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Del periodismo y la salud de don Teodoro
31 de marzo de 2021

Carlos Ravelo lindo, afirma:

Siempre es bienvenida la opinión sensata, correcta de un experto, que sin contradecirnos expone que periodismo es sinónimo de múltiples facetas. Entre las muchas está reportero.

Pero que mejor lección del maestro José Antonio Aspiros Villagómez, para promoverla.

Tiene, claro como maestro periodista, como el acepta, razón. La publicamos sin retraso.

“Estimado amigo:

Hay varios comentarios sobre tus Nubes de hoy. Espero no extenderme mucho:

1.- Mi diploma de la Escuela 'Carlos Septién García' (1964) dice que estudié y me gradué en "periodismo", y mi título de la SEP (2012) dice que soy licenciado en "periodismo". Y además he seguido actualizando mis conocimientos.

O sea: soy periodista, una profesión que me capacita para desempeñar muchas actividades, todas ellas necesarias y valiosas: redactor, corrector, editor, reportero, fotógrafo, articulista, columnista, jefe de redacción, de información o de secciones especializadas, y hasta subdirector o director de medios.

Y me he desempeñado en todas esas funciones, aunque no en la “gran prensa” o mal llamada “prensa nacional”; sólo me faltó la de corresponsal, que es una variante de reportero.

Pero coincido con don Jorge Herrera Valenzuela en cuanto a que muchos políticos y profesionistas de otros ramos, metidos a articulistas, se ostentan impunemente como periodistas.

2.- Lamento que la Editorial Club Primera Plana no haya tenido solidez y continuidad.

Somos muchos socios a los que nunca nos publicó ningún libro.

Eso sí, aunque los libros editados sólo eran para obsequiarlos a los invitados a las comidas (que de seguro nunca los leyeron), tuve la suerte de recibir varios de ellos que leí y los guardo.

3.- Recuerdo cómo fue el periodo de Rosaura Cruz de Gante.

Primero, rasuraron el padrón para quitarle votos al opositor a ella (Juan Manuel Rodríguez) cuando la elegimos, y por eso se fue del Club Julio Pomar.

Luego, ya como presidenta, le hizo la vida pesada su propio tesorero y además la acusaron de que se dejaba manipular por Armando Rojas Arévalo.

Tengo su último informe y ella misma así lo denuncia. Por eso también se fue. Salud. José Antonio Aspiros Villagómez”.

Y de don Teodoro:

Aprovechamos también para dar a conocer el restablecimiento del hermano Teodoro Rentería Arroyave, que el mismo nos platica por escrito:

“Debo a todos ustedes, asimismo a los colegas en el periodismo, en la academia y los colegiados, y a todos los familiares, cuando menos la atención de explicarles el porqué de mi ausencia física, incluyendo la virtual, la de mi voz en los medios, aunque el Comentario a Tiempo escrito sólo falló un día.

“Pues resulta, que un mal que se presentó de repente en la madrugada del lunes 16 me llevó directo al quirófano el viernes 19. Cirugía mayor que resultó un éxito, gracias a la experiencia, sabiduría y humanidad de los médicos-amigos Carlos Benjamín González Sánchez, gastroenterólogo; Genaro Orozco Monroy, cirujano; Ricardo Cabrera Jardines, internista; Salvador Vargas Cruz, cirujano, y otros miembros del equipo de las “batas y tapabocas blancas”.

Antes, la preparación del cardiólogo Ricardo Escandón Martínez, y no se diga de la entrega y diligencia del cuerpo de paramédicos y enfermeras.

“Todo esto dentro de la emergencia sanitaria que nos aqueja, con las malas y tristes noticias, además de nuestra edad, preferimos guardar la respetuosa discreción. Llevo catorce días, y aún sigo en la convalecencia. Con los cuidados necesarios, hoy reanudo mis actividades plenas.

“La entrega de amor para los cuidados y los alientos necesarios de parte de mi compañera de vida, Silvia, de mis hijos y nietos, empiezo por los menores: Gustavo y Teodoro Raúl, de sus parejas Meritxell y Yenni, Arnau, Gustavo, María Fernanda y María José, fueron vitales, y vital viene de vida.

“Para el sábado ya estaremos vacunados contra el covid-19. Bendita vacuna. A todos: el agradecimiento más profundo y sentido. Y en verdad, vale vivir la vida, y a plenitud”.

Nosotros enviamos a él y a su respetable familia, este saludo:

“Queridos hermanos Rentería-Villa, que pena saber del daño del jefe de familia, don Teodoro Rentería Arroyave. Y qué alegría saber de su entereza, vigor y fortaleza para volver a su amada profesión de reportero. Nosotros elevamos nuestros rezos con ustedes para animarlo.

Y a Silvia, su compañera de siempre, nuestro aplauso por el amor que prodiga a nuestro amigo-hermano. Dios los Bendiga a todos.

Sus amigos de siempre Bety y Carlos. yo CRG

craveloygalindo@gmail.com

 


De mis bendiciones 30
30 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Pensar, como hoy ocurre a muchos, que somos los mejores, es un error. Siempre hay alguien mejor que uno. O peor que todos. La lectura es el arte de entender, de aprender, de discernir, de recibir cultura, insisto.

No debemos olvidar que acompañar se trata de aprender de otros. No de enseñarles. Acompañar se trata de tener una actitud de cariño, afecto y respeto. Y no de experiencia tan solo.

Leímos con entusiasmo el comentario de un gran colega, don Jorge Herrera Valenzuela, cuando nos describe.

Y con gratitud compartimos:

“Mi estimado amigo y colega, en este sábado 27 de marzo de 2021 he leído con detenimiento tu comentario EN LAS NUBES. Muy interesante, detalles acuciosos de quien ha vivido la mayor parte de su existencia en un medio donde se ejerce la profesión u oficio más humano, más noble.

“Comparto contigo lo que señalas, tú y yo somos reporteros diaristas, tú además columnista diarista. No soy periodista, soy reportero. Lo fui, ininterrumpidamente, durante más de veinte años en periódicos, en radio y en televisión.

“Esa afirmación escrita con mayúsculas obedece, en primer lugar, a que fuimos reporteros-redactores. Recibíamos la orden de trabajo, salíamos a reportear y regresábamos a la redacción para redactar, no escribir.

“La noticia reporteada se convertía en nota periodística. Si estábamos en radio, la grabación de las voces de los protagonistas de la noticia, era muy importante y si trabajamos para el diarismo televisivo había que editar imagen y tener redactada la nota y grabarla o que la leyera el conductor del noticiero.

“Por qué no soy periodista. Por qué insisto en decir, soy reportero.

“Porque en el Siglo XXI, y desde los finales del anterior, se dio oportunidad a que los intelectuales colaboraran con artículos, y abordar temas específicos para las páginas editoriales.

“Después, después, las páginas de los diarios abrieron espacios a individuos militantes de la política, de derecha, izquierda, centro,

izquierda democrática, izquierda de la derecha y derecha de la izquierda.

“Los autores de esos escritos agregaron a su currículo la palabra "periodista" y don Carlos Ravelo y Galindo junto con Jorge Herrera y Valenzuela morirán, dentro muchos años, siendo reporteros diaristas.

“Atentamente tu amigo y colega Jorge Herrera Valenzuela”

Benditos sean todos

Retomo el Club Primera Plana, “mi” club, creado e impulsado por un grupo aguerrido y tenaz de pensadores, intelectuales, cultos muy cultos.

Gente que servía a los periódicos desde arriba. Quienes guiaban a su “rebaño” de periodistas en ciernes o ya capacitados. Fueron muchos años de descubrir errores y enmendarlos. De criticar al vecino y aceptar críticas.

Por eso el Club formó su editorial.

Creo que en sus cuarenta y tantos años de existir, Daniel Cadena, Alfonso Argudín, Héctor Manuel Chávez Guzmán, Víctor Manuel García Solís, Luis Vega y Monroy, y otros, entre ellos yo, tuvimos el acierto de fundar la editorial Club Primera Plana.

En ella y por ella, con ayuda ajena y propia, logramos reunir un gran número de libros, escritos por los mismos socios, que han tenido gran aceptación.

Por decir algunos cuantos mencionaré a escritores del Club:

Luis Vega y Monroy, Arturo Sotomayor, Raúl Durán Cárdenas, Renato Leduc, Eugenio Muzquiz, Carlos Borbolla, Bertha Hidalgo de Gilabert, Carlos Loret de Mola –el abuelo.

Alberto Domingo, Alejandro Iñigo, Héctor Manuel Chávez, Carlos Ravelo Galindo, Alfonso Argudín, Miguel Castro Ruiz, Teodoro Rentería Arróyave, Julio Pomar, Rafael Cardona, Marco Aurelio Carballo.

Alejandro Iñigo, Héctor Manuel Chávez, Javier Álvarez, José Carlos Robles, Rafael Castilleja, Juan Manuel Rodríguez, Luis Suárez, Federico Barrera Fuentes, Fernando Alberto Irala, Elías Chávez, Luis Reed Torres, y muchos, pero muchos más, que escapan a mi memoria.

Todos ellos, casi la mayoría con cinco o seis libros publicados, engalanan la “Biblioteca del Periodista”, en la sede del Club Primera Plana.

Son, muchos, prosistas inmaculados. Poetas consagrados, pero todos, sin excepción, periodistas probados. Gente que enseña y aprende. Generosos al permitir que leamos sus trabajos. Y nosotros, honrados en poder hacerlo.

Como cada dos años el Club Primera Plana tuvo elecciones para nuevo presidente por dos, este 2009 a partir de marzo.

Desde tiempo atrás, un grupo de amigos nos reunimos para charlar, discutir, platicar y a veces gritar, para discernir sobre quién podría ser el ungido.

Se barajaron varios nombres. Se sopesaron cualidades, calidades de unos cincuenta. Pero, conforme avanzábamos, en el tiempo y el especio, valga decirlo, fuimos reduciendo el número. De diez a tres y luego a uno.

Tengo que referirme al grupo que llegamos a una decisión final.

Debía tener la capacidad y conocimiento suficiente de las letras el que reemplazara a la dama que durante dos años atrás ganó por mayoría, en cerrada votación, el liderazgo del Club, en 2007.

Sí, me refiero a doña Rosaura Cruz de Gante, que, entre paréntesis, debo admitirlo, trabajó bien, pero no en forma magnifica.

Razón por la que también se le invitó para que, junto con Teodoro Rentería Arroyave, el suscrito, Fernando González Mora, Raúl Durán y no me acuerdo de los otros dos.

Y llegamos a la conclusión que debería ser Raúl Gómez Espinosa, viejo periodista y editor de la revista “Proyección Económica”. Hombre de talento, hábil con la gramática, y que no se encierra en el obscurantismo, como otros comunicadores. Revisamos su currículo, y luego de consultar la hemeroteca, decidimos invitarlo a platicar con el grupo

Lo hizo. Fue reticente al principio, pero se le convenció, con la advertencia de que su esfuerzo sería para el Club, para los periodistas todos, u nunca en provecho personal.

Explicamos la razón de nuestra petición. Dimos situaciones previas y concluimos que el nombre de quienes traicionaron el Club al llegar a su presidencia lo mantendríamos en secreto, como lo hago contra mi voluntad. Soy, dicen mis amigos, como Héctor Manuel Chávez Guzmán, justo.

Raúl Gómez Espinosa comenzó su trabajo. Pero como el Club, en sus principios legales prohíbe hacer campaña antes de tres meses de la elección, fue discreto. No dudo que haya hablado, en voz baja con sus conocidos y amigos. Y cuando estuvo convencido de que podría llegar, mantuvo discreción.

Llegamos a enero del 2009 y la campaña comenzó. Sólo había un candidato. Otro más, emboscado, que lo descubrirán adelante, ya no regresó al Club, después de las elecciones.

No dudo que Gómez Espinosa haya desplegó todos sus conocimientos políticos para agenciarse la buena voluntad de los casi 94 socios que había o ¿hay? en la actualidad.

Invitó a muchos a participar en su planilla y así, fortalecido se llegó a la asamblea, allí en Humboldt 5 colonia Tabacalera, el 27 de marzo del 2009.

Este pequeño prefacio servirá para poner sobre la mesa el resultado de dicha elección.

Debo aseverar que lo que adelante se dice, es estrictamente la verdad, diáfana, clara y contundente.

Con una asistencia de 77 de los 94 socios activos del Club Primera Plana se celebró el 27 de marzo de 2009, en sus instalaciones de Humboldt 5, colonia Tabacalera, la asamblea anual ordinaria para elegir a la nueva mesa directiva para el bienio 2009 al 2011, de acuerdo al Estatuto vigente.

A las 12:30 horas, conforme la convocatoria respectiva, la Comisión Electoral, integrada por Carlos Ravelo Galindo, Fernando González Mora y Mario Campa Landeros, inició la sesión respectiva.

Una vez que se pasó lista de asistencia con el resultado antes dicho, se procedió a declarar abierta la Asamblea.

La presidenta saliente, Rosaura Cruz de Gante, dio una disculpa por su retraso involuntario y asumió su responsabilidad en la mesa principal. Llegó tarde.

Por unanimidad los presentes estuvieron de acuerdo en que la Comisión Electoral presidiera la Asamblea. El primero de ellos, como decano del club, moderador. Los dos restantes secretarios escrutadores.

Se dio lectura a la orden del día, y aprobada por unanimidad el moderador dio la palabra al vocal secretario del Club Octavio Raziel García Abrego, quien leyó pormenores de un año de actividades.

Puesto a discusión la Asamblea la aprobó.

En ausencia del secretario tesorero, Ladislao Javier Martínez Rivas, convaleciente en un Sanatorio, Fernando González Mora, en su calidad de secretario escrutador dio lectura a las cuentas del Club Primera Plana, durante el año de 2008, que la Asamblea aprobó con un aplauso, por el esfuerzo desarrollado en este rubro y no obstante las penurias en que se vive no solamente en esta agrupación.

Inmediatamente la presidenta saliente leyó su informe anual de actividades al frente de esta Institución, que llevó doce minutos, al cabo de ellos los presentes, con excepción de Miguel González Alonso, dieron su aquiescencia.

Consideró el crítico que no compartía el entusiasmo de la mayoría en virtud de que el informe tenía fallas. Se tomo nota de ello.

Y se aprobó.

En virtud de que durante la campaña electoral definida estatutariamente por el Club Primera Plana, quedó inscrita solamente una planilla denominada “Unidad y Fortaleza”, el Comité Electoral dio a conocer a la asamblea a través del moderador los nombres de todos y cada uno de sus integrantes, encabezándola Raúl Gómez Espinosa, director general de la revista “Proyección Económica” para presidente.

Una vez que los asistentes reconocieron la legalidad del desarrollo electoral y al tomar en cuenta de que solamente había una planilla, se sometió a la asamblea votar por aclamación y no, como la propuso la presidenta saliente Rosaura Cruz de Gante, por votación nominal. Hubo consenso. No obstante Armando Rojas Arévalo pidió la palabra para no adherirse a los electores y dar su voto en contra, no de la planilla sino de Raúl Gómez Espinosa, a quien personalmente no lo considera periodista.

El moderador Carlos Ravelo Galindo tomó nota y pidió que se inscribiera en el acta.

Inmediatamente después, sin que hubiera otros oradores, se procedió a la votación que dio como resultado una abrumadora mayoría. Todos menos uno. Setenta y seis de setenta y siete.

El secretario escrutador Fernando González Mora informó a la Asamblea que de los 94 socios activos del Club Primera Plana, solamente 16, por causa justificada, no estuvieron presentes.

Sin mayores preámbulos el moderador, Carlos Ravelo Galindo, constituido en presidente de la Asamblea procedió a tomar la protesta a la nueva mesa directiva que preside el compañero Raúl Gómez Espinosa y que regirá los destinos de esta agrupación periodística

cultural durante el bienio 27 de marzo de 2009 al 27 de marzo de 2011.

Aquel, invitado por el Comité Electoral, pasó a la mesa principal desde donde envió un mensaje improvisado a sus colegas periodistas.

Dijo “La situación actual por la que atraviesa el país en la que la descomposición social alcanza niveles sin precedentes y en el que la corrupción y la impunidad son el modus operandi y eje central en los tres niveles de gobierno, aunados a los altos índices delincuenciales que tienen secuestrada a la población, la gran mayoría en situación de pobreza, asumo la presidencia de este prestigiado club de intelectuales a los que he de servir al igual que a mi patria”.

Una hora, exacta, duró la asamblea. Al clausurarla a las 13.30 horas del 27 de marzo de 2009, el moderador declaró también disuelta la Comisión Electoral de esta contienda.

Agradeció en especial a sus colegas Fernando Gonzáles Mora y a Mario Campa Landeros el apoyo en la junta y en general a los 77 socios presentes que hicieron posible una elección de presidente del Club Primera Plana ciento por ciento democrática.

craveloygalindo@gmail.com

 


Merecida afirmación
29 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:


Domingo de Ramos. Iniciamos la Semana Santa.


Merece toda nuestra fidelidad y gratitud quien ha compartido nuestra aventura humana y muere por nosotros.


Lo decimos con un aplauso merecido.


Entregan a ocho profesionistas el reconocimiento al mérito de la mujer mexicana.


Son la poeta, filosofa y abogada Raquel García Santos.


La escritora, historiadora, poeta y especialista en cultura náhuatl Alicia Albornoz Bueno.


La artista plástica, Rocío Klapés, docente en Instituto Cultural Helénico y el Museo Nacional de la Acuarela, así como integrante del consejo editorial internacional de Revista Diafanís.


La abogada, Elizabeth Rembis Rubio con dos maestrías, una en política criminal y otra en Derecho, especialista en materia penal, conferencista, catedrática y maestra de oratoria y presidenta de la ANHG.


La maestra en restauración y doctora en Arquitectura e investigadora y conferenciante dentro y fuera del país sobre temas relacionados con la protección del tesoro artístico y del patrimonio arquitectónico de México, Gloria Álvarez Rodríguez.


La maestra en Ciencias, Biología y Geoquímica, coordinadora de vinculación y procuración de fondos del Museo de la Luz y exdirectora del Museo de Ciencias Universum, ambos de la UNAM, Gabriela Guzzy Arredondo.


La doctora en Ciencias de la Tierra (Geofísica), investigadora del Centro de la Atmósfera de la UNAM, coordinadora de cambio climático para el Acuerdo de París, Ana Cecilia Conde Álvarez.


La poeta, cineasta, dramaturga y sorjuanista Olivia de Montelongo. docente en Instituto Cultural Helénico y el Museo Nacional de la Acuarela, Rocío Klapés.


El Centro de Estudios sobre la Mujer de la Academia Nacional de Historia y Geografía (ANHG), patrocinada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entregó el pasado 11 de marzo el ‘Reconocimiento al Mérito de la Mujer Mexicana’ a ocho destacadas profesionistas.


Cinco de ellas académicas y tres externas, todas con una trayectoria brillante dentro del ámbito donde se han desempeñado.


Es importante para el Centro de Estudios sobre la Mujer, de la ANHG, estimular y valorar el trabajo de la mujer mexicana, además de realizar estudios acerca de quienes han sobresalido en diversas disciplinas, dijo Beatriz Saavedra Gastélum, maestra en literatura por la Universitat de Barcelona, España, directora de dicho organismo y encargada de presidir la solemne ceremonia.


Permítasenos pedirle a la escritora, poeta, periodista y mejor amiga, doña Norma Vázquez Alanís, nos narre, por escrito, la ceremonia.


Antes de hacer la entrega virtual vía zoom de los diplomas a las galardonadas, el poeta y catedrático Carlos Martínez Plata refirió que la participación de la mujer en la Academia se encuentra asentada hasta 2015 en un libro de memorias de la institución –de la autoría del recordado Luis Maldonado Venegas y de Ulises Casab Rueda- en el cual se hace un recorrido cronológico desde los primeros años de su fundación.


Mencionó que Adela Formoso de Obregón Santacilia encabezó la lista de mujeres de la ANHG desde sus inicios, e hizo una breve semblanza de esta polifacética dama, quien fue educadora, escritora y pedagoga, además de fundadora en 1926, junto con el maestro Luis G. Solana, de la primera orquesta integrada por mujeres en este país.


         Y también con don Manuel Becerra Acosta, en la Universidad Autónoma Femenina, la carrera de periodismo.


            También fue integrante del Ateneo Mexicano de Mujeres (1934) y en 1943 fundó la Universidad Femenina de México, la cual dirigió durante muchos años; en 1948 instituyó y presidió la Asociación Pro Nutrición Infantil, así como del Comité Mexicano Pro Nutrición Infantil y el Comité Mexicano Pro Niños Desvalidos, perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


En 1953 ocupó la secretaría general de la Federación de Mujeres de las Américas.


Recibió innumerables premios, condecoraciones y grados de honor; dos de los últimos fueron la Medalla de Oro y la designación de Dama de América en 1974.


Martínez Plata citó entre su obra narrativa Espejito de infancia (1933), Adolescencia (1938) y La mujer mexicana en la organización social del país (1939), así como la leyenda musicada en tres escenas y cuatro cuadros, Yanalté, libro sagrado (1935), que revela la versatilidad de la pluma de Adela Formoso.


