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Los bolcheviques
06 de diciembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

El PCM fue factor decisivo para las libertades que hoy tenemos.

Tres colegas José Antonio Aspiros Villagómez, Jorge Herrera Valenzuela y doña Teresa Gurza –los últimos serán los primeros--nos platican sobre los orígenes del Partido Comunista Mexicano. Y dan nombres, que ahora están de fiesta en la Rotonda de las personas ilustres.

Advierten, porque algunos lo ignoran y otros pretenden olvidarlo, que el PRD debe su registro y gran parte de sus bienes, al esfuerzo de miles de sacrificados comunistas que lucharon por sus ideales sin esperar diputaciones, puestos, poder o dinero, como es la actual tónica.

Este 24 de noviembre se cumplieron cien años de la fundación del Partido Comunista Mexicano, sin cuyas luchas no viviríamos en democracia.

Los bolcheviques fueron perseguidos durante décadas por el gobierno mexicano y relegado por Moscú, China y Cuba por sus posiciones independientes.

Insistimos en que el PCM fue factor decisivo para las libertades que hoy tenemos: Su continua oposición al régimen de partido único. Su perseverancia en buscar cambios sin violencia.

Participó incluso en cinco elecciones presidenciales en desiguales condiciones y en dos de ellas sin registro legal.

Y su constante defensa de la autonomía sindical y los derechos de los que menos tienen, lo hacen referente indispensable en la historia de nuestro país.

Don Valentín Campa es el cuarto mexicano originario de Nuevo León, en esa Rotonda.

También recibieron los honores el educador Moisés Sáenz Garza, el escritor Alfonso Reyes Ochoa y el general Mariano Escobedo, secretario de Guerra y Marina con el presidente Sebastián Lerdo de Tejada, gobernador de Nuevo León y cuatro veces gobernador de San Luis Potosí,

Además el héroe en el Sitio de Querétaro, en el preludio del fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía, en el Cerro de Las Campanas.

Campa fue candidato presidencial en 1976 por el Partido Comunista Mexicano, aunque oficialmente no figuró.

El único candidato registrado fue José López Portillo.

Don Valentín a los 23 años de edad, en 1927, se afilió al Partido Comunista, donde dos veces fue expulsado.

En él militaron los principales pintores, artistas, científicos y escritores mexicanos; y ciudadanos incorruptibles y congruentes que, por pertenecer a él, fueron encarcelados.

Compañero de lucha con el ingeniero Heberto Castillo Martínez, quien también está inhumado en la referida Rotonda.

Seguramente nuestras nuevas generaciones, ellas, ellos y los demás, poco o nada han oído o leído de esa agrupación política, la primer de izquierda en México y el nombre de dos mexicanos.

En él militaron los principales pintores, artistas, científicos y escritores mexicanos; y ciudadanos incorruptibles y congruentes que, por pertenecer a él, fueron encarcelados.

Fundó y presidió el Partido Unificado Socialista de México, el PSUM.

Como reconocimiento a sus destacadas aportaciones a la sociedad”, los restos mortales del líder ferrocarrilero Valentín Campa y del principal dirigente de la izquierda mexicana, Arnoldo Martínez Verdugo, reposarán en la Rotonda de las Personas Ilustres.

(Valentín fue trasladado este lunes y Arnoldo lo será el próximo 24 de mayo, fecha de su aniversario luctuoso.)

Nos dice Tere:

“Quiero unirme al homenaje rescatando algo de lo que escribí en mayo de 2013, cuando falleció.

Frente al desprestigio, inconsecuencia, avidez y chabacanería, que son ahora signos de la mayoría de los políticos y de todos los partidos, resalta la personalidad de ese hombre decente, discreto, inteligente y sencillo, que dirigió el PCM de 1963 a 1981 sin caer en el culto a la personalidad, a que tan proclives han sido organizaciones y dirigentes de la izquierda nacional e internacional.

Sin la contribución de Arnoldo, que además de político fue historiador y pintor, no puede entenderse la democratización de México.

Encabezó la lucha porque se reconociera el derecho de los comunistas mexicanos a existir legalmente. Logró en 1979, el registro que transformó a México en un país plural.

Impulsó la formación de la Coalición de Izquierda; cuyos votos en el Distrito Federal, fueron semilla de la que germinaron los gobiernos perredistas y los morenistas.

Característica de su dirigencia, fue la suma y no la división; y de su forma de ser, el no sentirse caudillo y hacerse a un lado en beneficio del conjunto.

