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Octaviano Lozano Tinoco

 

 

 






























08/06/ 2026

El nuevo Henry Lane Wilson en México: Ronald Johnson


 
“Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.
Frase atribuida al presidente Franklin D. Roosevelt sobre el dictador nicaragüense Anastasio Somoza García

Por Octaviano Lozano Tinoco

A lo largo de la historia, los embajadores de Estados Unidos en México han actuado con frecuencia como procónsules más que como diplomáticos.


Para Washington, México ha sido considerado históricamente “su patio trasero”, un espacio al que busca influir, condicionar y, cuando es necesario, someter para garantizar gobiernos afines a sus intereses.


La geografía es destino. La vecindad es inevitable, pero la relación bilateral rara vez ha resultado equitativa para los mexicanos.


Antecedentes de injerencia

Joel R. Poinsett, primer embajador ante el Imperio Mexicano, utilizó sus vínculos con logias masónicas para influir en el gobierno de Guadalupe Victoria, excluir a Lucas Alamán y frenar proyectos independentistas como la expedición naval a Cuba y Puerto Rico. Promovió el primer Tratado de Límites y buscó adquirir Texas, Nuevo México, California, Sonora, Coahuila y Nuevo León. Fue un fiel exponente de la Doctrina Monroe.


Durante la invasión estadounidense de 1846-1848, figuras como David Conner dirigieron el bloqueo de Veracruz y el desembarco de miles de soldados. Posteriormente, Nathan Clifford fue el negociador clave del Tratado de Guadalupe Hidalgo, mediante el cual México perdió más de la mitad de su territorio.


En 1859, Robert McLane firmó el Tratado McLane-Ocampo —no ratificado por el Senado de Estados Unidos.— que otorgaba derechos de tránsito y una posible concesión para un canal interoceánico del ismo de Tehuantepec .


Henry Lane Wilson (1909-1913) quedó asociado para siempre al “Pacto de la Embajada”, que precipitó la Decena Trágica y el golpe de Estado que causó el asesinato del presidente Francisco I. Madero y su vicepresidente, José María Pino Suárez.


Otros nombres relevantes incluyen a Henry P. Fletcher, quien interceptó el Telegrama Zimmermann durante la Primera Guerra Mundial; Josephus Daniels, quien respaldó las políticas de Lázaro Cárdenas; y John Negroponte, negociador del TLCAN.


Los embajadores de la 4T y la llegada de Ronald Johnson


Los tres últimos embajadores coincidieron con el gobierno de la Cuarta Transformación. Christopher Landau (2019-2021) reemplazó a Roberta Jacobson en plena crisis migratoria. Ken Salazar (2021-2025) mantuvo una relación cercana con el gobierno mexicano.


El 19 de mayo de 2026, Ronald D. Johnson cumplió un año como embajador de Estados Unidos en México.


Nombrado por el presidente Donald Trump, Johnson tiene un perfil vinculado a la inteligencia y al combate antidrogas. En El Salvador, durante los años ochenta, fue asesor militar; posteriormente se desempeñó como embajador enfocado en el combate a las maras y la migración irregular.


En su primer año, Johnson ha protagonizado momentos de tensión. La presidenta Claudia Sheinbaum le pidió públicamente respetar los asuntos internos de México y limitarse a la coordinación bilateral, después de que el diplomático afirmara que la lucha contra los cárteles “no debe politizarse”. Esto ocurrió tras el acto de Sheinbaum en el Monumento a la Revolución en defensa de la soberanía.


Johnson se ha acercado visiblemente a sectores de la oposición mexicana. Dos episodios han generado especial controversia: su presunto vínculo con operaciones de la CIA en Chihuahua, violando la soberanía de México,  y su respaldo a las acusaciones de narcotrafico de Washington contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.


¿Un nuevo Henry Lane Wilson?A un siglo de distancia, la figura de Henry Lane Wilson —embajador que facilitó el derrocamiento de Madero— vuelve al debate. Críticos del actual diplomático sostienen que Ronald Johnson busca debilitar al gobierno de Morena y Claudia Sheinbaum para favorecer el regreso de un gobierno de derecha más alineado con los intereses de la Casa Blanca, en la línea de lo ocurrido recientemente en Ecuador, Honduras, Paraguay, Chile y Costa Rica.La historia bilateral muestra que la frontera une a ambos países, pero también que los equilibrios de poder siguen siendo profundamente asimétricos.

 

 

 

01/06/ 2026

Alien son migrantes, la política fascista de Trump

¡Un pueblo, ¡un imperio, un líder!
Eslogan central del Tercer Reic

Por Octaviano Lozano Tinoco 

Estados Unidos se ha construido como un crisol de culturas y un país de migrantes. Sin embargo, bajo la administración del presidente Donald Trump, los migrantes indocumentados son frecuentemente señalados como una amenaza. La Casa Blanca ha intensificado esta narrativa con el lanzamiento de un sitio web oficial que utiliza el término “aliens” (extraterrestres) para referirse a ellos.


Meses después de registrar dominios como alien.gov y aliens.gob, el gobierno activó un portal que parodia estéticas de ciencia ficción, con tipografías al estilo de Star Wars, para presentar la política migratoria.


El sitio afirma que, durante 60 años, el gobierno mantuvo en secreto la presencia de estos “alienígenas”, quienes “caminaban entre nosotros y llevaban una vida humana aparentemente normal”, asistiendo a las mismas escuelas y comprando en los mismos comercios, “con una excepción: no pertenecen aquí”.


Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), millones llegaron “bajo el manto de la oscuridad” e “innumerables presidentes, congresistas y funcionarios sabían lo que ocurría”.


El portal asegura que esta situación cambió con Trump, quien “se atrevió a señalar el verdadero peligro” para las familias y comunidades estadounidenses.


El sitio incluye un mapa interactivo de detenciones del ICE, con datos desde el 1 de enero de 2025 hasta el 5 de mayo de 2026, que muestra totales de arrestos, cargos penales y países de origen por estado.


Hasta la fecha, supera los 3.1 millones de detenciones. Invita a denunciar a “alienígenas sospechosos” y, en tono irónico, tranquiliza ante posibles redadas: “No te alarmes. El alien está en buenas manos. Nos encargaremos de devolverlo sano y salvo a su lugar de origen”.


El mensaje central es explícito: “NO ERAN HOMBRECITOS VERDES. Los aliens son los millones de inmigrantes ilegales que invadieron nuestro país. El presidente Trump dijo la verdad. Se acabó el encubrimiento. Hay que proteger la frontera. Hay que deportarlos a todos”.


El lanzamiento ocurre en medio de un creciente rechazo a la política migratoria. Una encuesta de The Washington Post y ABC News de febrero indicó que el 58% de los estadounidenses considera que el gobierno “ha ido demasiado lejos” en las deportaciones, mientras que el 62% rechaza el uso de la fuerza por parte del ICE.


Otra encuesta de Associated Press de este mes revela que el 61% cree que Estados Unidos “solía ser un gran lugar para los migrantes, pero ya no lo es”.


Un tercio de los adultos —y más de la mitad de los hispanos— afirma que ellos o alguien cercano ha comenzado a portar documentos migratorios por temor a detenciones.


Analistas advierten que esta retórica de confrontación podría profundizar divisiones sociales y generar inestabilidad interna en un país cuya fuerza histórica ha radicado precisamente en su capacidad de integrar a personas de todo el mundo.


Las consecuencias de una eventual revuelta social no solo afectarían a Estados Unidos, sino que tendrían repercusiones globales.

 

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