La Academia Nacional de Historia y Geografía estaba integrada en sus inicios por solamente 27 mujeres y 573 hombres, dijo, y agregó que la ANHG no sólo estudia la historia, sino que hace historia.


Enseguida la maestra Saavedra Gastélum enumeró a las galardonadas, leyó el currículum abreviado de cada una y mostró el diploma de reconocimiento al mérito que se les envió por correo electrónico.


A nombre de quienes fueron recipiendarias de esta distinción, la historiadora Alicia Albornoz dijo que en medio de esta pandemia es muy grato recibir este reconocimiento, “las hoy homenajeadas tenemos en común el haber destacado en nuestros distintos campos de acción y la inmensa pasión por nuestras disciplinas; el mayor premio a ello ha sido poder difundir nuestros conocimientos”.


También habló la maestra en Ciencias Gabriela Guzzy, quien reiteró que todas las reconocidas coinciden en su entrega hacia México, a la cultura y a la humanidad con todo el corazón.


El abogado y catedrático Juan Mario Mondragón Zúñiga recitó un poema para las galardonadas “con respeto y admiración a las mujeres”.


Honor a quien honor merece doña Norma. Gracias.

craveloygalindo@gmail.com

 
Una sabia opinión sobre el género
26 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Permítasenos antes una interrupción válida y justa.

En defensa de la mujer publicamos este atentado a la escritora y colega doña Teresa Gil, ágil comentarista de libros, y nos solidarizamos con ella para que la autoridad investigue y sancione a los responsables.

Nos dice:

“Pensaba explayarme este día en el poeta Jaime Sabines por su nacimiento el 25 de marzo de 1926, pero una agresión que no tiene nada de amorosa, me convulsionó y me obliga a hacer antes, una denuncia pública de lo que se hizo en contra de una persona de la tercera edad. que soy yo.

“La tienda Soriana ejerce funciones de investigación en sus locales y exige a cada cliente que sale que muestre sus recibos. Es ilegal. Si el cliente se opone, el policía lo detiene.

“Ese fue el caso mío, y sin tomar en cuenta mi edad ni mi condición de tercera edad, empezó a jalonearme, a forzar mi carrito y a hacer llamadas de urgencia como si yo fuera una delincuente.

“La situación duró largo rato. Logré zafarme cuando pasó un grupo de varias personas, di la vuelta y llamé a un representante de la tienda y le denuncié el hecho como periodista y abogada.

“Pero no confío en ellos, ya he visto muchas cosas en esa tienda. Tengo 40 años de comprar casi todos los días, por la facilidad de la cercanía porque está enfrente de mi casa. No es la primera vez que me pasa y he visto a presuntos delincuentes arrastrados por policías y en los últimos tiempos cuando impusieron esa medida de los recibos que la Ley Federal de Protección al Consumidor considera ilegal y fija altas multas al que la viole, han detenido a mucha gente y la exhiben.

“Vi como a una mujer le quitaron su gorra y el policía revisaba la etiqueta y la llevaba al interior. Más tarde la soltaron porque no había nada que acusar. Todo en un plan agresivo. No había nada que perseguir, pero si hubiera habido, tendrían que haber llamado a la autoridad para que asumiera el asunto.

“La arbitrariedad de los que cuestionan al actual gobierno, sale de sus propios espacios como los de Soriana y Costco, menciono dos, para ofender y en el caso mío, con el agravante de haber agredido a

una persona de la tercera edad. Las autoridades respectivas deberían de intervenir. De eso me encargaré”.

Dejemos ahora que doña Rosa Chávez Cárdenas, externe, por escrito, sabia opinión sobre el género.

Pero antes una pertinente interrupción de otro colega que nos ilustra. Sí de José Antonio Aspiros Villagómez.

“Estimado amigo:

Gracias por compartirnos un poco más de tus experiencias de vida. En la fecha que dices que ingresaste a Excélsior (4-III-1945), faltaban cinco días para que yo soplara la solitaria velita de mi primer pastel de cumpleaños.

Pero ya se leía el Excélsior en la casa, porque mi abuelito lo compraba.

Años después, me llevaba los domingos a Chimalistac, él a leer en una banca las noticias sobre la guerra, y, yo, los suplementos a colores con los "muñequitos", "comics" o "caricaturas".

Fue mi primer acercamiento con el periodismo. Salud. A”.

Tiene toda la razón la jalisciense. Doctora, terapista y poeta.

Nos falta mucho por entender que significa equidad de género. Porque igualdad no significa lo mismo.

¿Qué falta para una verdadera equidad de género?

Existe la creencia de que la capacidad para asuntos de política, la toma de decisiones, en cuanto al manejo del poder las mujeres son inferiores a los hombres.

También se cree que las mujeres no tienen ciertas habilidades y que solo están aptas para el hogar y la familia.

En cuanto a las cuotas de género en los cargos políticos, deben planearse en cuestión de capacidades y no solo convertirse en obligatorio.

Sabemos que eligen candidatas guapas, con facilidad de palabra, pero atrás de ellas está su “padrino” y ellas siguen instrucciones.

En cuanto a la equidad de género parece que muchas mujeres no entienden hacia dónde vamos y que es lo que nos conviene.

Nos hace falta introspección, no se trata solo de culpar a los hombres, son muchos años de cultura patriarcal.

Los hombres han tenido el rol de proveedores y las mujeres encargadas del cuidado de los hijos.

Mujeres, empresas y la ley 2021 es el séptimo estudio anual que mide las leyes y regulaciones que afectan las oportunidades económicas de las mujeres en 190 economías.

El informe identifica las barreras a la participación económica de las mujeres y alienta la reforma en cuanto a las leyes discriminatorias.

El estudio incluye hallazgos importantes sobre las respuestas del gobierno a la crisis del Covid-19, el cuidado infantil y el acceso de las mujeres a la justicia.

En promedio las mujeres solo acceden a un 75% de los derechos de los hombres.

A pesar del impacto negativo que ha dejado la pandemia con el confinamiento y el incremento de la violencia de género, México mejoró en el índice de mujeres, empresas y derecho, según el Banco Mundial (BM) pasó de 83.8 a 88.8 puntos debido al avance de los derechos en el matrimonio que subió de 60 a 100 puntos.

En cuanto al indicador del matrimonio evalúa las restricciones legales relacionadas con la discriminación que incluye los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres para dirigir el hogar y su familia.

Es un hecho, México no está en igualdad con los hombres en las áreas que mide el BM, sin embargo, ha mostrado pasos hacia delante para derribar restricciones legales.

Nos falta para estar a la altura de las 10 economías que obtuvieron la puntuación más alta: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Islandia, irlanda, Letonia, Luxemburgo, Portugal y Suecia. Sorprende que se encuentra mejor calificado Perú, Paraguay y Ecuador, Brasil está más abajo, así como Colombia y Chile.

Los peores lugares para el desarrollo de las mujeres son Cisjordania, Yemen, Kuwait, Sudan, Irán y Qatar. El BM reconoce que hay avances en los últimos 50 años, sin embargo, la pandemia del Covid-19 puso en peligro de manera desproporcionada la capacidad social y económica de la mujer.

Se entiende, las mujeres desempeñan la mayoría de trabajos sanitarios, servicios sociales y cuidados no remunerados.

Las mujeres ganan menos que los hombres por el mismo trabajo y corren mayor riesgo de violencia en sus hogares.

Otro dato que afectó a las mujeres que laboran como empleadas domésticas en la pandemia sus empleadores no quisieron que asistieran a sus hogares por el temor del contagio al desplazarse en autobús.

“La discriminación por razón de sexo es un derecho fundamental” La mujer no puede ser discriminada directa o indirectamente en el acceso al empleo, una vez empleada, respecto a sus condiciones de trabajo, impone a las empresas la obligación de ofrecer un trato igual a hombres y mujeres.

Es importante estar atentas a cultivar la autoestima, la estima es como un árbol, se tiene que regar, abonar para obtener frutos.

No se debe culpar solo al hombre de los conflictos entre ambos, la relación de pareja está dada por opuestos complementarios, la convivencia diaria, el estrés que vivimos, la vida competitiva y el consumismo generan conflictos.

Es importante conocer los estereotipos para superarlo.

craveloygalindo@gmail.com

 


De mis bendiciones 28
25 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Hace 27 años mataron en Tijuana a Luis Donaldo Colosio. Y sigue en secreto el nombre de sus sicarios. Todos sabemos del autor intelectual, pero nos gritan: Cállate, Carlos…”

Benditos aquellos que me entiendan

Iba a incursionar en esa fenomenología y metafísica del pensamiento febril del periodista. Así, sin saber nada, entré al mejor periódico que ha sido Excélsior, así con mayúsculas.

Me sentía inseguro, pero allí aprendí que la cultura no está en el corazón, sino en los libros que tenía, por ejemplo, mi padre. Allí abrevé. Sigo haciéndolo.

Luego de dos meses de esperar una oportunidad para entrar a Excélsior y sentarme frente al subgerente don J. Jesús García de Honor entré al Diario, el 4 de marzo de 1945.

Tengo presente lo que me preguntó; con ironía, al verme pendejo. Eso sí, pero muy joven: “¿En qué departamento quieres trabajar?” Rotativas, afirmé ¿por qué? Inquirió don Jesús.

Para trabajar de noche, respondí.

Soltó la carcajada y amable, después de verme bien a bien con mis 50 kilos, me dijo: “allí te mueres…” Sentí que el techo me caía encima. Pero enseguida, anunció:

“Tienes suerte, no sólo por ser sobrino del doctor Enrique Martín Sánchez, jefe de la clínica, quien te recomienda, sino porque Silvestre González fue llamado a filas por el Ejército.

Y falta un ayudante en la redacción, para que ayude a Teodorita, (venerable viejecita que era guardiana de la redacción). ¿Puedes comenzar mañana?

No, señor. Hoy mismo. Y así lo hice.

Luego descubrí que los diez pesos que me ofreció don Guillermo, sólo serían cinco. Y mi labor sería de 9 a 14 y de 17 a 20, y en ocasiones, hasta la una de la madrugada.

Fui, soy sincero, responsable.

Descubrí además, que lo salvaje se quita poco a poco: estudiando, leyendo, viendo y oyendo (perdón por tanto gerundio) y cerrando la boca.

¿Por qué esto último?

En mi primer año serví de mil maneras, legítimas y honestas, a los reporteros, hombres respetables. Desde comprarles cigarrillos, refrescos, o llevarles flores a sus amigas.

Cuento que don René para no decir su apellido Tirado Fuentes, enamorado a carta cabal, me encomendó: “Mira Carlitos, compras un ramote de flores en Pugibet. Lo llevas a tal dirección. Si sale Elena, a quien conoces, le entregas a mi nombre las flores. Pero si sale su marido, preguntas por doña Lupita, vecina de ochenta años y se las das, las flores”, puntualizó.

Por eso, cierro la boca. No lo he dicho nunca. Pero me dispuse a ser discreto, como hasta la fecha.

Pero también, en un año de ayudante, aprendí, y aún lo pongo en práctica, que en vez de intentar demostrar que eres mejor de lo que crees, simplemente ríete.

Ríete de tus preocupaciones, de tus inseguridades. Tómate con humor tu angustia. Al principio, lo reconozco, es difícil, pero poco a poco te acostumbras. Y hoy, luego de sesenta años en esto, lo sigo haciendo.

Al final del año 1967, entró también como ayudante Manuel Becerra Acosta Ramírez, así se apellidaba doña Raquel, su madre, esposa segunda de su padre, don Manuel, enérgico jefe de redacción, entonces, del Periódico de la Vida Nacional, matrimonio que admiré, y admiro hoy aún después de su muerte.

Manue, como le llamé desde siempre y yo, Rave, como me decía no fraternizamos siempre. Hubo rivalidad, creo que ya lo mencioné antes, y desavenencias que dirimíamos en la azotea de Reforma 18, frente a linotipistas, prensistas, rotativeros, amigos míos.

Manue me ganó, recibí más moquetes que él. Pero, al concluir la pelea, me defendí y le dije. “Así serás bueno. Te apoyó tu papá”.

Todos soltaron la carcajada y Manue me dijo, “¿quieres que te pegue de nuevo, sin mi papá?

Desde entonces, hasta su muerte en España, fuimos muy, pero muy amigos, junto con Alberto Ramírez de Aguilar, el tribuno Raúl Cortés Dávila e Ismael Villa, hoy mi compadre.

Recordé esta anécdota, aun cuando hay muchas que luego diré, para referirme a su padre, don Manuel que era director de la carrera de periodismo en la Universidad Femenina, de doña Adela Obregón Santacilia.

Y cada año, para entregar diplomas o títulos, se organizaba en el salón Hispano Mexicano, de Bahía de Santa Bárbara, una cena baile, al que Manuel, Alberto y yo, éramos invitados.

Resulta que los tres, escasos de dinero, teníamos justo la ropita para trabajar. Fuimos Alberto y yo a la casa de don Manuel en donde vivía Manue.

Estaba más que elegante: Traje nuevo, camisa planchada, corbata de élite, y unos zapatos, muy lustrados, pero enormes.

Alberto lo notó. Y lo puso de relieve. “Oye, le dijo, que zapatotes. ¿Te quedan grandes?”

Manuel, como era, respondió frunciendo el ceño: “Pendejo, es que ya me crecieron los pies…”

Los chanclones eran de su papá.

Fuimos los tres al baile. Allí donde estaban las estudiantes. A nosotros nos presentó don Manuel como reporteros del periódico.

Fuimos, digo, la sensación. Me preguntaron por mi lectura. Y pa' pronto, toqué a Frederick Nietzsche. Fui sensacional, reconozco. Y más aún cuando dije conocer su trabajo sobre “Así hablaba Zaratustra” en donde anunció al superhombre, que, obvio, desconocía la existencia de Dios.

Pero eran tiempos para nosotros, como hoy debe acontecer, que cuando tienes 17 años si no eres comunista, eres pendejo. Pero si a los 27 siguen pensándolo, eres, doblemente pendejo.

En diez años, debo confesar, cambiamos radicalmente. La filosofía de aquél alemán sigue siendo un hito. Pero sobre todo aumentó mi crédito ante las chicas de la Femenina, cuando invoqué a Schopenhauer. Y hablé del “Amor, las mujeres y la muerte”. Me sentí soberbio, en el estricto sentido de la palabra, vaya del adjetivo calificativo: lo mejor.

No olvido que Alberto y Manue, el de los zapatones de su Apá, se sorprendieron cuando afirmé como cátedra sobre la vida, a quienes me escuchaban, qué en la Guerra, el victorioso convierte en esclavos, a quienes pierden. Y en la Paz, los ricos, siempre los ricos, convierten a los pobres en sus esclavos.

Recuerdo algunos ejemplos que di, como si lo hubiera copiado de Oscar Wilde, en sus narraciones espectaculares. Así lo expliqué y apliqué al momento:

Hay quienes pisan las uvas, y otros quienes beben el vino. Hay quienes siembran el trigo, y otros que aprovechan su semilla.

Es la razón de que siempre hubo, hay y habrá desigualdades, que nadie, periodistas, locutores, escritores, podrán cambiar. Así lo ordena la vida. Y así ocurre en el mundo.

Para encontrar otras formas habría, bien dice hoy Teodoro Rentería Villa, que cambiar el sistema. O irse a vivir a la luna. A lo que su padre Rentería Arróyave, mi amigo también, y gran comentarista insiste también hoy en aceptar lo que dije sobre Galileo Galilei en su afirmación, que en aquellos tiempos causó la efervescencia del Papado, de que la Tierra, sin embargo, se mueve.

Así lo decidió el Creador.

Pregunta José Carlos Robles: ¿alguien lo duda? Si lo hay, que me explique en qué basa su desacierto.

En fin, no es de creerse, sino de aplicarse la realidad.

craveloygalindo@gmail.com

 


Nos dicen de San José y del conavirus, que sigue
24de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Vale la pena dar a conocerlo. Nos escriben don José Antonio Aspiros Villagómez del padre de Jesús y esposo de la Virgen María.

Y don Fernando Alberto Irala Burgos del ajeno que hicimos casi propio conavirus.

El primero Nos dice:

“Estimado amigo:

El sábado fue mi medio santo (san José), pero ni remotamente me acordé hasta ahora que lo leo en tus Nubes, porque los santos no los celebro, míos ni de nadie, no veo el motivo; los cumpleaños sí, a veces.

Pero tienes razón: ese personaje bíblico aparece como un extra (ni siquiera actor de reparto) en los Evangelios.

En cuanto a tu comentario de que seguirá por siempre el misterio sobre su vida, el Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado (evangélico, no católico) dedica a san José 27 líneas, y eso que tiene 1232 páginas a dos columnas.

Dice lo que ya sabemos: que quiso repudiar a su esposa cuando la vio en estado grávido, pero un ángel le reveló de qué se trataba.

Agrega que él era "de la casa y linaje de David" (en otra entrada se comenta ampliamente la genealogía de Jesús), y que en ocasiones lo llaman "el carpintero" porque todos los judíos deberían tener un oficio.

Su última aparición en los Evangelios fue cuando fueron a Jerusalén y Jesús tenía 12 años.

Menciona también un libro apócrifo llamado Historia de José el carpintero, redactado en copto y con traducciones a tres idiomas (no incluyen el español), que "fue usado por una secta monofisita copta que glorificaba a José".

No hay más.

Leí tus Nubes y encontré los datos esta noche en un oasis de mejoría, porque el malestar no me dio tregua hoy. Salud. JA”.

Por cierto, en sus Concatenaciones de esta semana el colega, amigo don Fernando Alberto Irala Burgos, de vasta experiencia periodística, nos habla, escribe sobre el año que terminó y lo que nos falta de sufrir.

Prolegómenos de Semana Santa.

A un año de distancia, el daño está en lo fundamental consumado, y al desastre de salud deberemos añadir las también terribles secuelas económicas que vivimos, y las que nos quedarán por al menos un lustro.

“Un año se cumple de que el nuevo coronavirus invadió México y causó las primeras muertes; ahora, ya con la aplicación de las primeras vacunas en cantidades notoriamente insuficientes, y una aparente tendencia a la baja en contagios y defunciones, no sabemos sin, embargo cuándo terminará la pesadilla.

Entretanto, llegaremos en unos días a la terrible cifra acumulada de doscientos mil decesos, que ya sabemos que no son todos, pues al subregistro oficial al final habrá que agregarle tal vez otras cien mil muertes por Covid, más las ocurridas por otros males que ahora se desatienden por el colapso del sistema médico.

Más lo que nos falta en los siguientes meses.

Aun yendo, bonito gerundio, las cosas bien, es decir a menos, es posible que el balance final de la tragedia nos arroje una cantidad cercana al medio millón de víctimas fatales.

Para la historia quedará el debate de si se pudo haber evitado o disminuido la inmensa pérdida de vidas y hasta qué punto.

Pero es evidente que la ignorancia y la irresponsabilidad se conjugaron de inicio en el tratamiento de la epidemia, y que a las torpezas de arranque se sumó la soberbia de no reconocer la necesidad de corregir el rumbo, o hacerlo demasiado tarde y demasiado mal.

Y reitera: a un año de distancia, el daño está en lo fundamental consumado, y al desastre de salud deberemos añadir las también terribles secuelas económicas que ya estamos viviendo, y las que nos quedarán por al menos un lustro.

Muchos negocios cerrados, ramas industriales enteras severamente afectadas, cientos de miles de puestos de trabajo perdidos, en una caída económica que las generaciones actuales no habían conocido.

Es el impacto derivado, por un lado de la gravedad de la enfermedad, y por el otro de la necedad supina de no instrumentar un programa serio, y no migajitas, de preservación de la planta productiva y el empleo.

Así iniciamos el segundo año de esta era tétrica que nos tocó.

craveloygalindo@gmail.com

 


De mis bendiciones 27
23 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

A partir de los 65 y no de los 68 años los hombres y mujeres, para no decirles por respeto viejos y viejas, recibirán su pensión bimensual –tres mil pesos- que les brinda el Gobierno Federal.

Lo anunció ayer en la tierra de Juárez, el actual ocupante de Palacio Nacional.

Buena noticia. Gracias AMLO.

Siempre un ángel nos vigila. Y nos bendice,

Regresé a México. Y el enojo de Don Guillermo estaba aún latente. Mi mamá, Tere, no pudo hacer nada, no obstante, su esfuerzo por atenuar. De modo que tuve que emigrar de nuevo.

Un amigo de San Pedro de los Pinos, Ildefonso Eguía Cortés, hijo de un funcionario de Pemex que pasaba el tiempo viajando por su encomienda me invitó a trabajar.

Poncho vivía con sus hermanos Fernando y Ricardo y su hermosa hermana Eva, asediada por muchos, pero el ganón, quien se hizo su novio, fue Javier Jiménez, “gasparín”, quien, en una ocasión, por defender sus derechos sufrió afrenta física de Eliseo Larios, rico tendero.