Sabía que, con la incorporación de universitarios con más bagaje académico, los antiguos dirigentes quedarían un tanto relegados.

Pero leal a sus principios, les abrió espacios desde los que pudieran aportar conocimientos que hicieran más viable y atractiva, la opción socialista; y ayudaran a fundamentar su convicción, de que la democracia debía abarcar a sacerdotes y militares, sindicatos y mujeres.

Advierten los colegas, porque algunos lo ignoran y otros pretenden olvidarlo, que el PRD debe su registro y gran parte de sus bienes, al esfuerzo de miles de sacrificados comunistas que lucharon por sus ideales sin esperar diputaciones, puestos, poder o dinero, como es la actual tónica.

craveloygalindo@gmail.com

 




Octavio Raziel García Abrego
04 de diciembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Esta madrugada dejó de existir un gran periodista, mejor escritor, excelso poeta, padre de familia y amigo ejemplar.

Sí el doctor Octavio Raziel García Abrego

Queremos resumir, algo de su tránsito por esta vida. Lo hacemos, quien lo conoció y abrevó de su conocimiento. Hoy entristecido.

El trabajo que nos presenta todos los días don Octavio contiene no solamente cultura, sabiduría y conocimiento. Sino, sobre todo, alegría y burla de lo cotidiano. Amén de breve, cada capítulo. Comenzamos a dar lectura por obligación. Seguimos con interés y la concluimos con la sensación, no obstante sus muchas letras y fácil prosa, que fue muy corto.

Vaya, escribe su propia definición de felicidad. Contagiosa. Tiene esa virtud de atraer la atención. Lo mismo cuando es un párrafo de tres líneas.

O cuando explica la razón de haber utilizado tal gerundio. No deja uno de sopesar el ingenio y el genio de quien se burla de la vida, en que todos, ricos y pobres, estamos, casi, en un mismo nivel: como seres humanos.

Se ríe del blanco, del obscuro. O del alto o el chaparro. Del sano o del enfermo. Del creyente o ateo. Pero tiene fe en sí mismo. Y, estamos seguros, de que no necesita que los demás crean en él. Utiliza un mismo rasero al describirlos. Inclusive, él mismo es blanco de sus chascarrillos, pero con ironía, para reír:

No pudo recibir un título, por costoso.

Y presenta una foto suya en donde, la plaza de Santo Domingo, le asean los zapatos. Y un texto: “En espera de mi título”.

En cada uno de sus escritos tiende a contemporizar. Y no pierde oportunidad de la broma, sarcástica si es contra el poderoso o piadosa por el enfermo, para no mencionar pueblo.

Estamos ciertos de que en Octavio, autor de muchos libros, el principio de la sabiduría no es el silencio. La sorpresa, a cada paso, envuelve al lector. Pero la despeja con claridad meridiana. Es una sensación de descanso, no de fatiga, poder leerlo.

Dice poco, pero habla mucho. Y, quienes somos devotos de la sencillez en el idioma, sobre todo el nuestro, lo disfrutamos.

Alberto, como también sutilmente le da autoría, es un clásico de lo simple. Es inocente, como el “compadre”, cuando proclama. Pero franco, sincero, natural en sus expresiones, que hasta los muy intelectuales pueden descifrar. Vaya, entender. No se diga la gente común y corriente, que lo disfruta con entusiasmo.

Este resumen que con humildad hacemos al amigo, no es novela. Ni mucho menos. Es la compilación de sus quehaceres como escritor y periodista, rescatados de casi un millar de ellos.

Lo mismo cuando se refiere a un caso conocido. O a la invención de un suceso.

No es exceso de pasado. Ni mucho menos premisa del futuro. Vive en el presente.

Eso, creemos, estamos seguros por su prosa, significa estar en paz. Como acaba de logarla por siempre. Y siempre acompañado por Anita, du esposa y sus hijos, a quienes pondera siempre.

En su redacción, tiene un colorido lenguaje. Hace gala de retórica. Y a su edad, más de 70 y menos de 80 años, ha desarrollado un ingenioso humor pícaro.

Por ejemplo, advierte que si su padre nació en Oaxaca y su progenitora, en Coahuila, él lo hizo en el centro. Sí, en la Ciudad de México. En un equilibrio de fuerzas. Fue el 8 de abril de 1942.

Octavio Raziel García Abrego, su nombre completo tiene libros publicados y otros por publicar.

