglo, ha cometido actos ilegales en todo el mundo para obtener beneficios para sus empresas y su población.


Si Estados Unidos ha logrado progreso, no se debe a que su sistema político y económico sea el mejor del mundo, sino a que ha vivido del saqueo y las guerras para someter a otras naciones.


Ante esa burbuja de percepción, resulta comprensible que una gran marcha que reunió a más de 8 millones de personas en distintas ciudades del país se diluya políticamente bajo el lema “No Kings” (No Reyes).


No, señores estadounidenses: no se enfrentan a un “rey”, sino a un líder acusado de ser pedófilo, genocida, cínico y delincuente, que ha entregado su país a los grandes empresarios y pone en riesgo la democracia estadounidense —que no es modélica ni ejemplo mundial—, pero que ustedes han defendido como propia.


Si no identifican claramente a qué se enfrentan, no podrán confrontar a una cúpula política que los devora poco a poco y seguirán perdidos en su laberinto.


Quizá el nudo del asunto sea que no quieren reconocer que Estados Unidos es un imperio que ha causado más destrozos en el mundo que beneficios reales.

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