Hubo, en el pleito a trompadas sólo boca hinchada y ojo morado. Pero Eva siguió con gasparín.

Ella después emigró a Aguascalientes, en donde contrajo nupcias con un rico agricultor, Rodrigo Villaseñor, a quien le dio siete hijos. Pero él, a cambió le fundó “el paraíso”, rancho vitivinícola para, como dijo, su Eva.

Poncho Eguía, como dije antes, me invitó a trabajar en la Automotriz Morelos de la Ford Liz Motors, allá en Cuernavaca. Viví en el mismo departamento en donde también lo hacía Fernando, su hermano menor.

Fui yo, asistente, para no decir “gato” en la empresa, hasta que Ildefonso renunció y a petición de su padre, al que cariñosamente llamábamos a su espalda “Santanón”, se trasladó a Irapuato, Guanajuato. Y nos invitó a acompañarlo.

Se hizo cargo de una representación de la Canadá Dry y a mí, a mis catorce años, me hizo conducir un camión repartidor. Lo que hice varios meses, hasta que, en Salamanca, al pasar las vías, frente a la

planta de Clemente Jaques, perdí el control y la unidad, llena de refrescos se recargó contra un furgón estacionado.

Pudimos rescatar todo, sin pérdida, pero yo sí, mi chamba.

Afortunadamente Poncho y Fernando, ya casados, hubieron de trasladarse, Poncho a Aguascalientes y Fernando al Distrito Federal en donde se ganó la vida como locutor radiofónico. Y vuelto a casarse varias veces.

Yo emigré a la ciudad hidrocálida. Viví en Vázquez del Mercado 90, con los Eguía, don Ildefonso y Margarita, su esposa y Ricardo, el menor de los hijos.

Allí, siguieron con el negocio de los refrescos.

Me tocó un trabajo pesado para mi edad; descargar cajas con refrescos del ferrocarril. Así lo hice hasta que en 1976 don Guillermo, mi padre, se apiadó de mí y me envió un telegrama, que aún conservo: decía:

“Tengo conseguido trabajo con sueldo de 10 pesos diarios. Es Excélsior. Regrésate, de inmediato. Ya te perdoné”. Tardé acaso dos días en informarles a los Eguía; recoger mis pocas prendas , tomar un autobús y llegar a México.

Pasaron tres años desde que salí de la capital.

Miguel Alemán Valdez, era el primer presidente civil de carrera, que aplicaba el gasto federal para realizar obras en todo el país. Era la época en que se comía con poco dinero, que se abrían calles.

Pero que también se frenaba a la prensa. Nadie, en los diarios podía externar opiniones adversas, so pena de sufrir las consecuencias, como aquella revista que publicó en la primera página una enorme foto del yerno del jefe del Ejecutivo, esposo de su hija Beatriz, observando, buen gerundio, sin discreción, las pompis de una bella bailarina. El editor hubo de salir del país. Y cerró la publicación.

Era cuando los epigramistas guardaban sus ensayos en su escritorio; nadie se los publicaba porque, por ejemplo, cuando don Luis Vega y Monroy, de la entonces Cadena García Valseca, se atrevió a señalar una visita del secretario de Hacienda a un lupanar. Así ocurrió. Al principio lo menciono. Vale la pena repetirlo:

“Fue a conocido lugar un fiscal de mucha cuenta a fin de calificar lo que se debía de pagar de impuesto sobre la renta.

Y le dijo una beldad: -allí en sus datos concentre que al fisco, por equidad le daremos la mitad de todo lo que nos entre.”

No se le publicó. Punto; como otras muchas, del mismo tenor, de mucha gente de prosapia periodística como Francisco Liguori, Manuel

Campos Díaz y Sánchez, Federico Hernández, chiapaneco, entre otros, que éste con gran flema y vena irónica, escribió en un momento de tristeza, tampoco publicado entonces:

“Eneas, mi perro querido murió, y aunque no lo creas tanto, tanto lo he sentido, que aún bien dormido sueño que me lame Eneas…

craveloygalindo@gmail.com

 


Nuestros sueños. Y un misterio.
22 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:


Toda nuestra vida hemos preguntado por el señor San José, esposo de la virgen María y padre del hijo de Dios, Jesús. Sobre su vida y muerte.


Hoy, dentro de su publicación católica, “Cinco Minuto”, del 19 marzo, página 23, de sopetón descubre el misterio.


 “No conocemos cómo, dónde y cuándo murió”.


Y explica que San José es el ser humano que sabemos con seguridad está en el cielo. Fue el primer beatificado por el evangelio, en donde se nos habla de un hombre humilde, servicial y de grande entrega.


Dedicó toda su vida a cuidar de lo más querido de Dios. Su madre y su hijo. Tarea que llevó con gran esperanza y alegría hasta el final. Que, por cierto, asevera el clero “no conocemos cómo, dónde y cuándo murió”.


 Insistimos los creyentes en que sigue el misterio. Y continuará por siempre.


En fin, todas las personas soñamos con algo en la vida y a veces son estas quimeras los que nos impulsan a seguir adelante y a no perder la esperanza en la vida.


A lo largo del tiempo nuestras fantasías cambian y dependen de lo que la vida nos presente y así forjamos nuevas ilusiones y nuevas realidades.


Nuestro colega, amigo, escritor, reportero Jorge Herrera Valenzuela nos estimula con lo que nos platica y reproducimos, con alegría.


“Además de toda tu trayectoria profesional, mi estimado Carlos te felicito por varios motivos: 1.- Indudable tu amor quien fue tu esposa y compañera durante 68 años, como leo. 2.- Eres con plena justificación un orgulloso hermano, padre, abuelo (Abo) y bisabuelo (Abo Abo). 3.- Me enteré que ya llegaste casi a los 92 años y Dios te dejará muchos más con nosotros.


“Mi primer nieto, Jorge Luis Farías Herrera, me dijo cuando empezaba a hablar "Vito Pollo" y mis tres nietas y los seis nietos me dicen "Vito".


“A mi adorable esposa, Esther Lilia Navas Ruiz, le llaman "Mane", equivalente a Mamá Grande”.


 “Recibe un abrazo afectuoso y que tu salud mejore cada hora. Jorge Herrera Valenzuela”.


En reciprocidad para “Vito” y “Mane”, bellas frases que llevará a recordar la importancia de seguir soñando. (Vale el gerundio)  


Todos nuestros sueños se pueden hacen realidad si tenemos el coraje de perseguirlos.


No renuncies a tus ilusiones o tus sueños renunciarán a ti.


La mayor aventura que puedes pasar es vivir la vida de tus sueños. 


Haz todo lo que puedas para que tus fantasías se hagan realidad. 


Aférrate a tus sueños, porque si mueren, la vida es un pájaro con alas rotas que sin ellos no puede volar.


Tienes que tener un sueño para poder levantarte por la mañana.


Haz todo lo que puedas para que tus sueños se hagan realidad. 


El que mira afuera sueña, el que mira adentro se despierta. 


A veces, los únicos realistas son los soñadores. 


Los sueños, si son algo bueno, siempre son un poco locos. 


Y como nosotros vivimos, queridos abuelos, la esperanza es soñar despiertos.

craveloygalindo@gmail.com
 
Nos echamos un cafetín
19 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Este día, en 1917 nació Excélsior. Y en 1938, Pémex.

Aquel periódico de la vida nacional de Alducin.

Lo mantuvieron en las alturas editoriales y administrativas don Rodrigo de Llano, director general y don Gilberto Figueroa Noguerón, gerente general.

En 2001 terminó la cooperativa que autorizó Plutarco Elías Calles y se convirtió en empresa privada. Como propietarios los señores Vázquez Raña.

Es razón para echarnos, aún no es la una, un cafetín, con la plática escrita por la esposa de un bebedor experto sobre el café.

Ya no nada más se bebe. También, la ceniza, como la “juanita”, “Mota”, “Yerba”. Vaya mariguana, se frota. Alivia. Y deja resplandor en la frente.

Leamos los que nos platica sobre cómo se usan desechos del café para cuidado de la piel.

El exquisito café, esa bebida caliente, aromática, placentera, estimulante y energética que se ha vuelto indispensable para el inicio de una nueva jornada en este vertiginoso mundo globalizado, pero que también se consume después de la comida o a media tarde, es ahora ingrediente fundamental en la cosmética natural o bio que está inundando este vasto nicho del mercado internacional.

La verdad es que parece lógico, porque si el líquido negro que tanto gusta es siempre un buen aliado para despabilar y mantener alerta a cualquiera, ¿por qué no sería estimulante y antioxidante también para la piel?

Dejemos la escritora doña Norma Vázquez Alanís, nos lo platique. Tiene, como dama y periodista, la sana virtud de saber cómo.

El cosmetólogo danés Mikkel Khudsen y el empresario Simón Krag Christensen, fundaron en 2016 la firma vegana nacida en Copenhague, Grums Aarhus, con una mentalidad sostenible, sin comprometer la calidad, el aspecto, la sensación o el efecto del producto. Su objetivo es demostrar que los granos de café reciclados pueden tener más beneficios de los que se piensa para la epidermis.

En Aarhus, su ciudad natal, establecieron la marca de cosméticos Grums Aarhus de productos para el cuidado de la piel,

sostenibles y de alta calidad, elaborados con café molido orgánico local.

Tomaron en cuenta que, cuando se prepara un café, menos del uno por ciento de sus nutrientes terminan en la taza, y más del 99 por ciento de sus elementos vigorizantes se quedan en el sedimento, por lo que decidieron utilizar esos residuos para elaborar sus artículos.

Como el consumo de café en Dinamarca es de más de dos mil 500 millones de tazas de café al año, es decir 8.7 kilogramos per cápita en ese mismo periodo, lo que representa unas 50 toneladas de café molido en igual lapso, Grums Aarhus recolecta los residuos del grano de cafeterías y restaurantes locales –en especial de La Cabra Coffee Roasters, establecimiento reconocido internacionalmente por la calidad de los granos que utiliza- después de lo cual los secan, hacen un control de calidad de todos sus asientos de café y los clasifican antes de mezclarlos con ingredientes naturales seleccionados de alta calidad para fabricar sus productos.

Khudsen y Krag Christensen encargaron a especialistas una investigación acerca de lo que el café podía hacer sobre la piel, la cual reveló su efectividad para lograr más luminosidad, mejorar la firmeza y la elasticidad, además de que los sedimentos del aromático grano tienen propiedades antiinflamatorias y mejoran la circulación.

Así, la marca descubrió que también son un gran exfoliante y una fuente rica en antioxidantes, a la vez que aumentan la regeneración celular natural de la piel.

Estos resultados llevaron a Grums Aarhus a la conclusión de que los posos del café básicamente poseen muchas de las características que las principales marcas de cosmética intentan crear artificialmente y añadir a sus productos químicos.

Y emplear café molido en lugar de micro perlas (pequeñas partículas de plástico de menos de un milímetro de diámetro que debido a su minúsculo tamaño no pueden ser filtradas, retenidas y eliminadas en las plantas de tratamiento de aguas negras y por ello terminan y contaminan ríos, lagos y mares), simplemente beneficia al medio ambiente, así como a los consumidores.

Esta firma cosmética creó todo un catálogo de producto de lujo de alta calidad a partir de los desechos del café, que son capaces de beneficiar en varios aspectos la piel, cuyo cuidado es parte importante para las mujeres, pero desde hace dos décadas también para los hombres.

La filosofía detrás de la marca se basa en tres pilares fundamentales: altos niveles de calidad, sostenibilidad y transparencia. Y sus productos -exfoliantes, mascarillas, cremas y sueros- están teniendo un éxito insospechado en un mercado tan competido.

Hace más de 200 años (1819) el químico y médico alemán Friedlieb Ferdinand Runge aisló una sustancia traslúcida cristalizada de los granos de café a la que llamó cafeína, un ingrediente vigorizante que estimula los sistemas cardiovascular, digestivo y nervioso, de suerte que es un buen digestivo y energético natural para deshacerse de la pesadez de una comida abundante o para animarse agradablemente en una charla de amigos.

En los productos para el área alrededor de los ojos y para la cara, la cafeína ayuda a eliminar el edema ya formado o a prevenirlo en el futuro, combate eficazmente las bolsas debajo de los ojos y tonifica ligeramente la piel, haciéndola más vigorosa y joven.

la cafeína es recomendable en los cosméticos para la piel seca debido a su capacidad de estimular la síntesis de colesterol, el lípido necesario para crear un manto protector en la superficie de la epidermis y ayuda a que la piel se recupere más rápido al estimular procesos regenerativos, por ejemplo, después de una quemadura solar.

Sin embargo, advierte no se debe confiar en el efecto mágico de la cafeína.

Con esta información ya puede disfrutar los beneficios del aromático café en todas sus formas.

craveloygalindo@gmail.com

 


De mis bendiciones 26
18 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Hoy que salió a relucir el Castillo de la Pureza, alguien en la Suprema Corte tuvo la ocurrencia, al ver que el edificio de Pino Suárez tenía una grieta y albañiles la componían, de hacer el siguiente comentario.

“Por descuido o por malicia esta casa se desquicia. Pero, ¿a quién cabe en su sano juicio hacer tan grande edificio para tan poca justicia?...

Benditos sean aquellos que aún me alientan

No sé si setenta y ocho años sean muchos o pocos.

Seguramente felices según se vean. Pocos para quien ha vivido alegre la vida. Con tropiezos y estímulos. Más los primeros, que los segundos. Pero aquellos hicieron grandes a los segundos. Quienes ven la vida con optimismo. Quienes le piden a Dios, pero trabajan. No los que prenden velas y se sientan a esperar el milagro. Ese, ya no existe. Siempre el Ser Supremo ha ayudado a quien se ayuda. Mucho a unos, menos a otros, pero siempre a todos los que se esfuerzan.

Por qué expreso esto. Sencillo.

Hablo de mí. Tengo, sí 78 años. Sesenta y uno en la profesión periodística, 54 de feliz matrimonio con Bety, la madre de mis cuatro hijos, y abuelos de 10 nietos, bisabuelos de dos. He trabajado desde que tenía 13 años. Cursé en el Cristóbal Colón, en Sadi Carnot 26, mi primaria. Y luego, en la Academia Militar México, así se le llamaba, dos más, de la que salí para ingresar en una herrería, del maestro Pacheco, en la Colonia de los Doctores, como castigo por mi bajo rendimiento en la escuela.

Aprendí a valorar el esfuerzo, cuando la primera semana recibí dos pesos, como pago por golpear fierro y pintar barrotes. No olvido que estaba muerto de cansancio, pero feliz de cumplir. Mi madre, María Teresa, como todas las madres, se apiadaba de mí, pero no convencía a mi padre Guillermo, de terminar mi castigo. A ambos les agradezco sus decisiones. A ella, insisto como todas las madres del mundo, por defenderme, ayudarme y darme más cariño que a mis hermanos que aún iban a la escuela.

Debo referir que mi padre Guillermo y mi santa madre María Teresa, que cumplieron setenta años de casados, tuvieron diecinueve

hijos. De ellos, vivimos juntos doce. Hoy sólo somos diez. Falta Rebeca y Nacho.

Reflexiono y me pongo a pensar que sólo con trabajo, mucho trabajo, don Guillermo pudo proporcionar casa, vestido, sustento y educación a esa prole. Un solo dato extra. En la mesa, por la noche, se ponía un canasto con pan dulce y bolillos, para todos. Y botellas de concentrado café, para dar sabor y color a la leche que consumíamos.

Pero siempre, hubo alimento, pero más el espiritual por disciplina de mi madre. De allí nació nuestra fe, que nunca ha faltado. Mi mamá, como dicen ahora, era ama de casa y la ayudaba su madre Nacha.

Mi padre, don Guillermo, recuerdo, fue secretario particular de don Agustín Legorreta, en el Banco Nacional de México, allá en Venustiano Carranza e Isabel La Católica. Fue más adelante Gerente en varias sucursales del banco.

Se retiró en 1943 y fundó la Encuadernación Colón, en San Pedro de los Pinos, luego de que para ello vendiera su casa de la Colonia Del Valle, Cerrada San Borja 49, en 28 mil pesos. En esta, se estilaba, nacimos Tete, Guillermo, Rebeca, yo, Héctor, Ernesto, Lupe y Gustavo.

En San Pedro de los Pinos, Eduardo, Nacho y Mauricio. Y en la Guadalupe Insurgentes, Marinita. Los otros siete nacieron y murieron durante la Revolución. Eso me dijeron. ¿Serían insurrectos o rebeldes?

No olvido que durante una comida del Club Primera Plana, al escuchar que un invitado tenía trece hijos, y para hacerle una pregunta sobre su trabajo, referí una anécdota que un querido compadre, el ya extinto contador Pedro García Coronado, originó, al conocer a mi papá: “Don Guillermo, le dijo: al conocer a su familia ya sabemos en qué trabaja de noche. Díganos en qué labora de día…

“Mi padre, que disfrutaba del humor y la ironía, sonrió y le dijo, “hoy, solamente leo…”

Tengo presente, porque ví en TV el desfile del 16 de septiembre, cuando yo también desfilé con la Academia Militar México, uniforme y fusil. Fueron las cuatro primeras horas, de sufrimiento. Y las siguientes dos, de gloria.

Me explico. A las 7 de la mañana del 16 de septiembre de 1943, salimos de Parque Lira 170, Tacubaya, en camiones de La Academia al punto de reunión para integrarnos a las 11 a la marcha. Nos tocó, no olvido, la calle de Aldaco. Tres horas en posición de descanso, con fusil de siete kilos. No aguanté, caí de bruces.

Tenía, recuerdo, 13 años. Me recuperé totalmente media hora antes de comenzar el desfile. Y “mi” cabo ordenó: “cadete Ravelo, regrese al autobús…”

Claro que no le hice caso. A fuerza tenía que desfilar, demostrar a mis padres que su esfuerzo por comprarme el uniforme de gala, las botas, y la gorra de lujo, no había sido en balde. Mi fusil lo llevaba Rojano, un compañero que llegó tarde. Me junté a él y musité: “me pongo al final de la columna, como reemplazo. Me avisas si te sientes mal…” y así comenzamos.

En Pino Suárez, antes de llegar a Palacio, en donde el general Manuel Ávila Camacho contemplaba al contingente, Rojano, pidió ayuda para amarrarse un zapato. Tomé el rifle. Me integré al cuerpo de cadetes. Y cuando Rojano me pidió el fusil, le espeté, “nada más pasamos por Catedral y te lo doy…” Y no obstante su iracundia, tuvo que aguantarse.

Orondo, fresco y gallardo pasé, con fusil al hombro, frente a mis padres que, afuera del edificio de la calle de Pino Suárez, estaban en espera mía.

Fue apoteósico el recibimiento en mi casa de Avenida Primero de mayo 202, San Pedro de los Pinos. Pero hasta hoy platico la anécdota, porque acabo de ver en el periódico lo que aconteció a dos oficiales mujeres en la entrega de reconocimientos en Campo Marte.

Me acordé, de inmediato, lo que me pasó. Y el arresto que al día siguiente me aplicó el “sargento” Briones, por haberme desmayado antes del desfile y haber desfilado sin fusil al hombro.

Allí estuve, arrestado en la guardia que un coronel Aniceto atendía. Fueron dos noches y tres días. Pero mi comportamiento, lejos de ayudarme, originó que me obligaran a desertar ante la aflicción de mis padres.

Meses después entré a trabajar en el Banco General de Capitalización de San Juan de Letrán 11. Tenía, repito, 13 años. Allí conocí a gente muy bonita, sobre todo muchachas –puedo hablar de María Eugenia Montes de Oca, Luz María Martín del Campo, su hermanita; Ticha Barba, Laura Huidobro- pero también compañeros como Francisco Aspe, Mario Magallón, Román Paz, Luis Díaz González, luego mi compadre, por su hijo Pepe.

Allí duré poco tiempo, pues el gerente don Julio Novoa no aceptó que yo viera más de lo debido a su secretaria Luz María, y ni tardo ni perezoso, le pidió al cajero don Jesús Mutio que me liquidara. Recibí 450 pesos, con lo que compré mi primera bicicleta y fui a rodar por

todo el Distrito Federal, hasta que, por desgracia una automovilista mujer, acabó con mi entusiasmo. Aclaro, rompió mi bicicleta. Con lo otro nunca.

Ante mi desocupación mi amigo Román Paz, terratenientes sus padres en San Juan del Río, me invitó a pasar allá unos días. Juntos nos trasladamos en ferrocarril. Casi seis horas. Salimos de Buenavista a las 6 horas y llegamos a las 12. Me alojó en una casita de la principal calle de la población, (junto a la casa del periodista Joaquín Villasana y Alonso) en donde, en cama con sábanas de lino dormí. Algo, para mí, inusual. Aprendí, como lo sigo haciendo hoy, que siempre hay algo nuevo y de lujo.

craveloygalindo@gmail.com

 



Equidad de género
17 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Sonrojados presumimos el mensaje, anónimo—de alguna amistad femenina, seguramente—que nos acaba de llegar.