Periodista de siempre ha recibido premios a su esfuerzo intelectual. Los presume a su esposa y tres hijos, con quien disfruta la vida en Chiconcuac, Morelos, oasis, por sus aguas que fluyen, a escasos kilómetros de la ciudad de la eterna primavera.

Para que agregar más a un trabajo que no necesita “echarle más crema a sus tacos”, diría Octavio en son de pulla. Y tiene razón.

Ya está allá EN LAS NUBES

P.D. No tengo duda de ello. Carlos Fernando Ravelo y Galindo, muy entristecido.

craveloygalindo@gmail.com

 
Lo malo no acaba de morir. Lo bueno no termina de nacer
03 de diciembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:


         Frente a cientos de miles, bajo un sol ardiente que compartió con ellos  durante hora y media en el zócalo capitalino, Andrés Manuel López Obrador platicó a su pueblo, lo que los medios, no todos por fortuna, se niegan a informar


         Cumplió 89 de los cien compromisos que ofreció hace 365 días. Y que hoy, nos lo platicó con  sencillez, datos y un  orgullo, contagioso:


          “Lo malo no acaba de morir.  Lo bueno no termina de nacer”.


          Claro que hoy fue un día de fiesta para muchos. Y de tristeza para otros.


          Pero definitivamente es una fecha importante para quienes votaron por él y siguen sus pasos.


         Hoy se cumple un año que arrancó oficialmente la 4ª Transformación.


         Y va en serio


         No hay quinto malo, aseguramos.


         A muchos podrá caer bien o mal el Presidente. Pero este señor, todos los días, en sus mañaneras, da la cara.


         Marca la agenda.  Escucha. Y lo mismo recibe insultos, que elogios. A veces responde sin altanería.


         No le perdonan su habilidad. Y lo ofenden en los medios. Ni modo. Así somos.


          Bueno, casi todos. Nos salvamos unos cuantos.


         Hoy comienza otro año de mandato del señor de Palacio Nacional.


         Va por  el segundo.  De seis.


          Comprobaremos los mexicanos de buena voluntad que  No hay quinto Malo.   

   
                 Y que la vida es la vida.


         Pese a gritos y sombrerazos hay que defenderla.


          Defiéndela. Nos dice con aplomo. Como sabe hacerlo.


         Ello nos permite afirmar que lo hecho ha sido su decisión. De nadie más. Se lo decimos seguros. En favor del pueblo.  Su gente.


         Agradece a  quien se debe y  llama su Angel de la Guarda que lo defiende. A quien se debe.


          Quienes confiamos en este señor de Palacio Nacional, los que votamos por él,  sabemos que busca principalmente ir más allá de lo teórico y racional para  lograr la iluminación.


         Sacar de la oscuridad al país porque como dice:


         La vida es una oportunidad. Aprovéchala.


          La vida es una belleza. Admírala.


          La vida es un reto. Afróntalo.


          La vida es un deber. Cúmplelo.


         La vida es un juego. Juégalo.


          La vida es preciosa. Cuídala.


          La vida es amor. Gózalo. La vida es un misterio. Desvélalo.


         La vida  es un combate. Acéptalo.


          La vida es tristeza. Supérala. La vida es una tragedia. Domínala.


          La vida es una aventura. Arrástrala.


          La vida es felicidad. Merécela.


         Fue, para quienes no nos perdimos detalle del hombre al que solo acompañó su esposa, algo,  no insólito, pero sí inusual.


         craveloygalindo@gmail.com

 


Lo malo no acaba de morir. Lo bueno no termina de nacer
02 de diciembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:


         Frente a cientos de miles, bajo un sol ardiente que compartió con ellos  durante hora y media en el zócalo capitalino, Andrés Manuel López Obrador platicó a su pueblo, lo que los medios, no todos por fortuna, se niegan a informar


         Cumplió 89 de los cien compromisos que ofreció hace 365 días. Y que hoy, nos lo platicó con  sencillez, datos y un  orgullo, contagioso:


          “Lo malo no acaba de morir.  Lo bueno no termina de nacer”.


          Claro que hoy fue un día de fiesta para muchos. Y de tristeza para otros.


          Pero definitivamente es una fecha importante para quienes votaron por él y siguen sus pasos.


         Hoy se cumple un año que arrancó oficialmente la 4ª Transformación.


         Y va en serio


         No hay quinto malo, aseguramos.