Integro:

“Como persona eres fuerte. No solo fuerte por dentro, sino también fuerte por fuera. Eres astuto, inteligente y puedes ser cruel cuando te arrinconan.

“También eres adaptable.

“Has tenido muchas experiencias en la vida, y aunque el núcleo de la historia tiene un parecido con la persona que comenzaste, los eventos de la vida por los que pasaste y las personas que llenaron tu vida te impactaron fuertemente, moldeándote en la persona que eres hoy.

“Eres más fuerte que antes, y si hay algunos rasguños, rayones e incluso óxido, siempre puedes transformarte de nuevo”.

Respondemos con cautela con una breve frase que lo dice todo:

“No es tan duro decir el pan está duro. Sino es más duro no tener pan”.

Y a otra cosa, Lechucita.

Entre el Machismo y el Hembrismo nos habla, mejor dicho, nos explica por escrito un colega Luis Pasco Chávez, desde Guadalajara, Jalisco. Estimado Carlos Ravelo Galindo: Me es grato saludarlo.

“Abacha -- Entre paréntesis el amigo Abacha, Alfredo Barba Chávez, es editor de un matutino en la ciudad de Aguascalientes, donde reside. Y viejo colega de El Universal. Amigo nuestro y colega escritor--- me proporcionó excelentes reflexiones de su persona.

Me animo a escribirle y elogiar su texto: Nos lo platica una escritora....

El machismo es milenario. Coincido.

Y no todo es culpa del hombre.

Desde muy joven, escribí algo acerca de este tema: Muchas mujeres, muchas madres, son las primeras en fomentar el machismo entre sus hijos.

El tema, no es un asunto simple, ni de una mirada ligera...

Abacha, me ha publicado: la violencia no tiene género, entre otros temas. En donde afirmo:

"La violencia de ayer contra las mujeres manifestantes en Aguascalientes, es parte de la violencia estructural, de la violencia política y evidencia...que las mujeres en realidad no interesan...lo que interesa es su utilización política"

Decía Nietzsche:

"las iglesias a las primeras que arrodilla son a las mujeres".

"Proclamar equidad de género, en las parejas, en las familias, en una sociedad altamente fragmentada, desigual y con profundas inequidades, que sufren y padecen tanto hombres como mujeres, es una quimera, una fantasía."

"Rechazamos la “estigmatización” del hombre como agresor y de la “victimización” de la mujer, en las relaciones de parejas afectivas familiares o de convivencia. No todos los hombres son agresores, ni todas ellas “santas palomas¨"

"Lo absurdo es predicar esta “equidad genérica” entre el hombre y la mujer en una sociedad profundamente desigual, discriminatoria e injusta como la sociedad que nos rodea"

Saludos desde Guadalajara, Luis Pasco Chávez”.

craveloygalindo@gmail.com

 


Seguimos con ellas
16 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Mi estimado cronista de sociales, nos califica así el escritor amigo José Antonio Aspiros Villagómez. Y nos dice:

“La boda de tus nietos, el viaje de los que viven en Barcelona, y el haber visto la ceremonia en tu computadora, deben tenerte feliz, lo mismo que a Bety, donde se encuentre.

“Parece que pronto nos acostumbramos a vivir de esa manera: todo digital, a distancia, sin el calor de las reuniones, como si no fuéramos reales, sólo imágenes.

“Y, a veces, la tristeza y el enojo por no poder hacer ni eso, como fue mi caso anoche, cuando se fue la luz precisamente a la hora de la fiesta por zoom por los 50 años de mi hija menor, y me perdí del gusto de reunirme con mis hijos y nietos, aunque sea de esa manera.

“Felicitaciones para ti y tu familia por este enlace y por el valor y temeridad de hacer reuniones presenciales, así hayan sido de muy pocas personas (esta semana en mi cumpleaños estuvimos siete, sin permiso de nadie).

“La vida tiene que seguir de alguna manera. Salud”.

Respondimos con una a la una.

Y en honor de todas las mujeres del mundo retomamos lo que nos comparte la escritora Norma Vázquez Alanís sobre Gabriela Mistral y Toni Morrison, como dos grandes Nobel de literatura.

El Centro de Estudios sobre la Mujer de la Academia Nacional de Historia y Geografía (ANHG), patrocinada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), organizó una conferencia virtual para abordar el tema de las pocas mujeres (56 contra más de 860 hombres según datos que incluyen el año 2020) que han recibido un Premio Nobel en cualquier disciplina.

Beatriz Saavedra Gastélum, coordinadora de dicho centro, reunió en la disertación en línea titulada “Mujeres Nobeles” a Carlos Martínez Plata, educador deportivo, escritor y poeta; Claudia Sterling, abogada con maestría en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Barcelona y columnista del diario digital Pulzo de Colombia; Alejandro Mejía Muñiz, encargado del Archivo de la Capilla Alfonsina, y Emma Julieta Barreiro, licenciada en Letras Inglesas y doctora en Letras por la UNAM, así como traductora independiente del inglés, francés y el alemán al español.

Cada uno de ellos habló acerca de alguna de las damas que han sido merecedoras de tan importante galardón.

Martínez Plata se refirió a la poeta chilena Gabriel Mistral, la primera mujer iberoamericana y el segundo personaje de América Latina en recibir un premio Nobel.

Fue en 1945 cuando se le entregó el de Literatura “por su poesía lírica que, inspirada por poderosas emociones, ha hecho de su nombre un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano”, argumentó en su momento la Academia Sueca.

Su verdadero nombre era Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, pero adoptó el seudónimo Gabriela Mistral en homenaje a dos de sus poetas favoritos, el italiano Gabriele D'Annunzio y el occitano Frédéric Mistral, para participar en un certamen literario en 1909, en el cual triunfó, pero no se presentó a recibir el premio y quedó como enigmática ganadora, comentó el ponente.

Al hacer un breve esbozo de la biografía de la poeta chilena, Martínez Plata recordó que su vocación primera fue el magisterio y, aunque su ingreso a la Escuela Normal de Preceptoras de La Serena se vio frustrado debido a la resistencia que despertaron algunos poemas suyos en círculos conservadores locales que los calificaron como "paganos" y "socialistas".

Pudo realizar sus estudios en la Escuela Normal de Copiapó (hoy Universidad de Atacama), donde obtuvo el título de profesora normalista; después convalidó sus estudios en la Escuela Normal de Santiago para convertirse en profesora de Estado y así pudo ejercer la docencia en el nivel secundario.

Mistral combinó la enseñanza con la colaboración en publicaciones literarias y en 1914 mereció el Premio Nacional de Poesía de Chile con Sonetos de la muerte. En 1922 se trasladó a México para colaborar en la reforma educativa de José Vasconcelos, y de ese tiempo data Lecturas para mujeres, sobre aquellos tópicos reservados a los hombres; en 1924, invitada por el gobierno mexicano, viajó por Estados Unidos y Europa.

Su obra está traducida a más de 20 idiomas.

Su amiga y compañera Emma Godoy -mencionó Martínez Plata- solía comentar que Mistral daba pláticas para maestros y alumnos en las comunidades rurales de México, además de que donaba recursos para la educación de niños pobres.

En 1925 fue nombrada representante de América Latina en el Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones en Ginebra, Suiza, y en 1928 representó a Chile y Ecuador en el Congreso de la Federación Internacional Universitaria en Madrid, España, y trabajó en el Consejo Administrativo del Instituto Cinematográfico Educativo de la Liga de las Naciones, en Roma (Italia).

El 1957, tras luchar con un cáncer de páncreas, Gabriela Mistral falleció en Nueva York; sus restos fueron trasladados a Chile, donde fue enterrada en Montegrande, provincia del Elqui.

Mistral dejó en claro que la poesía era en ella un sedimento de su infancia y solía decir que “mientras permanezca en América no hay destierro para mí”.

“Un nudo sin desatadura”, así es su poesía dijo Martínez Plata, y citó a Alfonso Reyes, quien observó: “qué latido de nuestra América no ha pasado por el corazón de Gabriela Mistral”.

En su turno, la maestra en Literatura Claudia Sterling dedicó su ponencia a la escritora estadounidense Toni Morrison, la primera mujer negra que ganó el Premio Nobel de Literatura -edición de 1993-; la Academia Sueca se lo concedió por “su arte narrativo impregnado de fuerza visionaria y transcendencia poética que ofrece una pintura viva de un aspecto esencial de la realidad estadounidense".

Expuso Sterling que la escritora siempre luchó contra la discriminación racial y los derechos de la mujer, su nombre era Chloe Ardelia Wofford, pero fue más conocida como Toni Morrison, cuya pluma puso a los estadounidenses blancos y negros frente al espejo de la verdad sobre la que se había levantado ese país: la raza, la esclavitud y la memoria.

En 1964, tras divorciarse del arquitecto jamaicano Harold Morrison, de quien tomó el apellido, comenzó a trabajar como editora en Random House y en 1969 se mudó a New York al ser promovida a la oficina central de esa importante empresa, en la cual destacó en su labor como impulsora de las propuestas literarias de escritores afroamericanos -muchas veces relegados en otras casas editoriales-, como Henri Dumas, Toni Bambara, Ángela Davis, Michelle Cliff y Gayl Jones.

Su primera novela Ojos azules (la historia de una niña negra que quiere tener los ojos azules debido a la fuerza de los estereotipos aplastantes del entorno y la exclusión de la sociedad) fue publicada en 1970; escribió en total 11 novelas, un par de libros infantiles y cuatro

ensayos; su obra explora en la memoria interactiva de los esclavos norteamericanos, reflexiona sobre el poder mítico de los brujos y acerca de una constante represión de la identidad negra por parte de escritores blancos como William Faulkner, John Steinbeck y otros. También aborda el tema de la pederastia en su novela La noche de los niños, de 2015.

La narrativa de Morrison trata de asuntos relacionados con los derechos humanos, la creación literaria, el poder de los artistas, la esclavitud y el racismo, la memoria, el pasado y lo oculto, la mujer y lo femenino, la identidad, pero y sobre todo dos aspectos cruciales: la amistad y el amor; sus novelas fueron concebidas como un proyecto, no como un entretenimiento, y dan perspectiva de la situación de un colectivo que hoy día aún sufre discriminación.

Al respecto la presidenta de la ANHG, maestra Elizabeth Rembis Rubio, apuntó que son muy pocas las mujeres que han recibido el galardón, sólo 56 por más de 860 hombres, y muchas veces han tenido que compartirlo con un varón.

La disertación congregó vía Zoom a Carlos Martínez Plata, educador deportivo, escritor y poeta; Claudia Sterling, abogada con maestría en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Barcelona y columnista del diario digital Pulzo de Colombia; Alejandro Mejía Muñiz, encargado del Archivo de la Capilla Alfonsina, y Emma Julieta Barreiro, licenciada en Letras Inglesas y doctora en Letras por la UNAM, así como traductora independiente del inglés, francés y el alemán al español. Cada uno de ellos habló acerca de alguna de las que han sido merecedoras de tan importante galardón.

Después de Martínez Plata, quien habló de la poeta chilena Gabriela Mistral y Claudia Sterling, que se refirió a la obra de la escritora estadounidense Toni Morrison, correspondió el turno a la doctora Emma Julieta Barreiro, quien con el título “Memoria de la fuga y transformación en la poesía de Nelly Sachs”, hizo un recorrido por la vida de esta escritora alemana de origen judío, que sufrió persecución y destierro por razones de racismo.

En 1966 obtuvo el Premio Nobel de Literatura “por su destacada escritura lírica y dramática, que interpreta el destino de Israel con fuerza conmovedora”, consideró la Academia Sueca.

De Berlín hubo de trasladarse exiliada a Estocolmo, Suecia, como consecuencia de ser judía, la salida de la Alemania nazi en 1940 le fue posible gracias a los buenos oficios de la escritora sueca Selma

Lagerlöf, con quien Sachs mantenía un importante vinculo epistolar y le había dedicado su primera obra, Leyendas y relatos (antología de diálogos idílicos y narraciones de gran lirismo expresionista), que había publicado en 1921 gracias al padrinazgo intelectual de Stefan Zweig, explicó la ponente.

Sachs, quien recibió educación en su domicilio debido a su estado de salud, pero que más tarde asistió a una escuela superior de niñas, fue fundamentalmente autora de poemas, y prosa, en una primera etapa de corte romántico y luego relacionados con el destino de los judíos y el genocidio nazi; también trabajó con la cábala y el espiritismo. En 1957 fue nombrada miembro de la Academia Alemana de las Letras.

La escritora alemana aprendió el sueco y poco a poco comenzó a dedicarse a la traducción de la obra de autores alemanes, a partir de 1954 inició una abundante correspondencia con el poeta rumano de origen judío y habla alemana Paul Celan, que duró hasta finales de 1969, que significó un intercambio muy rico para ambos porque sus cartas iban acompañadas en ocasiones de las primeras versiones de algunos de sus poemas.

Barreiro consideró que la obra de Sachs aborda el cambo a través de la liberación de la poesía, además de que hay en ella una visión de fuga y consternación por lo que sembró en su mente la persecución de los judíos en Alemania y su exilio en Suecia; esta voz del holocausto fue de reconciliación y se unió a la de Celan.

Por último, tomó la palabra Alejandro Mejía Muñiz quien centró su charla en la figura de Esther Duflo, Premio Nobel de Economía en 2019 “por su enfoque experimental para aliviar la pobreza global”, según argumentó la Real Academia de las Ciencias Sueca; es la segunda mujer que recibe el Nobel de Economía y la ganadora más joven de la historia.

La economista, quien fue asesora del entonces presidente de Estados Unidos Barack Obama, obtuvo el galardón junto a otros dos investigadores, su esposo, el hindú Abhijit Banerjee y el estadounidense Michael Kremer, pero ya en 2015 había conseguido el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales por su contribución decisiva a la economía del desarrollo y al estudio de las políticas contra la pobreza.

Mejía Muñiz expuso que Duflo busca teorías de soluciones más concretas para combatir la pobreza, para lo cual impulsa la utilización de ensayos aleatorios que sirven para determinar qué modelo

económico aplicar en cada caso de pobreza. La especialista pasó tiempo en el campo para realizar investigaciones sobre la pobreza.

En 2003, junto con Banerjee fundó el Poverty Action Lab, un centro de estudios global que busca asegurar que las políticas públicas creadas para combatir la pobreza se sustenten en evidencia científica, Duflo explica que a veces las soluciones más simples son las que logran hacer mayores cambios.

Para la economista y sus colaboradores la teoría no se queda en los libros, sino que está pensada para salir a la realidad y confrontarse a los desafíos del mundo que pretende transformar; si las políticas públicas de lucha contra la pobreza no logran sus objetivos, es porque parten de una comprensión inadecuada del problema.

Señaló el conferenciante que, a juicio de Duflo, los economistas recelosos están dejando en manos de los ideólogos la educación y la economía; asegura también que las mujeres están relegadas en esta disciplina y por ello se desaprovecha su incalculable potencial en las ciencias económicas.

Al cerrar la interesante disertación, la coordinadora del Centro de Estudios sobre la Mujer de la ANHG, Beatriz Saavedra Gastélum, señaló que cuando uno se adentra en la vida de estas mujeres se da cuenta de su valor frente a la adversidad.

craveloygalindo@gmail.com

 


Platicamos y compartimos nuestra alegría
15 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Hablaremos, contra nuestra costumbre, en primera persona. Hay razón. Sobrada razón.


Hoy confieso que un beso de mi hijo, las sonrisas de mis nietos. Una celebración familiar, como la boda de Xime, producen más luces en mi vida, que la más deslumbrante constelación de estrellas.


Han iluminado nuestro camino Bety, en muchos momentos y lugares. Como estos días de felicidad y alegría que en seguida presumimos.


Vimos, por Instagram, la ceremonia.


 La novia del brazo de su padre. Xime de vestido largo, blanco. Sus padres Marta Alicia. De fushia. Jorge Alberto, de guayabera, pantalón claro y zapatos de ante café.


Sin jaquet, ni smoking. Todos de guayabera


Qué les cuento. Clásica boda peninsular.


De sorpresa, el día 4, llegaron a México nuestros nietos avecindados en Barcelona, España, Mariana y Jorge Alberto.


Vinieron, claro, a saludar a sus padres, en México. Y a ser testigos, en la boda de su hermana Ximena Guadalupe, en la tierra del Faisán y del Venado, -- “Abo Te quiero mucho. Ya tenemos al mejor Angel allá arriba. Animo. Xime”—recado que no olvida a su Abi Bety, seis años en el cielo.


 Y por supuesto, perdón la inmodestia, desayunarse con el que se perderá ambas ceremonias, el enlace civil y también el eclesiástico, allá en Mérida, Yucatán, por razones obvias. En primera persona: Yo.


Que las presumimos ufanos: vejez con casi 92 años. Y falta de total salud. Estaremos presentes con un mensaje, que compartiremos con entusiasmo, más adelante.


Mariana y Jorge Alberto viven en Cataluña hace ya cinco años. El con tres especialidades médicas aprendidas y puestas en práctica en el mismo hospital que lo contrató.


Métodos de investigación científica, medicina de montaña y expediciones y medicina intensiva.


Se me olvidaba neumología y cirugía de vientre.


En la pandemia ha estado presente en urgencias, unidad de cuidados intensivos y servicios médico generales. Día y noche. Con descansos esporádicamente, que le conceden por necesidad.


Años sin vacaciones. Sí, con, algunos asuetos.


Cuando en el hospital del Mar, su sede hospitalaria del gobierno, se enteraron del matrimonio en México de su hermana, le otorgan quince días de descanso obligatorio. Que aprovecha. Y aquí están.


 Y duermen en la casa de los padres de Mariana. Y comen, todos, en la casa de los padres de Jorge Alberto.


El cinco. Desayuno servido por nuestras enfermeras María Ramírez Padua y Alejandra Lira Luciana. Pedido por ellos. Elaborado por ellas: Chilaquiles verdes. Con cebolla, queso rallado y crema. Apoyados con dos huevos estrellados.


Antes fruta. Jugo, café y leche.


Y de postre jaletinas de su tía la arquitecta Yolanda Gómez y capirotada de Lourdes y Lalito, nuestro hermano. En el antecomedor solo tres personas físicas: Mariana, Jorge.  Abo Carlos y en espíritu Abi Bety. Nadie más. Esto fue en México, ciudad capital aún.


Los papás de la novia, viajaron al sureste el día 8, en automóvil. El de Xime para dejarlo allá. Es de ella. Llegaron el 9, a comer.
Los papás de él, viven allá.


En Mérida, Yucatán, les platicaré que el día diez, a las 9 horas, la boda civil: juez, secretaria. Novios y tres testigos. Las dos hermanas de Rafa y el hermano de Xime.


Los padres de los contrayentes no fueron convocados por la sana distancia. Los novios ya son mayores de edad.


Y un almuerzo más tarde. Pollo pibil, como plato fuerte. Para doce personas que permitió la autoridad sanitaria por el coronavirus.


El día diez, descanso. Obligado.


Un día más tarde, el 11 para ser precisos, el ingeniero Carlos Fernando y su esposa Mercedes, hermano mayor del abogado Jorge Alberto, padre de la novia, ofrecieron un banquete en su casa del Campestre, calle 57, para---con permiso de la autoridad sanitaria—dieciséis asistentes.


Se sirvió en el jardín. Junto a la alberca.


 Asistieron obvio los recién casados --Puerto Ravelo--. Dos.


Ravelo Barba, padre, madre, e hijos la licenciada en turismo Mariana y el médico Jorge Alberto. cuatro.


Ravelo Goff, padre, madre y sus hijos Mercedes y esposo Manuel Farah. Carlos Fernando y Mariana Chapur. Santiago Andrés y su esposa Rosalina G. Cantón y Mariela Estefanía y Ricardo. Diez.


En fin, lo tradicional maya. Panuchos. Salbutes.  Queso relleno. Cochinita pibil, vino y cerveza.


(Recordamos desde casa que banquete perdido jamás recuperado. Pero ya habrá tiempo)


Para el día 13 nos llegó la invitación de la boda en la iglesia del Tercer Orden, a las 13 horas. Oficiada por el presbítero Mariano Torres Vargas.


La suscriben los padres de los novios.


Y estos Ximena y Rafael escriben en la parte posterior del pliego un añadido, que transcribimos íntegro:


“Queridos todos. Debido a la situación y en busca siempre cuidar a nuestra gente más cercana y querida, nuestra decisión es hacer de nuestra boda una chiquita, ya que no queremos arriesgar ni comprometer a nadie.


“Esto no quita que nos encantará que nos acompañen a la distancia, de corazón y podamos compartir este gran día.


“Lo bueno es que estamos en una época muy moderna, donde una pantalla nos permite estar en cualquier parte, por lo que los invitamos a que, con una copa de vino, una cerveza o la bebida de su elección nos acompañen en este día para nosotros.


“Estamos convencidos de que vienen tiempos mejores para todos, donde podamos festejar y abrazarnos sin parar, pero por ahora nos toca cuidarnos a todos y en todos sentidos.


“Les mandamos un abrazo fuerte y un agradecimiento sincero por todas las muestras de cariño”.


Y nos invitan a ver por Instagram la transmisión religiosa a las 13 horas.


Todo de lejecitos.


De la calle sesenta de Mérida, en donde se ubica el templo, luego de concluir la ceremonia.


Nosotros, desde México, a las 13 horas comenzamos los brindis.


Acompañados por los hermanos, la arquitecta Yolanda y su hermano el ingeniero Alejandro Gómez Covián.


Ellos moderaron Instagram, para ver la ceremonia por tv.


De modo que una hora más tarde, cuando el sacerdote bendijo la unión, empezamos la numero dos, autorizada por nuestro geriatra Miguel Angel Ceñal. Con una advertencia: “Ni una más. Hoy”.


  Hubo traslado de las 20 personas asistentes, incluidos los recién casados. Número autorizado por la pandemia, a Chuburná, playa en donde los “suegros” de Xime los médicos –los dos son—invitaron con sus consuegros, el banquete de bodas.


Veintidós personas, no quinientas como se acostumbra en la península, disfrutaron de las delicias del sureste, según nos platicaron los que se ahorraron el gasto.


Música, baile, cantos. Brindis, durante algunas horas, hasta que Xime y Rafa, sin despedirse, enfilaron a Can Cún, cobijados por una hermosa luna llena.


Y después de esta ligera crónica social compartimos, como ofrecimos al principio, nuestra petición a Mariana y Jorge Alberto, que dieron lectura:


“A nuestros nietos Ximena y Rafael


Hemos pedido a sus hermanos Jorge Alberto y Mariana ser portadores de esta reflexión, el doce de marzo de 2021, un día después de haber contraído ustedes, enlace civil y uno antes del eclesiástico.


         Es grande nuestra felicidad por confirmar la fe de sus mayores.


Y hacerlo en el encantador estado yucateco. En su capital Mérida y en la iglesia más tradicional, el Jesús de la Tercera Orden.


         Un día trece, fecha que coincide con el nacimiento, hace 91 años, del Abo Carlos. El mismo día y templo, en que unieron su vida Mercy y Chacho, hace cuatro décadas.


         Capital maya en donde radicarán, en forma independiente, en su linda casa ya adquirida y disfrutar del sol, la luna y las estrellas


         Ambos, profesionistas, continuarán universitariamente la función de impartir cultura.


         No damos un solo consejo. Celebramos los que hemos aprendido de los jóvenes.


Antes escuchaban a los viejos. Hoy, los muy adultos entendemos. Comprendemos. Nunca olvidamos una recomendación.


De tus papás Xi, Jorge Alberto Ravelo Reyes y Martha Alicia Barba Fernández. Y de los de Rafa, Rafael Antonio Puerto Mocoroa y Guadalupe Del Socorro Reyes Ramírez, nunca olvidaremos un sabio consejo, que efusivamente repetimos, en este momento.


Porque ellos lo pusieron de ejemplo:


“Que nunca falte un sueño por el que luchar. Un proyecto que realizar. Algo que aprender. Un lugar a dónde ir. Y alguien, a quien querer”.


Dios los bendice y nosotros también.


 Carlos, quien escribe y Bety, la que dicta.


Perdón, la siguiente frase encierra la mejor lección que practicamos Bety y yo en los sesenta y ocho en la vida de casados.


Ella se fue hace cinco.


“Hoy te amo más que ayer y menos que mañana”.


Así es

.
Hic

craveloygalindo@gmail.com

 

De mis bendiciones 25
12 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Del colega y amigo Servando González

Gracias querido Maestro. Yo conocí a muchos de tus amigos/Colegas que reporteaban hace 50 años para Notimex Turismo, aeropuertos, Defensa, Marina y eventos especiales. Terremotos huracanes etcétera

Gracias por compartir y recordar.

Y de otro hermano Jorge Herrera y Valenzuela que nos dice:

“Mi muy estimado y fraternal colega y AMIGO, Decano de los Reporteros y Columnistas del Periodismo Mexicano, te saludo con el afecto de siempre.

“Me haces recordar días maravillosas, aunque no haya pertenecido a Excélsior, por la mención de todos los compañeros con quienes tuve un trato amistoso y profesional.

Creo que también merecen mención en tus bendiciones mis queridos compadres Jaime Reyes Estrada y Fernando Aranzábal Herrera, Víctor Payán, Rodolfo Rivera, Toño Ortega, Jorge Reyes Estrada.

Jaime, "El Manotas" extraordinario reportero y como redactor decía que dejaba en una cajita las comas y los acentos para que los pusieran donde deberían de ir.

El otro que siempre presumía su oficio, Enrique Loubet, mi querido Ramón Morones, Raúl Torres Barrón y muchos más. Lorenzo Yáñez, Ángel Villalvazo, de la Primera de Noticas. Gonzalo Martínez Maestre, su hermano Roberto. Mi otro compadre, "El Charro" Aurelio Silva Laurencio, el del clavel en la solapa.

De los grandes fotógrafos como Julio León, Daniel Casco, Adrián Devars, los hermanos Nacho y Miguel Castillo, Carmona, Jaime el que murió en el avionazo de la campaña de Echeverría. ¡ah!, me faltaba mi compañero de fuente policíaca y de parrandas, Manuel Camín.

Benditos sean los que sueñan y otros que se olvidan de la realidad

Juan Manuel Rodríguez González, mucho tiempo subdirector de “El Día”. Más tarde director del Periódico “Comunal”. Talentoso, emprendedor, amigo, culto y presto siempre a auxiliar al poco inteligente, cumple también otra función básica, podría decirse, en el Club Primera Plana.

Desde que ingresó a la organización cultural, y con la habilidad para dibujar se le encomendó realizar los dibujos de todos los periodistas que han desfilado como presidentes.

Allí están, por su arte retratos a mano, en el muro del tercer piso, junto con las de los presidentes eméritos Víctor M. Velarde, Miguel Tomassini, Federico Barrera Fuentes, Antonio H. Flores. Y los que fueron elegidos presidentes Alfonso Argudín, Rogelio Rivera Mena, Daniel Cadena Zeta, Héctor Manuel Chávez Guzmán, José Carlos Robles, Víctor García Solís, Rafael Castillejas, Francisco Rodríguez, Raúl Durán Cárdenas, Teodoro Rentería Arróyave, Mauricio Ortega Camberos, Juan José Bravo Monroy –la de Fausto Fernández Ponte, no se hizo, ¿acaso por envidia? y hasta hoy también la de Julio Pomar. Falta la de la actual y primera mujer presidenta del Club: Rosaura Cruz de Gante.

Tenemos en casa el dibujo que de cuerpo entero nos pintó, con la casa Montejo, de Mérida, Yucatán, como fondo. Bella pintura que atesoro y presumo a nietos y bisnietos.

Referí estos detalles para hacer justo reclamo, como hoy se dice, a quien corresponda.

Explico: al final de todos los dibujos, que, repito, cubren un gran muro del tercer piso, convertido, para mala fortuna del Club, en comedor, sin cocina. Sin baño, sin lavabo y con un elevador que según esté de humor funciona. Casi sin escalera. Vaya, un salón de fiestas y reuniones, sui generis. Reitero que al final de los cuadros, está una placa de 20 por 10 centímetros como homenaje al trabajo de Juan Manuel como dibujante. Como tarjeta de Navidad. Una vergüenza, digo yo.

Debo revelar que Juan Manuel, gente de bien, hermano querido, nunca, pero nunca ha cobrado un solo quinto por su trabajo. Y el Club, mezquino el que lo concibió, creyó que con esa plaquita, menos de una décima parte de cada dibujo, se ponía a mano con un genio del pincel.

Ojalá y llegue un presidente. O ésta, la primera dama al frente, que reconozca el trabajo, el esfuerzo, el gran cariño que Juan Manuel tiene, como otros muchos, que no todos, por la agrupación y sus compañeros. Y junto con él muchos le brinden el homenaje que se merece.

Debemos ser agradecidos con quien nos asiste, nos atiende, nos soporta, nos aguanta, sin decir, nunca, algo por tanta ingratitud.

Yo, desde aquí y creo que muchos e incluyo entre ellos a José Carlos Robles, Javier Martínez Rivas, José Cámara, Raúl Durán,

Teodoro Rentería, Elías Chávez, para no seguirle, rindo pleitesía, por su trabajo, por su don de gentes y gracias por ser mi amigo y hermano. Ojalá que el Club, se una a nuestro gesto y también, por justicia, le rinda tributo, quite la plaquita y se la entregue para que la ponga en su buró. Y en el lugar coloque una digna.

¿Será mucho pedir? No vaya a ocurrir que con el tiempo se olvide. Como aquella junta de los integrantes del cuerpo humano que se reunieron para explicar sus defectos. Sus daños. Sus males y pedir ayuda. Empezó el pulmón. Dijo que le faltaba aire; luego el corazón, que tenía taquicardia, los ojos que no podían ver; las piernas, no podían con el cuerpo. Y así, hasta que allá atrás, se oyó una vocecita. Pero nadie sabía quién era. El jefe de la reunión, le gritó, enérgico, como yo lo hago al Club, y le pidió también con cortesía que se pusiera en pie. Y se oyó otra vez la voz apagada que respondió: “Si me pudiera parar, no estaría aquí”.

Lo anterior también resultó de una plática con cuatro periodistas en un canal mexiquense de televisión. Eran Fausto Zapata, Ángel Trinidad Ferreira, Francisco Martín Moreno y Humberto Mussachio. Coincidieron todos, en que el diarismo, los periodistas o los reporteros. O los editorialistas o los caricaturistas. O los epigramistas. Vaya todos juntos, podrán criticar, ahora, al supremo gobierno, o a los padres de la patria –el apodo para diputados y senadores- faros de la mentira e íconos de la República, progenitores de la desconfianza. Dícese que son protagonistas prominentes del País Donde no Pasa Nada.

Denise Dresser, al respecto es más severa al calificar a los legisladores. Pero da la razón de que nadie, ni periódicos, radio, televisión o lo que sea, hace cambiar al sistema. Y afirma: “Donde hay muchos escándalos, pero muy pocas sanciones. Donde proliferan las fotografías sugerentes, pero no las investigaciones contundentes. Donde siempre hay corruptos señalados, pero nunca corruptos encarcelados.

En donde todo esto es normal: los errores, los escándalos y las fallas no son indicio de catástrofe sino de continuidad. El coyotaje practicado por una primera dama o la pederastia protegida por un gobernador, o la fortuna ilícita acumulada por un candidato presidencial o las negociaciones turbias entre un senador y un empresario no son motivo de alarma, sino de chisme.

No son síntomas de un cáncer a punto de metástasis, sino de una urticaria con la cual el país se ha acostumbrado a convivir. La permanencia en el poder público de quienes violan sus reglas más

elementales es lo acostumbrado, tolerado, aceptado. Lo que ha sido será y no hay nada nuevo bajo el sol”.

Unos días antes, durante la comida de los cuates en el Club se adelantaba, entre los amigos periodistas, parte de la charla televisiva. Allí, también estaba Ángel T. Ferreira, juntos trabajamos en aquél Excélsior. Qué orgullo.

Afirmaba el Fiz, así le decíamos a Ángel, que durante la Dirección General tanto de don Rodrigo de Llano como de Don Manuel Becerra Acosta, nunca, durante el tiempo que escribió “Frentes Políticos”, le suprimieron alguna frase, algún párrafo o le sugirieron no decir tal o cual cosa.

Afirmó Ángel que en una ocasión, alguien comunicó a Francisco Galindo Ochoa, entonces director de prensa de la Presidencia, lo que iba a publicar en la columna. Y ni tardo ni perezoso Galindo Ochoa se comunicó con su amigo don Manuel Becerra Acosta para solicitarle su intervención y se suprimiera el párrafo incómodo.

Don Manuel llamó a Ángel a la dirección y le preguntó sobre “el asunto”. Ángel, sorprendido, se lo informó y le entregó la cuartilla. “Don Manuel sólo me pidió que ese párrafo en lugar de ir en la tercera cuartilla, lo pusiera al principio. Y la columna se publicó en primera plana. Ese, digo yo, era Don Manuel. Con muchos…huevos. (No le entendí, diría Catón).

Nunca, explicó Ángel, don Rodrigo intervino para suprimir algo. Fueron respetuosos y justos en sus apreciaciones. Acaso porque ambos sabían, lo intuyo, que sólo causarían esas verdades escozor, pero nada más.

Alguien preguntóme: “Ravelo, tú conociste bien a López Mateos. Tú lo entrevistaste antes de caer postrado. Y tú diste la noticia de su muerte en su casa de San Jerónimo, en donde, como vegetal, duró casi un año. Corrígeme si estoy equivocado sobre una frase que López Mateos enmendó al entonces secretario de la presidencia, Donato Miranda Fones, al afirmar éste que los periodistas se vendían al mejor postor.

Les respondí a quienes escuchaban. Y esperaban la respuesta. “Sí, eso afirmó el licenciado Miranda Fonseca, a lo que el presidente López Mateos rectificó al aseverar, muy sereno, que a los periodistas, no se les compra… Se les alquila. Porque, agregó, es obvio que cuando no se paga la renta tienen derecho a olvidarse de lo prometido...

Es evidente que dígase lo que se diga. Sea quien sea, nunca, repetiré una y otra vez hasta el cansancio, a ningún funcionario prominente, acúsele de lo que se le acuse, con pruebas fehacientes, contundentes y visibles, se le castigará. Reto a cualquier ser que viva en México a señalar a uno, sólo a uno, que haya sido ajusticiado. Es decir, castigado. Que se le haya quitado lo que se llevó o haya sido obligado a devolverlo. Sólo a una pareja, de triste memoria, le quitaron sus coches. Y no obstante la crítica acerva, con datos y pruebas en su contra, siguen, como un famoso whisky, tan campantes. Vaya, ni siquiera se sonrojaron.

Eso sí, en todos los regímenes, se mantuvo prudente silencio, ante el temor de lo que le pudiera ocurrir al reportero o al Diario. Porque había independencia de los medios como en las cooperativas. O periódicos también de verdaderos periodistas.

Hoy las publicaciones están en manos privadas. En manos de industriales, de empresarios, pero no de periodistas. Es lo que José Carlos Robles critica al afirmar que cómo puede hablarse de libertad de prensa, cuando ésta se encuentra en poder de gente que reclama, día a día, prebendas para sus empresas o industrias, a las autoridades.

Por eso, cuando relaciono los diarios con el cuento de los órganos enfermos, pongo en relieve lo que le pasó al último del cotilleo referido. Porque pase lo que pase aquí, en México, nadie ya se pone de pie para hacer justicia.

craveloygalindo@gmail.com

 

Nos lo platica una escritora.
11 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

El machismo es milenario, pero actualmente lo estimulan algunas mujeres en sus entornos.

Culpar a un gobierno de todas las desgracias que ocurren al sector femenino, aunque hay muchos que no están de acuerdo en esa acusación, es equivocado y en cierto sentido irracional, dado que este gobierno tiene dos años y unos meses.

Antes predominó un sistema más de 80 años, con una derecha incrustada que se oponía y opone a toda forma de liberación de la mujer.

Los millones de lectores de la Biblia, saben que hay una condena permanente a partir de Eva, hacia la mujer.

Esa idea es larga y tendida a través de la historia y los sistemas, los pensadores, y sobre todo la iglesia dominante, la católica, crearon en torno a la mujer un concepto de minusvalía que se expresó en leyes, formas de vida, estructuras económicas y sobre en costumbres impuestas a partir de creencias.

Los valores religiosos son los que más pesan en la vida de las mujeres porque, aunque protesten y justamente reclamen, se apoyan en conceptos religiosos de virginidad, de vestiditos blancos, de monogamia.

La escritora Teresa Gil nos lo platica con su valiente, agradable y suelta escritura. Le dimos lectura en Quadratin.

Los cambios y advertencias dadas por mujeres avanzadas en las épocas, estimularon otra forma de pensar, pero las supraestructuras como lo sostienen los marxistas, son más difíciles de eliminar.

En Cuba me decían muchas mujeres la forma como padecían ese machismo milenario que acuñaron las iglesias, pese a una Revolución que se había hecho y a los cambios culturales de gran alcance de esa nación.

El machismo que plantea una cápitis diminuto, se refleja en salarios, en tratos públicos, en oportunidades, por más que muchas que han superado todo eso, estén ya al mismo nivel y a veces superior a muchos hombres.

Y lo vemos en el gabinete actual, en donde son mujeres las que encabezan las cuatro secretarías más importantes, Gobernación, Seguridad, SEP y Petróleo.

En la CDMX también una mujer. Claudia.

Explica enseguida el machismo en las familias, que las feministas no analizan

Son clásicas las historias y el cine las ha multiplicado, de las madres que favorecen a los hijos varones en contra de las hijas mujeres.

Los estudios, las oportunidades fueron dejadas en su momento para el hijo varón y a la mujer la redujeron a la casa, al matrimonio, a criadoras de hijos.

Los cambios mundiales, el arribo de las mujeres a todo tipo de puestos y aspiraciones, no ha eliminado esa larga secuela de siglos.

En la iglesia católica ya mencionada, no hay mujeres sacerdotas, ni obispas ni cardenalas, ni otros prelados de alta alcurnia.

Las mujeres se usan como seres de reclusión, de amanuenses de curas, por más que se habla de que hay mujeres de muy alta calidad en esos entornos que encabezan universidades, organismos diversos, empresas.

Todo gira, en atributo, a una iglesia de varones que preside un papá y curas hombres.

Sostiene que cuando se culpa hay que hacer autocrítica. Y responde: qué ha hecho el feminismo.

En el país el feminismo está oficializado desde hace tiempo, aunque los movimientos que lo encabezan se lancen contra él.

Inmujeres es una dependencia del ejecutivo que ha propuesto programas y ha tenido un amplio presupuesto desde gobiernos anteriores cuando los feminicidios se hacían públicos y digo públicos porque estos siempre han existido.

Todos tenemos historias en nuestros barrios sobre hombres que buscaban a mujeres que los habían dejado, para matarlas.

Los datos también son largos y tendidos, pero no se denunciaban como tales, sino como simples homicidios de odio y venganza.

Algunas de las feministas que encabezan estas luchas, han estado en forma permanente en presupuestos federales y ahora en estatales y son muchos los viajes, encuentros, congresos que ellas han realizado con presupuestos públicos.

Los nombres pueden aflorar si se investiga.

Mientras, los feminicidios iban en aumento al menos en su publicidad, porque siempre habían estado ahí, qué hicieron para impedirlo.

Es importante volver a leer la Biblia -muchas ediciones y una biblia latinoamericana, además.

Analizar los viejos patriarcados que dan vida todavía a los conceptos de las iglesias y retomar su lectura, como un libro histórico no sagrado sino como una sola recapitulación de una historia que enseña lo que ocurrió.

Y aún hay más, añadiríamos con respeto a ellas.

craveloygalindo@gmail.com

 


De mis bendiciones 24
10 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Bendita memoria que todavía no se apaga en su totalidad.

Rusia MacGregor. Las califica de excelentes nubes. Y les dedica un verso:

Si por amor para amarte

necesito una razón,

es fácil la decisión

que tome para adorarte:

Quererte sin condiciones,

llenarte con mis anhelos

y vivir nuestra primavera

plenos de amor y canciones;

llenos de luz y esperanza.

Es claro que habla de Excélsior. Y nos alienta a seguir en lo nuestro.

Y recordamos a queridos compañeros.

De esos reporteros, los que llegaban conforme se ausentaban otros. Alberto Ramírez de Aguilar, Ángel Viniegra, Eduardo Deschamps, Jorge Villalobos Alcalá, Arnulfo Uzeta Robelo, Miguel López Azuara, Ángel Trinidad Ferreira, Julio Scherer García, Manuel Becerra Acosta, José Manuel Jurado, Rogelio Cárdenas, Jorge Davó Lozano, Elías Chávez, Héctor Ignacio Ochoa, Alejandro Ortiz Reza, Miguel Ángel Granados Chapa, Miguel Ángel Álvarez, en información nacional.

Es hablar de la historia de México y del mundo.

En deportes Manuel Seyde, Ángel Fernández, Isabel Silva, Fausto Ponce, Gustavo Rivera, Carlos León, Silvestre González, Guillermo García. Quién no se acuerda de ellos. Cada quien en su tema. Pero todos genios. Quién no recuerda a Seyde, con sus “Temas del Día”, en donde bautizó a la selección mexicana de fútbol como los “ratoncitos verdes”, que hasta la fecha prevalece y se utiliza.

Sobre todo, cuando después de un buen partido que los “ratoncitos verdes, jugaron como nunca, pero perdieron como siempre…” Ya es normal, como en las olimpiadas.

De Ángel Fernández que de dominar todos los deportes, pero sobre todo el beisbol, el billar y el box –también el spring- dio cátedra después en la televisión al narrar los partidos de futbol y al que muchos, hoy, tratan de imitar.

De Fausto Ponce, con dos hijos también periodistas, Paco y Armando, conocido como El Brujo, porque nunca se equivocaba en su pronóstico.