         A muchos podrá caer bien o mal el Presidente. Pero este señor, todos los días, en sus mañaneras, da la cara.


         Marca la agenda.  Escucha. Y lo mismo recibe insultos, que elogios. A veces responde sin altanería.


         No le perdonan su habilidad. Y lo ofenden en los medios. Ni modo. Así somos.


          Bueno, casi todos. Nos salvamos unos cuantos.


         Hoy comienza otro año de mandato del señor de Palacio Nacional.


         Va por  el segundo.  De seis.


          Comprobaremos los mexicanos de buena voluntad que  No hay quinto Malo.   

   
                 Y que la vida es la vida.


         Pese a gritos y sombrerazos hay que defenderla.


          Defiéndela. Nos dice con aplomo. Como sabe hacerlo.


         Ello nos permite afirmar que lo hecho ha sido su decisión. De nadie más. Se lo decimos seguros. En favor del pueblo.  Su gente.


         Agradece a  quien se debe y  llama su Angel de la Guarda que lo defiende. A quien se debe.


          Quienes confiamos en este señor de Palacio Nacional, los que votamos por él,  sabemos que busca principalmente ir más allá de lo teórico y racional para  lograr la iluminación.


         Sacar de la oscuridad al país porque como dice:


         La vida es una oportunidad. Aprovéchala.


          La vida es una belleza. Admírala.


          La vida es un reto. Afróntalo.


          La vida es un deber. Cúmplelo.


         La vida es un juego. Juégalo.


          La vida es preciosa. Cuídala.


          La vida es amor. Gózalo. La vida es un misterio. Desvélalo.


         La vida  es un combate. Acéptalo.


          La vida es tristeza. Supérala. La vida es una tragedia. Domínala.


          La vida es una aventura. Arrástrala.


          La vida es felicidad. Merécela.


         Fue, para quienes no nos perdimos detalle del hombre al que solo acompañó su esposa, algo,  no insólito, pero sí inusual.


         craveloygalindo@gmail.com

 

Empezamos con otro  brindis
02 de diciembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

                Brindemos por el año político que comienza.


         También, Bety,  por nuestro primogénito, Carlos Fernando Ravelo Reyes, que hoy cumple sesenta y seis años. De ellos, como ingeniero civil con maestría del Instituto Panamericano de Alta Dirección Empresas, treinta y nueve con su esposa Mercedes Goff Ailloud.


         Yucateca ella, como sus cuatro hijos y ocho nietos yucatecos por nacimiento. Y él, Chacho, por adopción.


         Salud.


          Las doce, compañeros; Digamos el “requiéscat” por el año qué  ha pasado a formar entre los muertos.


          ¡Brindemos por el año que comienza! 


         Porque nos traiga ensueños; porque no sea su equipaje un cúmulo de amargos desconsuelos…


          Más de uno habrá derramado alguna lágrima al escuchar  EL BRINDIS DEL BOHEMIO  de Guillermo Aguirre y Fierro.
         Sin más


         “En torno de una mesa de cantina, una noche de invierno, regocijadamente  departían seis alegres bohemios.


         Los ecos de sus risas escapaban y de aquel barrio quieto iban a interrumpir el imponente y profundo silencio.


         El humo de olorosos cigarrillos en espirales se elevaba al cielo, simbolizaban al resolverse en nada, la vida de los sueños.


         Pero en todos los labios había risas, inspiración en todos los cerebros, y, repartidas en la mesa, copas pletóricas de ron, whisky o ajenjo.


         Era curioso ver aquel conjunto, aquel grupo bohemio, del que brotaba la palabra chusca, la que vierte veneno, lo mismo que, melosa y delicada, la música de un verso.


         A cada nueva libación, las penas hallábanse más lejos del grupo, y nueva inspiración llegaba a todos los cerebros, con el idilio roto que venía en alas del recuerdo.


         Olvidaba decir que aquella noche, aquel grupo bohemio celebraba entre risas, libaciones, chascarrillos y versos, la agonía de un año que amarguras dejó en todos los pechos, y  la llegada, consecuencia lógica, del “Feliz Año Nuevo”…

         Una voz varonil dijo de pronto:


         Las doce, compañeros; Digamos el “requiéscat” por el año


que ha pasado a formar entre los muertos. ¡Brindemos por el año que comienza!  Porque nos traiga ensueños; porque no sea su equipaje un cúmulo de amargos desconsuelos…


         Brindo, dijo otra voz, por la esperanza que a la vida nos lanza,  vencer los rigores del destino, por la esperanza, nuestra dulce amiga, que las penas mitiga y convierte en vergel nuestro camino.