De Isabel Silva, la cronista non del tenis.

O de Gustavo Rivera, amo del Golf y otras especialidades. O de Carlos León, el cubano que escribía, y bien, de caballos. Silvestre González, de ciclismo o de Guillermo García Manzanares, de campo y pista. Todos, repito, grandes.

Qué pero podemos poner al set de sociales.

Un Eduardo Correa, un Alfonso M. López, un Carlos González y López Negrete, (el duque de Otranto), Anita Salado Álvarez, Ana Cecilia Treviño “Bambi”, María Idalia García, Noemí Atamoros. Ignacio Ravelo, (Luis Cano y Cano, amén de obreras, escribía sobre la colonia española, de la que presumía ser).

O de cables: Bernardo Albaytero, Héctor de Cervantes, Carlos Velasco, Celerino Pérez.

De todos ellos aprendí mucho. Lo bueno, lo regular y lo malo. Todo esto lo practico aún. Y sigo aprendiendo de los nuevos. Aunque muchos de ellos abrevan también de este viejo periodista. Así, digo, estamos a mano.

Recuerdo con gran cariño, de hombre a hombre, a Alberto Ramírez de Aguilar, Manuel Becerra Acosta, Julio Scherer, mis maestros, como reporteros. Y éste me sorprendió cuando en un banquete dado a don Rodrigo de Llano fue el orador. No olvido que convirtió su perorata en una película, en la que recorrió la vida del Skipper y que valió a Julio, aún gentil periodista y humilde como persona, un atronador aplauso, hasta del suscrito, que aún lo escucho.

Ni puedo olvidar tampoco cuando Julio regresó de un viaje al extranjero, creo de Asia, en donde para describir a la mujer hacía una mezcla de porcelana y seda. Algo bello. Sin tanto retruécano. Escribía, como Alberto y Manuel y todos ellos, con sencillez, sabiduría, conocimiento y felicidad. Eran tiempos sin rencor para nadie. De camaradería y hermandad. Como dijera Julio en una ocasión: “con atisbo de hermandad…”.

No podía olvidar a la mesa de redacción de entonces, antes del 76. Aciaga fecha para la cooperativa que tuvo que sucumbir, tarde o temprano, según quiera verse, y caer en manos de la iniciativa privada, pero ya sin alma y espíritu, como ocurrió.

Allí estaban Leopoldo Ramos, Roque Armando Sosa Ferreira, Hero Rodríguez Toro –luego gerente general de Excélsior, a la muerte de Ramírez de Aguilar, de cáncer, en el IMSS.

Gustavo Durán de Huerta, Lázaro Montes, como correctores.

Y don Manuel Becerra Acosta, entonces subdirector general; Víctor Manuel Velarde Gorostieta, jefe de redacción, Jorge Villa Alcalá, Arturo Sánchez Aussenac y Eduardo Martínez, Jesús M. Lozano, secretarios de redacción, que convertían, con el material de la redacción, el Periódico de la Vida Nacional, en un producto de óptima de información todos los días.

Y lo colocaron, editorialmente con don Rodrigo de Llano, en el vigésimo periódico mejor del mundo.

Y el primero de América Latina. Tengo la constancia. Como ya lo expliqué con pruebas.

¿Hoy? No sé. ¿Julio Scherer? Quién sabe.

Ojalá y llegue a recuperarse. Los sinsabores, los golpes, las angustias, pero también la alegría, el orgullo de haber pertenecido a esta casa editorial nos exige esperar ese milagro, que en su época de gloria lo hicieron quienes hoy he reconocido.

Hablé poco de don Gilberto Figueroa Noguerón, oriundo de Morelos y quien, por su fe, fuerza, cariño, entereza, modestia y tesón por Excélsior, no aceptó ser Gobernador de su Estado, a quien se la ofreció, si no mal recuerdo el presidente de la República en turno. Don Miguel Alemán, don Adolfo Ruiz Cortínez, don Adolfo López Mateos. Fue uno de ellos. Y él, don Gilberto simplemente lo agradeció. Y siguió al frente de esa gran Cooperativa que fue Excélsior.

Cada año, no me olvido, había una comida en honor del hombre que llegó a pesar un poco más de cien kilos. Cien kilos de bondad y afecto. Es por ello ésta anécdota.

En un restaurante en las Lomas de Chapultepec nos juntamos mil amigos –cooperativistas, invitados, advenedizos, etcétera- y correspondió a un jefe de talleres, Julio G. Zetina, contra la opinión de muchos, ser el orador.

(Julio G. Zetina era, entre paréntesis, quien daba las Cartas de crédito de ciertos productos. Y sólo lo hacía a sus amigos y paniaguados. Por eso, no era muy querido).

(La carta de crédito, debo explicar, era un vale para comprar en empresas, supermercados, tiendas de ropa, etcétera, con cargo, claro, a nuestras aportaciones)

Bueno, el ambiente de la comida, animada con buenos caldos, vaya tragos al por mayor, era perfecto hasta que tocó el turno al orador.

Con sus ojos fijos en don Gilberto al que veía doble, no por el estado etílico del orador, sino porque, perdón, era bizco, comenzó su perorata.

Habló media hora, que retardó al servicio del restaurante. Y concluyó, con gusto de todos, con una frase coronaria y, por qué no decirlo, lambiscona:

“En usted, don Gilberto…encontré a mi padre…”

Antes de los aplausos, alguien añadió a voz en cuello:

“…ahora te falta encontrar a tu madre…”

La risa fue general. Hasta que don Gilberto soltó, para atenuar el escarnio, el primer aplauso, que, obvio, todos seguimos.

No faltó que Guillermo Alanís y Hero Rodríguez Toro, ambos, entonces en cobranzas, jefe y subjefe, reprendieron con gentileza, al bromista. “Ravelo. No podías faltar…” “Pero que bien te salió”, añadieron ya en voz baja. Y junto con el resto de la mesa, se sumaron a la broma.

Don Gilberto, mancuerna de don Rodrigo, mantuvo, administrativamente la cooperativa como ejemplo. Recibíamos cada semana

un anticipo de utilidades. Cada tercer mes, otro tanto y al final del año 120 días de gratificación. Amén de nuestras aportaciones, que eran, en documentos, muchos cientos de miles.

Así era Excélsior. Ni más ni menos.

Mejor ya no digo más. Perdón, la emoción me nubla la vista y riegan mis pestañas las niñas de mis ojos. Vaya, lloro.

craveloygalindo@gmail.com

 


Mujeres son mayoría
09 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

“La igualdad de género y los derechos de las mujeres son fundamentales para el progreso mundial en las esferas de la paz y seguridad, los derechos humanos y el desarrollo sostenible”: António Guterres Secretario General de Naciones Unidas.

Es el licenciado José Luis Uribe Ortega, presidente del Club Primera Plana, quien lo recuerda.

Lo utilizamos para, poner un ejemplo al respecto. Y con sobrado orgullo platicamos hoy sobre una nueva maestría en administración que el pasado viernes 5 de marzo de 2021, (Universidad Iberoamericana –hogar-- vía computadora), obtuvo nuestra nieta Ximena Guadalupe Ravelo Barba.

El examen comenzó a las 9 de la mañana y se prolongó tres horas. Poco antes de la una nos escribió por internet para avisarnos de la prueba superada.

Con un texto al último que ya guardamos, pero compartimos con el señorío adjunto: “Abo. Te quiero mucho. Xime”.

Recordamos que ella en 2016 recibió su licenciatura en Pedagogía por la Universidad Anáhuac Norte.

Ha cosechado, además:

Diplomado en Compromiso Social por la Universidad Anáhuac Norte.

Diplomado en Educación en Diabetes por la Universidad Anáhuac Norte.

Especialidad en Mercados Financiero en Madrid, España por el Instituto de Empresas de España, vinculado con la Universidad Iberoamericana

Y ahora con su dedicación, estudio y esfuerzo la Maestría en Administración por la Universidad Iberoamericana. finanzas.

Su ejemplo nos permite hablar de mujeres con éxito sobre todo en este día que hace 76 años, aún mozalbete, llegamos a Excélsior, es un honor.

No olvidamos a doña Anita Salado Álvarez, Helen Krausse, Elvira Vargas, Ana Cecilia Treviño, “Bambi”, María Idalia García, Helenita Poniatowska, Rosa María Campos, Isabel Silva, Noemí Atamoros, entre otras muchas de las que aprendimos.

Y que por ellas y muchas. Muchas más, en su honor, con justa razón, la Organización de las Naciones Unidas conmemora desde 1975 el Día Internacional de la Mujer.

Fue en México en donde se llevó a cabo la primera conferencia mundial del 19 de junio al 2 de julio de 1975, durante el año internacional de la mujer.

Dos años más tarde, la asamblea general de las Naciones Unidas declaró oficialmente el día 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

Para este 2021, el tema propuesto es “Mujeres líderes:

Por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”, en un esfuerzo por reconocer sus logros y desafíos, y destacar la importancia de la participación de las mujeres en las decisiones públicas.

De acuerdo con el censo de población y vivienda 2020, en México hay 64 540 634 mujeres, mismas que componen el 51.2 por ciento de la población total.

Del total de la población ocupada de 25 años y más que se desempeña como funcionarios y directivos de los sectores público, privado y social, 39 por cada cien son mujeres.

En 2018, 40.7 por ciento de las judicaturas y magistraturas en los juzgados y tribunales superiores de justicia estatales estaban a cargo de mujeres.

48.2 y 49.2 de las posiciones en la Cámara de Diputados y en el Senado estaban ocupadas por mujeres.

Y en los Ayuntamientos 44.9 eran regidoras, síndicas o presidentas municipales.

Las mujeres son propietarias de un tercio (36.6) de los establecimientos micro, pequeños y medianos de manufacturas, comercio y servicios privados no financieros (MIPYMES).

Las mujeres propietarias contratan más mujeres para trabajar (dos mujeres remuneradas por cada hombre) y 86.1 de su personal permanece empleado durante todo el año.

La brecha de género en la carga total de trabajo (remunerado y no remunerado) es de 13.4 horas semanales en promedio.

La mayor carga de trabajo para las mujeres se refleja en menor disposición de tiempo libre: en promedio 4.2 horas a la semana.

Queda en claro que, en el mundo, no sólo en México hay más mujeres que hombres.

Prevalece, por desgracia la maldita misoginia, aversión y odio a las mujeres. Que se debe desterrar. YA.

Y aprovechamos para enviar saludos a todas aquellas que nos honran y distinguieron con su amistad. Y digo un solo nombre.

El tuyo Bety.

craveloygalindo@gmail.com

 


El primer periódico de Tacubaya
08 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

José Antonio Aspiros Villagómez cordialmente nos informa sobre frente a Chapultepec, del viernes 5, que hubo lectores que pidieron ampliar aquella crónica con los recuerdos del tecleador acerca del barrio de Tacubaya, el cual en las primeras décadas del siglo XX fue municipio de la Ciudad de México.

Nos explica del primer periódico, fundado por él y nos dice de paso que “nuestro hermano Alejandro –de José Antonio-- nos corrigió y es preciso ofrecer una disculpa a los lectores, porque el Museo del Papalote ciertamente no se encuentra -como habíamos consignado- donde aún existe (no sabemos si con el mismo nombre) el Centro Materno Infantil ‘Maximino Ávila Camacho’, sino donde estuvo la Fábrica Nacional de Vidrio (Fanal) sobre aquella avenida Madereros a la que en 1957 le cambiaron el nombre por de Constituyentes, en el centenario de la Constitución de 1857.

 Ahora debemos recordar que, aunque de manera efímera, Tacubaya tuvo su periódico local. Y decir con modestia que fue a iniciativa nuestra y bajo nuestra entonces inmadura dirección.

Y nos recuerda:

“Hace 60 años, cuando militábamos en el grupo de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) en la parroquia de San Miguel, y con el candor e impulso juvenil de los casi 17 años de edad, presentamos la propuesta de hacer ese periódico y fue aceptada como parte de las actividades de un Comité Cívico Cultural creado también a sugerencia nuestra y del cual fuimos nombrados para ocupar la dirección general.

Lo primero que hicimos al frente de ese CCC, fue organizar en septiembre de 1960 un acto conmemorativo de la Consumación de la Independencia, al que invitamos a los vecinos de Tacubaya.

Repartimos programas impresos, conseguimos un auditorio y tuvimos una asistencia aceptable. Hubo discursos, bailables, números musicales y declamaciones, enmarcadas por el homenaje a la Bandera y la entonación del Himno Nacional cuando aún lo conocíamos con todas sus estrofas, algunas de las cuales suprimió el gobierno porque mencionaban a Antonio López de Santa Anna y Agustín de Iturbide. 

Luego vino el periódico.

Se iba a llamar La Voz de la Parroquia, pero nos pareció mejor el título de Mártires de Tacubaya, y como tantas aventuras editoriales antes, entonces y hasta la fecha, tuvo una vida muy breve: dos números mensuales.

El primero se publicó el 5 de febrero de 1961 y el segundo en marzo siguiente, hace ahora seis décadas.


Constaba de cuatro páginas tamaño oficio, tenía un precio de 30 centavos el ejemplar y logramos el apoyo de algunos comercios y voceadores para su distribución.


Su contenido consistía en noticias locales, deportivas, artículos culturales y algunos materiales doctrinarios. Una información sobre abusos en la lechería de la Ceimsa (después, Conasupo), causó revuelo entre los vecinos.


La memoria falla, pero es casi seguro que Mártires de Tacubaya dejó de existir por falta de recursos. Si bien logramos colocar tres anuncios en esos dos números, los costos de producción eran mayores.


 El proyecto que teníamos consideraba la publicación de episodios de la Historia de México -políticos, militares, sociales, culturales- que tuvieron como escenario a Tacubaya, pero ya no fue posible.


Esas ideas, en cambio, pudimos llevarlas a la práctica a otra escala, cuando entre 1963 y 1967 nos designaron en la jefatura de redacción y luego en dirección general, de la revista nacional de la ACJM, Juventud Católica.


Sigue en su plática José Antonio:


 Pero como los aspectos dogmáticos no eran ni son nuestro fuerte, hicimos lo que ya sabíamos, así fuera de manera incipiente: periodismo.


Aun cuando los contenidos eran revisados y aprobados antes de su publicación, pudimos colocar materiales que considerábamos de interés para la juventud: las melenas, las minifaldas, los deportes, el cine, los intérpretes de ritmos musicales a partir del rocanrol, además de temas internacionales, científicos e históricos.


Y, claro, también nuestras crónicas y fotografías de actos religiosos, como el homenaje ecuménico post mortem que hubo al papa Juan XXIII en el Auditorio Nacional.


Aquellos pinitos periodísticos dieron inicio precoz en 1960 con artículos de temas culturales en algunas publicaciones, pero contabilizamos nuestra antigüedad en la profesión desde 1964 cuando ya tuvimos un contrato y un salario de manera formal, como reportero y fotógrafo.


Desde esa fecha llevamos el registro para efecto de los reconocimientos que otorga el Club Primera Plana por quinquenios cumplidos de trabajo continuo: en 2019 nos entregaron el correspondiente a 55 años, pero en realidad se cumplieron 60 en 2020.
Y nos precisa el afable colega:


“Ah: en 1965 dejamos para siempre el barrio de Tacubaya, donde habíamos nacido 21 años antes”.

craveloygalindo@gmail.com

 
De mis bendiciones 23
05 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Algo más sobre la libertad de prensa

De otros escritores, doña Rusia Mc Gregor González y José Antonio Aspiros.

La también poeta pregunta:

“Habrá alguien que le explique a la humanidad lo que es en realidad la Libertad de Expresión, sobre todo a los que utilizan las modernidades cibernéticas para expresar lo que piensan y sienten, pero sin ofender.

Hasta hoy, creo que no y si lo hay y no me he enterado, parece ser que han hecho caso omiso sobre este asunto.

Quizá me gane la ignorancia y no estoy debidamente informada”.

Y el historiador:

Enseguida de cuando la revolución interna en ese matutino.

Benditos todos, buenos y malos

Seguramente que sus nombres traerán recuerdos. Fueron socios del Club Miguel Alemán Velasco, Jacobo Zabludovsky, Fernando Solana Morales, Gabriel del Río Remus, Enrique Figueroa, Mario

Rojas Avendaño, Francisco Hugo Aguilar, Alfonso Pérez Vizcaino, Y nunca olvidaremos a nuestro médico de cabecera en el Club ¿Quién, es pregunta, no recuerda al doctor Salvador Ascencio Parada?

En 1966 era vocal presidente Alfonso Argudín; secretario, Daniel Ramos Nava; tesorero Antonio Flores Mazarí; de relaciones culturales Víctor Manuel Velarde, de asuntos sociales Rogelio Rivera Mena.

Quedé explicar mi ausencia en Excélsior durante el mes de julio de 1976, y aprovecho que mencioné a varios para ponerlos como testigos del suceso: Miguel Alemán Velasco y Jacobo Zabludovsky, ambos periodistas. Escritor el primero y reportero el segundo, cubrieron la información en donde el señor Scherer fue obligado por la mayoría de los cooperativistas de Excélsior a dejar la dirección general del Periódico de la Vida Nacional, en manos de Regino Díaz Redondo. (Que entre paréntesis, repito, duró con ella 25 años hasta 2001).

Zabludovsky no me dejará mentir, porque fue él quien dispuso cubrir el acontecimiento. Y por el noticiero 24 horas –curiosamente el antiguo noticiero de Excélsior que yo escribía junto con Luis de Cervantes- con ética profesional.

Simple y sencillamente reveló los pormenores de lo acontecido en entrevista con Díaz Redondo.

Hemos hablado que durante meses atrás, muchos reporteros pedimos al señor Scherer atenuar las referencias poco amables contra el gobierno de Luis Echeverría.

Le hicimos notar que nos había ayudado ante el acoso de empresarios e industriales, que nos habían suspendido la publicidad, con grave daño a la economía de los cooperativistas. Estuvo de acuerdo, pero luego se olvidó y siguió, con mayor ahínco, la ofensiva.

En lo personal hablé con él –aún vive y no me dejará mentir- y como amigos que éramos –inclusive en su libro “La piel y la Entraña” en una dedicatoria habla de un atisbo de hermandad entre ambos –le pedí permiso de hablarle como amigos, yo al jefe.

Al concederlo, le dije –no lo olvido yo, acaso tampoco él- “Julio, estamos en una situación crítica. Bájale el tono, ya nos ayudó. No te sientas Dios.”

Me miró de frente. Cortó la sonrisa que siempre le acompañaba y me atizó: “Qué ruin eres, Carlos…”

Y sin más, me tomó del brazo y me acompañó hasta la puerta de su despacho, y, por qué no decirlo, me sacó.

Afuera aguardaba el maestro de nuestro director general, don Francisco Carmona Nenclares, ilustre abogado y periodista español, y

a mucha honra amigo mío, a quien yo tuteaba –ambos teníamos casa en Cuernavaca, y nos frecuentábamos algunos sábados y domingos- ante el disgusto de Julio, quien nunca le habló de tú.

“Qué pasó Carlos”, preguntó Paco. Le expliqué a groso modo. Sonrió, me palmeó. Y señaló: “no te preocupes. Él comprenderá”.

Pasaron varios meses, sin hablarme, sin mayores sobresaltos. Pero en el mes de junio, uno antes de la hecatombe de Excélsior, preparé mi viaje a Europa, con autorización de mi jefe directo Regino Díaz Redondo, en lo editorial, y de Hero Rodríguez Toro, gerente general de Excélsior, en lo administrativo.

Era yo, amén de jefe de información de la Extra de Noticias, coordinador General de TV Producciones Excélsior, luego de que Julio regresara a don Emilio Azcárraga Milmo, el tiempo del noticiero que durante 25 años, hasta 1970 yo escribí con Luis de Cervantes y leyó Ignacio Martínez Carpinteyro, y que dejara la coordinación don Froilán López Narváez, que también hoy vive, e insiste, con justa razón de que el Danzón es cultura.

No olvido que Francisco Cárdenas Cruz también había preparado su viaje a Europa. Platicamos y me preguntó y me dijo –vive aún Pancho, mi amigo- “¿Carlos, siempre te vas? Yo me quedo”.

Le expliqué que después de mucho tiempo de no hablarme, Julio me llamó a su despacho para “ordenarme”. (Estaba ahí el que también fue mi jefe en la primera de Noticias, Jorge Villa Alcalá)

Me dijo Julio: “Te vas a encargar de visitar a los jubilados para que nos den su voto en la próxima asamblea”. Sin más le contesté. “No Julio, yo para ti no vivo, ¿recuerdas?-

Ante el estupor de Villa –por desgracia ya falleció y no puede ser mi testigo- le dije a Julio: “Yo salgo a Europa y regreso luego de lo que suceda. Te deseo mucha suerte… No estoy contra ti”.

Julio se quedó impertérrito. No me dio la mano al solicitarle el saludo de despedida.

A Regino Díaz Redondo, que fue mi jefe, le expliqué que me iba a Europa. Y que le deseaba la mejor de las suertes. Él también estaba con Julio. Pero no sé qué pasó que, luego de pedirme recolectar firmas a favor del señor Scherer y al ya tenerlas llamó –Regino vive aún- y me pidió:

“Carlos, regrésame el apoyo a Julio. Y recoge firmas en su contra”.

“¡QUÉ ME DICES! Yo no voy a traicionar a Julio. Sigue siendo mi jefe. Me voy a Europa, Regino. Y ahí nos vemos. Que te vaya bien”.

Así ocurrió, salió Julio. Se encumbró Regino. Yo quedé en suspenso. Regresé. Y natural, ya no era ni jefe de información. Mucho menos coordinador de TV Excélsior.

Nos contactamos Regino y yo. Mejor dicho yo lo contacté. Y nos citamos en el hotel Reforma, a desayunar. Nunca llegó. Le hablé, y me citó en su despacho de Reforma 18, tercer piso, en donde con el anterior director general charlamos durante años frente a Paseo de la Reforma.

Regino fue amable, pero muy sincero.

“Mira, me dijo, tus amigos, entre comillas digo yo, Julio Peña, Pedro Contreras Niño y otro que no quería recordar, pero me obliga mi “terca memoria”, Norberto Martínez Fernández, que están en el Consejo, me piden “tu cabeza”.

En principio, me dijo, te quitan la jefatura de información. Te retiran la coordinación de TV Producciones y te abren expediente para ver qué encuentran para dañarte.

Reconozco que Regino se portó como caballero. Explicó. “No te preocupes, sé de tu trabajo. Y te apoyo. Querían ponerte en la conserjería, pero me opuse, como Juventino Olivera, el gerente general. Ambos acordamos que regresaras de reportero, si tu quieres…” Acepté.

Y el jefe de información entonces Silvestre González Arenas me asignó la Secretaría de Relaciones Exteriores, que cubrí hasta que me jubilaron, entre comillas, pues ya conté que nunca me la pagaron y ni modo, repito, de cobrarles a los señores Vázquez Raña, hoy nuevos dueños de Excélsior.

Sin embargo, mis entonces enemigos nunca pensaron que Santiago Roel, íntimo amigo del entonces presidente, José López Portillo, amplió el espectro de la cancillería y comenzó a darle la importancia de acuerdo a la doctrina Estrada.

Así, de 1977 a 1980, recorrí el mundo entero, como reportero de Excélsior. Regino, reconozco, apoyó mi trabajo, como yo apoyé el de él en 1968, cuando el señor Scherer lo envió a Francia a reportear el problema estudiantil ahí.

Aquí en México le recibía sus télex. Corregía pequeños errores y los entregaba a la jefatura de redacción, en donde, en ocasiones, no

los aprovechaban. Pero yo guardé sus copias, se publicaran o no los originales y se las entregué a su retorno de Francia.

Esa fue, en síntesis, la razón de mi ausencia en Excélsior durante el desplome del Diario. Salí a París en los primeros días de julio. Allí me enteré de lo sucedido. Regresé a México para estar presente en el último informe de Luis Echeverría, el primero de septiembre de 1976.

Y cubrí en diciembre por orden de Regino, en el entonces Auditorio Nacional de Chapultepec la toma de posesión de José López Portillo en donde, por cierto, entrevisté a don Gustavo Díaz Ordaz en cuyo palco se lanzó contra del que lo sucedió el primero de diciembre de 1970 y cambió la política del país en todos los órdenes. Subió la deuda interna y externa. Pero eso sí, impulsó, no el trabajo, el populismo.

Creó decenas de empresas descentralizadas que Miguel de la Madrid, en su sexenio concluyó ante el enojo de políticos afectados en sus intereses económicos.

Esas declaraciones de Díaz Ordaz se publicaron firmadas por el suscrito como la nota secundaria de la toma de posesión de López Portillo. La principal fue ésta. Es decir las ocho columnas. La mía, el cintillo.

craveloygalindo@gmail.com

 


La libertad de expresión es de todos. Pero no abusen.
04 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo afirma:

Sí, de todos y ningún sector se la puede apropiar. Y menos para tratar de ofender ---con todas sus letras—a un presidente de México, como lo hicieron unos pelafustanes y publicaron otros.

Qué pena. Tan huérfana como ellos.

Nos hace recordar la respuesta que nuestro hijo el ahora ingeniero civil Carlos Fernando Ravelo Reyes, daba en la primaria a sus compañeros en el Cristóbal Colón, cuando muy seguido le mentaban la madre.

“Ya chole. Mejor miéntenme al padre”, sean originales.

Pero antes otro acto histórico en el Diario Oficial que nos suministra el abogado Jorge Alberto Ravelo Reyes.

El 1 de marzo aniversario de la proclamación del plan de Ayutla.

En 1854 el coronel Florencio Villarreal proclamó un plan en la hacienda La Providencia, en Ayutla, Estado de Guerrero.

Convocaba a tomar las armas contra el gobierno dictatorial del general Antonio López de Santa Anna.

Fechado el 1 de marzo de 1854, el Plan de Ayutla declaraba que Santa Anna y los demás responsables de gobierno que hubiesen desmerecido la legitimidad de los pueblos, cesaban en el ejercicio del poder público.

Al triunfo del movimiento se convocaría a un representante por cada Estado o Territorio, que en conjunto elegirían un presidente interino, quien, a los quince días de haber entrado en funciones, convocaría a un Congreso extraordinario que constituiría a la Nación bajo la forma de una República federal, representativa y popular.

El ejército sería preservado, el comercio protegido liberalmente y puesto provisionalmente en vigor el arancel aduanal promulgado durante la breve administración de Juan B. Ceballos.

Desde ese momento fueron derogadas las leyes sobre sorteos, pasaportes y capitación.

Diez días después de la promulgación del plan revolucionario, Ignacio Comonfort, militar de tendencia liberal, se puso a la cabeza de las fuerzas rebeldes en el puerto de Acapulco y propuso reformas al plan original con el consenso de los involucrados.

El movimiento se extendió por diversas regiones del país y triunfó política y militarmente.

El 9 de agosto de 1855, Santa Anna abandonó la Ciudad de México.

Desde Perote, Veracruz, publicó un manifiesto por el que informaba su renuncia a la Presidencia del país. El general Juan Álvarez, destacado patriota que participó en la vida política del país desde la guerra de independencia, se hizo cargo de la presidencia nacional.

Y tal como lo establecía el Plan de Ayutla, convocó a la organización del Congreso Constituyente que elaboró la Carta Magna, que dio el triunfo definitivo al federalismo mexicano.

Además, por primera vez en nuestra historia incluyó de manera implícita la tolerancia religiosa, instituyó la libertad de enseñanza y facultó al gobierno para legislar en materia de culto.

El movimiento liberal que inició el 1 de marzo de 1854 abrió paso al establecimiento de las instituciones liberales en México. De igual modo, con la victoria militar de la gesta iniciada en la sierra guerrerense, bajo la consigna del Plan de Ayutla, concluyó la época de Santa Anna, dando paso a una generación liberal que asumió el derrotero de los destinos de México, durante la década crucial de 1857 a 1867.

Día de fiesta y solemne para la Nación. La Bandera Nacional deberá izarse a toda asta, nos informa el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.

La libertad de expresión es de todos.

Sí, de todos y ningún sector se la puede apropiar, como apropiadamente otra mujer, gran escritora, doña Teresa Gil, sostiene y lo explica como lo puso en práctica, con decencia y propiedad Francisco Zarco.

Él fue un destacado político, periodista, historiador mexicano, miembro del Congreso Constituyente de 1856 y escritor liberal de la Reforma.

Su labor periodística tuvo gran trascendencia y singularidad en la prensa mexicana, y por ella sufrió posteriormente persecuciones y prisión.

Sus datos:

Joaquín Francisco Zarco Mateos.

Hijo de Joaquín Zarco y María Mateos Medina.

Nació el 3 de diciembre de 1829, en Victoria de Durango. Y murió, de tuberculosis, el 22 de diciembre de 1869, en la ciudad de México.

Recuerda Tere que una libertad que es de todos, la de expresión, está plenamente signada en nuestras normas supremas.

El 5 de febrero se cumplieron 164 y 104 años respectivamente, de la promulgación de nuestras dos grandes constituciones.

La primera, de 1857, entró en vigor el once marzo de ese año y la segunda el primero de mayo de 1917.

Los muchos avatares de las dos cartas magnas se han escrito a lo largo de esos siglos y años y hay un tema que se yergue como excepcional en este momento porque toca no solo cuestiones jurídicas fundamentales, sino porque se inscribe en los derechos que se derivan de la propia existencia humana: pensar y hablar.

Las constituciones, como las mencionadas, han tratado de abrir el espacio más amplio para el ejercicio de ese tipo de libertad, la de expresión.

Pero hay leyes secundarias en México muy precarias, que se enfrentan de pronto con otro elemento fundamental: el tercero ante el ejercicio de esa libertad.

Aunque también aparece en muchas de las libertades individuales y los derechos humanos, en este provoca obstáculos porque lo esencial en el ser humano es expresarse, pero ¿Como hacerlo sin lastimar los derechos de los demás?

Las famosas frases de los gobernantes que sostienen, algunas veces en forma demagógica, que es preferible el libertinaje a cancelar la libertad de expresión, se encuentra de pronto, que esa libertad no solo afecta derechos externos personales, sino derechos sociales, políticos en los que ha habido una expresión popular y valores que afectan a la sociedad en su conjunto. Veamos:

Francisco Zarco es el adalid de la libertad de expresión y de prensa.

Por décadas, en el uso de las libertades, se usó el término libertad de prensa, porque muchos de los que acuñaron el término fueron periodistas.

El derecho a ejercerla la miraban desde la perspectiva del que escribe. La ratificación de las constituciones sobre las garantías individuales y derechos humanos puntualiza que dichos atributos son de todos y que tan libre derecho a expresarse tiene un ciudadano común, un funcionario público (aunque muchos sin probarlo por absurdo que es, lo nieguen), y periodistas.

La soberbia de medios que se ha apoderado de ese concepto como si fuera exclusivo, hace urgente ratificarlo como un derecho

general que tiene como todas las libertades sus limitaciones, entre otras el derecho de los demás.

Francisco Zarco, periodista, político, legislador, poeta y escritor, se refirió a la libertad de expresión como libertad de prensa y dentro de sus muchos conceptos emitidos, sostuvo que “deseo defender a la libertad de prensa como la más precisa de las garantías del ciudadano. Sería mentira cualquiera de otras libertades y derechos”.

Si se analiza bien el párrafo y otros similares que son famosos expresados sobre todo cuando fue legislador constituyente en la Constitución de 1857, él habla de la libertad de prensa como garantía de ciudadanos.

No todos los ciudadanos son periodistas, por lo tanto, él se refería a la libertad de expresión que está imbíbita en la libertad de prensa.

Diputado por Durango donde nació en diciembre de 1829, fue el redactor principal del proyecto de la Constitución de 1857, donde volcó principios fundamentales como los referentes al ejercicio de la soberanía y el derecho del pueblo a cambiar su forma de gobierno.

Su nombre está inscrito en la Cámara de Diputados y su obra ha sido recogida en más de 20 volúmenes en los que destacan sus muchos artículos periodísticos.

El escritor y periodista René Avilés Fabila hizo una recopilación de 78 trabajos y José Woldenberg escribió Francisco Zarco Selección y estudio preliminar.

Extranjeros y propios han investigado sobre su amplia obra en prosa, aunque su literatura en poemas y relatos fue breve.

Y uno de los libros que lo representan mejor es Historia del Congreso Extraordinario Constituyente 1856-57 muchas veces publicado (Editorial Porrúa, Colegio de México 1956, Alicante. Biblioteca digital).

Fue el cronista principal no solo de ese congreso sino de cuestiones políticas y de costumbres que pasaron por su vida mientras fue oficial mayor de la Secretaria de Relaciones Exteriores.

Uno de sus aportes fue el de proponer el salario mínimo.

Como un homenaje permanente a esos aportes sobre una libertad que es de todos y no de un sector, comunicadores, escritores. políticos, organismos sociales y ciudadanos comunes, se reúnen el 30 de mayo fecha en que fue asesinado el gran periodista Manuel Buendía, a rendirle pleitesía en la placita Zarco en Reforma. Hizo tantas cosas este hombre singular, pese a su corta vida. Su muerte prematura a los 40 años, fue en diciembre de 1869.

craveloygalindo@gmail.com

 


De mis bendiciones 22
03de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Benditos sean aquellos que me hacen saber que soy querido,

respetado y que no estoy solo

Tengo que regresar a mi Club, mi querido club. Y tomo como referencia los artículos transitorios de 1984, en donde hacen mención al acuerdo de la asamblea extraordinaria del 16 de mayo de 1972, que crea la Unidad Campestre del Club Primera Plana, de la que fui yo el primer presidente y quien la recibió, 55 lotes, de un amigo muy querido: el profesor Carlos Hank González y de su esposa doña Guadalupe Rhon de Hank. Lo pongo por escrito para señalar el motivo de la Unidad. Referirlo, porque fui el responsable de este fraccionamiento de cincuenta y cinco lotes enclavado en Santiago Tianguistengo, que nos donara el matrimonio referido.

Debo hacer la historia. Es de gente bien nacida reconocerlo. Veamos:

No olvido que Hank González y yo nos conocimos en 1958. Fue Julio Ernesto Teyssier, reportero de Novedades, quien nos presentó. El profesor empezaba su carrera política como diputado. Ambos acudíamos al deportivo que estaba en el Hotel de los Alemán, en Reforma e Insurgentes. Y nadábamos en una pequeña piscina, luego de ejercitarnos en el gimnasio. Allí, con las pesas en la mano, Teyssier nos encontró. “Mira Carlos, me dijo, es el maestro Hank González, del Estado de México, en donde vives… Pues mucho gusto, nos dijimos y seguimos nuestra práctica deportiva.

Pasó el tiempo y seguido coincidíamos. Nos hicimos amigos y nos “tocayeábamos”. Como reportero de Excélsior seguí mi profesión y él como político, la suya.

Fue un día en que casualmente leyera un cuento sobre la navidad, escrito por mí, que me habló para saludarme. Y desde entonces, hasta que falleciera, nunca dejó de felicitarme –y yo a él- el 4 de noviembre y el 24 de diciembre.

“Lo leyeron en casa, me dijo, y a todos nos encantó…

Aún lo recuerdo, porque hablé de mis padres, María Teresa y Guillermo. Y varias sobrinas mías, nietas de ellos. Le puse como título “Cuando el Pino tuvo luz”. Vaya, el porqué del Árbol de Navidad.

Me gustaría hoy que alguien lo leyera. Creo que gustará.

“María Teresa, venerable mujer octogenaria rodeada de numerosos nietos y acompañada de Guillermo, su fiel compañero de toda la vida, refunfuñón, pero afable, hablaba sobre los Reyes Magos. Aquellos que adoraron al Niño Dios en su pesebre y lo colmaron de regalos. “Oye, Abuelita”, alcanzó a decir Marina, “¿por eso es que se ponen los nacimientos cada año? Claro. Por eso, como símbolo de la natalidad del Hijo de Dios. Recorrió de nueva cuenta la historia, que año con año, primero con sus numerosos vástagos, y luego, ahora con sus nietos y bisnietos, repetía, con pequeñas modificaciones, para hacerlo más espectacular. Soslayaba, intencionalmente, al árbol de Navidad, el pino común y corriente porque, decía entonces, era costumbre ajena a nuestra idiosincrasia.

Ese día, frente a la chimenea, a las 24 horas del 24 de diciembre, luego de haber arrullado al Niño Dios y acostarlo, dormido, en el pesebre de aquel nacimiento conformado por figuras de barro, sin faltar su lago artificial y patos sobre él, María Teresa escuchó, fuera de la costumbre, una pregunta más.

Ahora hablaba con tranquilidad la más chiquitina del grupo, Mercedes, yucatequita hermosa, de ojos azules y rubia cabellera, “Y por qué no nos platicas sobre el árbol de Navidad? Míralo, está más bonito que el nacimiento”. Con ojos de fuego, ese fuego que emana de los niños sanos, pero ofendidos, Nachito se adelantó a la abuela; eso no se pregunta Merci. Y menos aquí”.

Guillermo, con sus antiparras a media nariz, volvió el rostro para ver a su compañera. Tenía curiosidad por conocer la respuesta. Una respuesta jamás oída.

Pasó su mano por la gran calva. Y sonrió maliciosamente a su mujer, quien ágil se percató de la intención de su marido. Y la obligación de responder.

Los nietos, veinte, treinta, miraron a la abuela, atracción principal esa noche. La única en el año en donde ella se imponía a sus hijos para que los nietos aguardaran la madrugada. Tranquila para calmar la algarabía de los chiquillos, movió sus manos, acomodó su peineta en el albo cabello y, por fin se decidió a hablar del Pino de Navidad.

Los mismos hijos, que otrora con sus cuentos no prestaban atención, lo hicieron interesados. María Teresa iba a dar una explicación contra todos sus principios. Enmudecieron. Dejaron las copas en la mesa y se acomodaron entre los nietos y bisnietos, algunos de estos casi dormidos.

Miren ustedes, les dijo la abuela, es cierto. Y su historia es verdaderamente interesante. Nadie hasta ahora, la ha conocido, pero yo, para ustedes, que se han portado bien, ¿verdad Teresita?, se las voy a referir. Es tiempo creo, de que se sepa.

En efecto, hace muchos, muchos años, cuando María la Virgen trajo al mundo al Niño Dios en un humilde pesebre, porque nadie quiso darle posada y sólo algunos animales se compadecieron de ella, afuera, en donde quedó atado a un burro, el pino estaba pendiente de todo, sin abrir la boca.

Nació el hijo de Dios. Y comenzó la Virgen a recibir parabienes. Primero la vaca, luego el buey, más tarde el burro y posteriormente los campesinos. El Pino, en tanto, seguía expectante. No había regalos. Sólo buenas intenciones. De vez en vez, la fronda hacía reverencias que pasaban inadvertidas. Por más que el Pino quería significarse, nada podía hacer. No podía llamar la atención de manera alguna y comenzó a llorar resina.

A lo lejos se perfilaron las figuras de un camello, un caballo y un elefante. Sobre ellos tres personajes. Uno de ellos, Baltasar, de brillante tez oscura, como la obsidiana. Otro, sobre el camello, Gaspar, de blonda barba rubia. Y el último, Melchor, con el cabello hirsuto y negro como azabache. Los tres, guiados por la luz de una gran estrella, llevaban regalos: Mirra, aceite y oro. Y así, ante la impotencia del Pino que seguía derramando lágrimas de resina, porque, salvo su sombra, nada más podía dar al Niño Jesús, los tres Reyes Magos, rindieron pleitesía a la hermosa criatura de María la Virgen.

Los nietos y bisnietos, abrazados de sus padres, expectantes, argüían a la abuela María Teresa a seguir su narrativa. Ella no lo ignoraba y siguió.

El pino, que ya para entonces, había limpiado su follaje con una lluvia, alzó su rostro al cielo e imploró en silencio al Señor un medio para hacer presente su felicitación a su Hijo. Recuerda, le dijo, que todos se entregan regalos, pobres, ricos, pero regalos al fin. Yo he sido testigo del parto. Le he dado sombra. De mi resina hicieron fuego para calentarlo, pero soy tan pequeño no obstante mi tamaño, que paso desapercibido. Ayúdame Señor. Tú me diste la vida. Y quiero corresponder con Tu Hijo. No sé cómo. Pero ayúdame. Y nuevamente el Pino, aquel frondoso verde inmaculado, volvió a llorar resina.

Sólo el Pino lo escuchó, porque el Señor le habló, con voz melodiosa y tierna, para decirle: “Conozco lo que haz hecho. Eres noble porque inclusive poca agua necesitas para vivir. Tu fronda

aromatiza la cuna de mi Hijo y le da sombra en el día. Mira el firmamento y notarás miles de estrellas. Quiero premiarte, y en adelante, en esta época de todos los años, esas estrellas se posarán en tu follaje, para que con su luz multicolor, apoyadas en ti, Pino, alumbren el pesebre en donde ha nacido mi Hijo. Hasta arriba del Pino, la estrella maestra que guió a los Reyes Magos para que adoraran al Niño Dios, se posó delicadamente como toque mágico y bendición final.

Creo que fue buena interrupción. Sigo hablando del Club Campestre.

Al correr del tiempo, la amistad con mi tocayo fue acrecentándose. Él subió como la espuma. Y yo seguí como su amigo. Así, a secas. Nos invitaban a su rancho Don Catarino, allá en Santiago Tianquistengo Carlos y doña Lupita, su esposa, a comer algún domingo. En uno de ellos coincidimos Bety y yo con el entonces rector de la UNAM don Pablo González Casanova, y su esposa. Gente linda.

Lo invité yo, en reciprocidad, a conocer el Club Primera Plana, entonces en el vestíbulo del Hotel del Prado, en Reforma, al que el temblor del 85 tiró. Luego él, a los socios del Club, apenas éramos cincuenta –todos jefes de redacción, secretarios de redacción y jefes de información. No había directores- nos invitó a comer al rancho.