          Brindo porque ya hubiese a mi existencia puesto fin con violencia esgrimiendo en mi frente mi venganza; si en mi cielo de tul limpio y divino no alumbrara en mí, sino una pálida estrella: Mi esperanza.


         ¡Bravo! Dijeron todos, inspirado esta noche has estado y hablaste bueno, breve y sustancioso.


         El turno es de Raúl; alce su copa Y brinde por… Europa,

Ya que su extranjerismo es delicioso…


         Bebo y brindo, clamó el interpelado; brindo por mi pasado, que fue de luz, de amor y de alegría, y en el que hubo mujeres seductoras


y frentes soñadoras que se juntaron con la frente mía…


         Brindo por el ayer que en la amargura que hoy cubre de negrura


Mi  corazón, esparce sus consuelos y trae hasta mi mente las dulzuras de goces, de ternuras, de dichas, de deliquios, de desvelos.


 Yo brindo, dijo Juan, porque en mi mente  brote un torrente de inspiración divina y seductora, porque vibre en las cuerdas de mi lira el verso que suspira, que sonríe, que canta y que enamora.


         Brindo porque mis versos cual saetas lleguen hasta las grietas formadas  de metal y de granito.  Del corazón de la mujer ingrata Que a desdenes me mata… ¡pero que tiene un cuerpo muy bonito!


         Porque a su corazón llegue mi canto, porque enjuguen mi llanto sus  manos que me causan embelesos; porque con creces mi pasión me pague…           ¡vamos!, porque me embriague con el divino néctar de sus besos.


         Siguió la tempestad de frases vanas, de aquellas tan humanas que  hallan en todas partes acomodo, y en cada frase de entusiasmo ardiente, hubo ovación creciente, y libaciones y reír y todo.


         Se brindó por la Patria, por las flores, por los castos amores que  hacen un valladar de una ventana, y por esas pasiones voluptuosas que el fango del placer llena de rosas y hacen de la mujer la cortesana.


         Sólo faltaba un brindis, el de Arturo. El del bohemio puro, De noble corazón y gran cabeza.  Aquél que sin ambages declaraba que solo ambicionaba robarle inspiración a la tristeza.


         Por todos  estrechado, alzó la copa  frente a la alegre tropa Desbordante de risas y de contento; Los inundó en la luz de una mirada, Sacudió su melena alborotada Y dijo así, con inspirado acento:


         Brindo por la mujer, mas no por ésa en la que halláis consuelo en la tristeza, rescoldo del placer ¡desventurados!; no por esa que os brinda sus hechizos cuando besáis sus rizos artificiosamente perfumados.


         Yo no brindo por ella, compañeros,  siento por esta vez no complaceros.


         Brindo por la mujer, pero por una, por la que me brindó sus embelesos y me envolvió en sus besos: por la mujer que me arrulló en la cuna.


         Por la mujer que me enseño de niño lo que vale el cariño exquisito,  profundo y verdadero; por la mujer que me arrulló en sus brazos y que me dio en pedazos, uno por uno, el corazón entero.


         ¡Por mi Madre! Bohemios, por la anciana que piensa en el mañana como en algo muy dulce y muy deseado, porque sueña tal vez, que mi destino me señala el camino por el que volveré pronto a su lado.


         Por la anciana adorada y bendecida, por la que con su sangre me dio vida, y ternura y cariño; por la que fue la luz del alma mía, y lloró de alegría, y siento mi cabeza en su corpiño.


         Por esa brindo yo, dejad que llore, que en lágrimas desflore esta pena letal que me asesina; dejad que brinde por mi madre ausente, por la que llora y siente que mi ausencia es un fuego que calcina.


         Por la anciana infeliz que sufre y llora y que del cielo implora que  vuelva yo muy pronto a estar con ella.


         Por mi Madre, bohemios, que es dulzura vertida en mi amargura y en esta noche de mi vida, estrella…


         El bohemio calló; ningún acento profanó el sentimiento nacido del dolor y la ternura, y pareció que sobre aquel ambiente flotaba inmensamente un poema de amor y de amargura.


         Inmensa remembranza  don Andrés, para un hombre comprometido con su orígen. Sin  ninguna alabanza.
        
         craveloygalindo@gmail.com