Allí, al aire libre, nos sirvieron la comida. Pero antes, unos abrebocas, varias copas. Y durante ella, vino tinto. Al fin, don Pepe Pérez Moreno a nombre de todos los que allí estábamos, y de común acuerdo antes, agradeció el ágape. Lo hizo espléndidamente, que yo, como siempre indiscreto, lo atribuí al buen vino dado por el Tocayo. Lo hice en voz alta, lo que hizo reír a todos, incluso los anfitriones y el mismo, e inteligente, don Pepe Pérez Moreno –autor, entre paréntesis de “El Tercer Canto del Gallo”, premio Ciudad de México 1956, y que narra una época crucial de México en la que se produjeron grandes transformaciones, fruto de dramáticos conflictos en el país-. Y esto obligó a todos a brindar por los Hank González, por Jorge Pérez Moreno y, claro por el vino.

Esto me trae el recuerdo de Salvador García Ramos, el ya fallecido bardo del “Diario de México” y una anécdota que narró su jefe Enrique Novelo Galindo y que cae como anillo al dedo.

Resulta, dicen, que un día en la cantina La Mundial, de Bucareli, llegó el poeta, crudo, y se acercó a la M-3 –mesa reservada para la

gente de la casa Excélsior-. (Allí se reunían Carlos Velasco, Jorge Davó Lozano, Fernando Alcalá Bates, Eduardo Martínez, José Manuel Jurado, Ángel Villalvazo, Jorge Uriza, Lázaro Montes y a veces el ingeniero Gustavo Durán de Huerta) y pidió un trago, porque andaba sin plata, adujo. Enseguida le propusieron:

“Tu cuba aquí está, en la mesa”. Y se la sirvieron, pero le pusieron la condición para que la tomara: Hacer un verso, sin esfuerzo, porque presumía de bardo y sus poemas decían, nada valían.

Ni tardo ni perezoso soltó al grupo:

“Si mis versos nada valen

Y poeta no nací,

Brindo por que me la jalen

Todos los que están aquí…”

Y zas, se la empinó, ante las carcajadas, aplausos y algarabía no sólo de los que ocupaban la M-3, sino del resto del bar de Serafín.

Hank González y el Club se hicieron amigos. Estrechos. Y las invitaciones fueron mutuas. Una vez que con él, ya Gobernador del Estado de México, visitábamos el Oro, una ciudad en la entidad, alguien del grupo afirmó: “Cómo nos gustaría vivir aquí sábados y domingos…”

Al poco rato, en el autobús, de regreso, Hank González preguntó: “¿De verdad les gustaría construir en El Oro?”. Por supuesto, contestamos todos. “Déjenme ver cómo le hacemos para conseguir sus terrenos”, prometió.

Entonces este metiche preguntó: “Tocayo, por qué mejor, por donde tienes tu Don Catarino. Sería posible? Está más cerca de la ciudad –El Oro, está delante de Atlacomulco, allá donde José Carlos Robles tiene su rancho-. Santiago Tianquistengo, a 50 kilómetros del D.F. Quedó pensativo el profesor y respondió: “Déjenme pensarlo… Y lo pensó una semana, porque a los ocho días, me llamó y nos dio la agradable sorpresa.

“Hablé, me dijo, con Guadalupe –su esposa- y estuvo de acuerdo en ceder al Club Primera Plana un lote de 250 metros para cada socio”. Lo transmití a Daniel Cadena Zepeda, a Alfonso Argudín,

a Javier Álvarez, tesorero, y a Héctor Manuel Chávez, entonces presidente del Club, quien lo sometió a la asamblea que aceptó el ofrecimiento, el regalo desinteresado, de nuestro amigo.

Nos invitó a conocer el terreno, frente a su rancho, pasando la carretera y con una extensión de casi cuatro hectáreas. Un paraíso, pero en bruto.

Ofreció, y cumplió, urbanizar el terreno. Fue el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, premio Belisario Domínguez que entrega el senado cada año a un mexicano ejemplar, quien dedicó tiempo, esfuerzo, talento, para crear en el enorme terreno, un fraccionamiento, con todos los servicios y el nombre que aún conserva: “Club Campestre Primera Plana”.

Una vez concluida la urbanización, con una calle en forma de herradura y dos entradas, Hank González volvió a invitarnos a su rancho a comer. Allí, en presencia de doña Guadalupe, se sortearon los lotes a efecto de que no hubiera preferencias. Así se hizo. Cincuenta socios quedaron con lote. Cinco más, pasaron a ser propiedad absoluta del Club, para el casino y club.

Ofreció aún más en presencia del notario Claudio Ibarrola, que las escrituras corrían por cuenta del matrimonio Hank Rhon. Y así nos hizo el profesor, sin pedir nada a cambio, propietarios de un bello fraccionamiento que aún existe. Pero hay más.

Cuando el entonces secretario de Recursos Hidráulicos el ingeniero Leandro Rovirosa Wade Ravelo se enteró de nuestra propiedad, hizo un ofrecimiento a través de su jefe de prensa Guillermo Flores Bastida, también socio del Club: ayudar a construir una barda perimetral, con dos arcos, monumentales, para las entradas. Siguen allí y dan seguridad y bienestar a los periodistas y a sus familias.

Hoy en día existen en el Distrito Federal dos colonias para periodistas. La primera en Lomas de Sotelo, que la construyó el gobierno de Miguel Alemán; la segunda en Narvarte, construida en tiempos de Adolfo Ruiz Cortínez. Y la tercera, en Santiago Tianquistengo que montó el maestro rural Carlos Hank González.

A él, ya fallecido, nuestro respeto. A ella, nuestra gratitud.

craveloygalindo@gmail.com

 


Del escritor Emilio Ramírez de Aguilar Lavín
02 de marzo de 2021

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Presumir a nuestros amigos es un orgullo. Pero más cuando escribir lo tienen de herencia. Nieto del famoso periodista oaxaqueño Jacobo Dalevuelta, sobrino de Alberto Ramírez de Aguilar. Y hermano de Fernando reconocido prosista. Actual colega en Quadratin

Jacobo Dalevuelta, nos inquieren.

Sí es el seudónimo con el que disfrutaba ocultar, entre comillas, que era un gran articulista y funcionario importante del diario El Universal cuyo nombre real era Fernando Ramírez de Aguilar, esposo galán de doña Maru.

Ejemplar dama que a nosotros nos invitaba, casi diario el desayuno. En su casa de Pino ocho, Santa María La Rivera, al pasar por su hijo Coco. Y a pocas casas de su primo mi otro compadre y maestro Alberto. Hijo del médico hermano de don Jacobo.

Alberto, fue, además de escritor, columnista, periodista, gerente general de aquél fabuloso Excélsior.

A Emilio acaban de editar “El País para el olvido. Aforismos. En 117 páginas. Ya está a la venta, por cierto.

Jorge Fernando advierte:

“Sin que se trate de elogios consanguíneos, mi hermano Emilio es un erudito y desde hace muchos años escribe aforismos. Por fin emprendió el camino de publicarlos. Su camino ha sido difícil. Sin embargo, aquí está su obra. Espero que sea de su agrado, como lo ha sido para mí.

Y el colega también periodista y escritor nos explica que la definición de un aforismo tiene que ver con una declaración breve y concisa sobre un hecho. Un aforismo es una declaración coherente y en apariencia contundente y cerrada sobre una idea o un acontecimiento.

La historia nos dice que el término aforismo parece que fue utilizado por primera vez por Hipócrates. Y fue posteriormente aplicado a la ciencia, a la cultura, y, finalmente, a todo tipo de principios.

Un aforismo es, según nos dice la Real Academia Española, una sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte. Del latín aphorismus, y este del griego φορισμ.

Un aforismo es una declaración breve que pretende expresar un principio de una manera concisa, coherente y en apariencia cerrada.

Baltasar Gracián (1601-1658), escritor español del Siglo de Oro, es considerado como uno de los máximos exponentes en la creación de aforismos. Construyó, a partir de frases breves, un estilo muy personal, contundente y concentrado, con gran capacidad para jugar con las palabras y relacionarlas con ideas.

Nos ofrece ejemplo de sus aforismos que incluye su hermano Emilio en su libro.

"Atención a no errar una, más que acertar ciento. La censura popular no tendrá en cuenta las veces que se acierte, sino las que se falle. Los malos son más conocidos por murmuraciones que los buenos por aplausos. Todos los aciertos juntos no bastan para desmentir un solo y mínimo error". Baltasar Gracián.

En la historia de la literatura y el periodismo, hemos tenido brillantes hacedores de aforismos, como una forma de expresarse.

El mismo Miguel Cervantes de Saavedra, en su inmortal “El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha”, escrita a comienzos

de 1605, y que por cierto es la obra más destacada de la literatura española y una de las principales de la literatura universal, además de ser la más leída después de la Biblia, está repleta de aforismos. Un ejemplo: “Deja que ladren Sancho, nosotros cabalgamos”.

Julius Henry Marx, considerado como uno de los mejores cómicos de la historia, conocido como Groucho Marx, participó junto con sus hermanos en numerosas películas en una era convulsa, refleja con un humor irreverente, alocado e ingenioso, diferentes situaciones presentes en su época y hace disfrutar a gran parte del mundo con sus aforismos.

A lo largo de su carrera dejó innumerables y memorables frases y reflexiones.

Leamos algo del gran Groucho Marx:

“Fuera del perro un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro, probablemente está demasiado oscuro para leer”.

Esto lo dijo porque la cultura y la literatura son elementos muy importantes que nos permiten aprender, crecer, imaginar y soñar.

Otra:

“Damas y caballeros, estos son mis principios. Si no les gustan, tengo otros”.

Una de sus frases más icónicas y conocidas, donde refleja la hipocresía y la volubilidad de las creencias y valores de la gente, que

cambian de parecer y de principios, según les beneficien o les perjudiquen, de acuerdo con su conveniencia.

Muy recurrente en tiempos políticos.

Otra más: “Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente”.

Aquí, básicamente, el actor ironiza sobre la estupidez humana y cómo se expresa sin que nadie se lo pida.

El pensador francés Gustavo Flaubert, sostenía que “el futuro nos tortura, el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente”, mientras que Friedrich Nietzsche, inmortalizó aquello de que “lo que no te mata, te hace más fuerte”.

Jorge Fernando Ramírez de Aguilar Lavín.

Nosotros que a los dos los conocimos muy jovencitos por nuestra afinidad a su familia y a la amistad que no llevó a una hermandad, con Alberto Ramírez de Aguilar, y a los hermanos de su padre Fernando, Violeta, Rosa María, Olga, Carmen, Coquito, mi compadrito querido y Mario.

Por cierto, un primo de ellos, hijo de Violeta y el arquitecto Calderón, el traumatólogo Fernando Calderón Ramírez de Aguilar, llegó a ser director del hospital de Traumatología del Centro Médico Nacional del Siglo XXI.

Nunca podremos olvidar que con la gran experiencia del también traumatólogo José Manuel Ortega Domínguez, aplicada por ambos a nuestro hijo, el abogado Jorge Alberto Ravelo Reyes, se le restituyó la pierna derecha de sus dieciocho fracturas sufridas en un accidente vial.

Un milagro de dos médicos.

Y después de este intercambio médico, dejemos que el autor de “El país para el olvido. Aforismos”, en primera persona nos platique algo de su vida.

Soy Emilio Ramírez de Aguilar Lavín, nací un domingo 19 de diciembre de 1954 en el Distrito Federal, en lo que ahora es la Delegación Benito Juárez, mis padres son Fernando Ramírez de Aguilar Ruiz Sandoval y Emilia Lavín Espinosa, soy el mayor de cuatro hijos, mi infancia transcurrió al lado de mis padres y hermanos en el hogar que compartíamos en la calle de Nicolás San Juan, en la colonia del Valle.

Mi infancia y adolescencia tuvo armonía y felicidad al lado de mis padres, hermanos, amigos de barrio, de futbol americano –mi deporte favorito- y de escuela.

Tuve el privilegio de observar cómo llegaban a mi entorno social la televisión, el teléfono fijo en casa, los grandes automóviles, el rock and roll, a los más grandes deportistas de todos los tiempos –Joe Namath, Mohamed Ali, Pelé, entre otros– era la época de lo que se llamó “desarrollo estabilizador”.

Mi formación académica la alterné entre escuelas públicas y privadas hasta la preparatoria.

Fue en el año de 1973, que llegaron a mi vida dos acontecimientos que me marcaron para siempre: la muerte, en abril, de mi querido y recordado padre y mi entrada a la UNAM, a la Escuela Nacional de Economía, luego facultad, en donde pase mis mejores años como estudiante, escuché grandes cátedras de economistas formados por esa gran institución –José Luis Ceceña, Antonio Gallart, José Navarrete, Enrique Padilla, Guillermo Garcés, José Luis Nava, David Márquez, Febronio Díaz, Julio Cancino, disculpas por no mencionar a todos.

Es justo reconocer la convivencia con mis compañeros y amigos generacionales, me evito mencionar alguno para no agraviar a nadie, pero ellos lo han de recordar.

El 4 de mayo de 1977, vi coronado el esfuerzo de mis padres y el mío propio al obtener el título de licenciado en economía, con la tesis “La Inflación Importada en México”.

Desde julio de 1973 empecé mi vida laboral en el periódico Excélsior, hasta el mes de julio de 1976.

Ahí tuve la oportunidad de conocer, platicar y privilegiarme de su amistad, con los mejores periodistas de la época, -sólo por mencionar a los más importantes para mi Eduardo Deschamps y Nikito Nipongo- que me influenciaron para atreverme a escribir y volverme adicto a la gran literatura y al análisis cotidiano.

Mi trayectoria profesional la inicié en febrero de 1977 en la entonces Secretaría de la Reforma Agraria, en donde me pude percatar de la tragedia que es ser campesino en México, de ahí pase a trabajar en una de las tres más importantes empresas paraestatales que había: Fertilizantes Mexicanos, en 1979, año en el que también me casé con Amalia Frías Santillán, (qepd 2009), periodista de profesión, con la cual tuve dos hijas, Jimena y Monserrat, médica e ingeniera civil, respectivamente, orgullosamente de la UNAM.

Posteriormente ingresé a la ya desaparecida Secretaria de Programación y Presupuesto de 1981 hasta 1983, tiempo de gran

aprendizaje, de ahí un año en la Contaduría Mayor de Hacienda, hacía evaluación del ejercicio presupuestal.

De 1984, hasta diciembre de 1994 laboré y realicé múltiples trabajos en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en la subsecretaría de Transportes, algunos de los cuales todavía me causan orgullo, como el de haber representado ese sector en las negociaciones del GATT y después en las del TLC.

Como consecuencia del error de diciembre de 1994, me quedé sin trabajo por espacio de dos años y medio.

Fue hasta mediados de 1997 que pude encontrar nuevamente empleo, esta vez en uno de los campos más dignos de nuestro país, en la docencia, enseñamos las materias de Introducción a la Economía y Probabilidad y Estadística.

Sin embargo, la necedad de ejercer mi profesión, me llevó en junio de 2000, por invitación del gran economista Gabriel Zorrilla Martínez, para hacerme cargo de las estadísticas nacionales de la recién creada Condusef, donde realicé varios estudios y trabajos para percatarme de la importancia de dicha institución, que realmente sirve a la gente.

Cambió la administración y como es normal en México, para afuera.

Desde enero de 2004, hasta nuestros días sigo en la docencia, la cual alterno. Escribo aforismos y ensayos de economía, que espero algún día publicar sin censuras y sin cortapisas”.

Y luego de felicitar a la familia Ramírez de Aguilar Lavín, incluida también Alma y Ulises, quienes también asistían a refrescarse a Cuernavaca, con nuestros amigos sus papás, seguimos nosotros la lectura de los aforismos.

craveloygalindo@gmail.com

 


Se acaban los viejos. No por el virus
01 de marzo de 2020

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Siempre oportuno el escritor Jorge Herrera Valenzuela destaca:


 Se acabó el mes que tuvo 4 domingos, 4 lunes, 4 martes, 4


miércoles, 4 jueves, 4 viernes y 4 sábados.


Este febrero está clasificado dentro la sincronía numérica y no es ningún milagro bíblico como muchos lo considera.


Una situación similar se dará en los años 2027, 2038 y 2049.


Si Dios lo permite, a mis 90 años, veré el del 2027.


Sin duda alguna amigo y colega. Estás aún chamaco.


A su vez nos recuerda el compadre Raúl Basurto Morales, con sus 99 años, y avecindado en su rancho de La Paz, BCS qué luego de enero el 28 de febrero, se acaba el desviejadero.


El virus nos hizo los mandados


Como también a las viejas.


Ojalá y sea cierto.


Nosotros con casi 92, sabemos --sabia virtud de conocer el tiempo-- que el ser humano es inconformista por naturaleza.


Pero presumimos lo que nos responden los lectores.


Una de ellas doña María Teresa Guevara de Willy Calvillo se excede, lo que nos sonroja, al decirnos:


“No me cabe la menor duda. Con ustedes aprendo más de Historia que en la escuela. Y mira que yo me jactaba de saber mucho
Cada vez que leo sus escritos me doy cuenta que son erudito, y al son que te tocan bailan.


No cabe duda, tu eres mi Héroe”.


O como nos explica la poeta Rusia MacGregor en torno a los idos.


 Carlos qué te puedo decir? La vida corre. Nos trae y nos lleva por caminos insospechados.


Qué cosa vivimos y por qué


 Sólo Dios lo sabe Carlos querido.


Recordemos con todo nuestro amor a quienes se nos adelantaron. Siguen con nosotros en lo más profundo de nuestros pensamientos.


Elizabeth Kübler, tanatóloga y psiquiatra, de quien seguramente has oído hablar, dice en uno de sus libros que quienes ya nos dejaron, llegarán a recibirnos cuando sea nuestro viaje al más allá.


Mientras tanto, a cuidarnos, a disfrutar de nuestra gente, sean familiares o amigos.


Todo está escrito, dicen los herméticos.


Yo digo que los tiempos de Dios son perfectos. Nunca he creído en un Dios que castiga, sino en uno muy amoroso y bondadoso, que algún día nos recibirá en su Reino.


Mientras tanto, disfrutemos de lo que nos toque vivir en este mundo y cuidémonos hasta donde sea posible.


Toda la razón encierra lo que afirmas.


Por ello, el afán de buscar y anhelar un futuro mejor, a menudo, no nos permite deleitarnos con el presente y todo lo que eso incluye: nuestra familia, amigos, profesión, y reírnos de los chistoretes que nos platican y ahora, compartimos.


Una viejecita llega a la iglesia y va directo al confesionario.


Padre, perdóneme. He pecado”.


Hija, dime ¿cuáles son tus pecados?” –


Temo que la tentación se ha apoderado de mí” 


¿Qué te pasó hija?


 Padre, cada que hablo con un hombre siento algo en el cuerpo que no puedo describirlo con palabras”.


Hija, pero si yo también soy hombre” 


Por eso he venido con usted padre”


¿Qué es lo que sientes ahora?” 


 Que mi cuerpo quiere relajarse y quedarme tendida en el piso hasta que se me pase la tensión, siento un calor que no se mejora con nada y creo que lo único que puede ayudarme es el calor humano” 


¿Y cómo puedo ayudarte con eso hija?” –


“Me ayudaría que un hombre como usted me estruje en sus brazos y me brinde el alivio que necesito” 


Perdóname hija, pero antes que nada tengo que saber tu edad”        Tengo ochenta años, padre.


 Entonces puedes irte en paz,


 lo tuyo son las REUMAS.
 
Y este otro
Un día se entregan tres cadáveres a la morgue, cada uno con una sonrisa en el rostro.                                                                                          El funerario examina a cada uno de ellos y dice quiénes son y la causa de su muerte.


 “Primer cuerpo, el francés, de 60 años, murió en la cama con su amante, de ahí la sonrisa en su rostro.


En segundo cuerpo, el irlandés, de 30 años, ganó mil euros en la lotería, se lo gastó todo en whisky y murió por intoxicación por alcohol, de ahí la sonrisa en su rostro”.


El inspector luego pregunta:


"¿Qué pasa con el tercer cuerpo?"


El funerario dice:


"Ah, este es quizás el más interesante de todos.


Es Justin, de 65 años, un político. Fue alcanzado por un rayo".


"¿Por qué sonríe entonces?"

 Uno más que nos recuerda una frase de nuestro compadre Basurto. Vendía medicamentos a los galenos.


“Me encanta el olor a orina, dijo el facultativo”.


 Luis está en una cafetería con un café en la barra, cuando llega otro hombre y se sienta también a tomar un tecito.


Luis le dice al hombre “sabes amigo, tengo un trabajo muy jodido”. - “¿Qué haces?” tu. Le pregunta el hombre –


“Soy repartidor de pizzas, y me encantan las pizzas, pero sabes lo difícil que es ver una, olerla y no poderla comer”.


 “Te entiendo perfectamente”, le dice el hombre. –


 “A mí me sucede lo mismo”. –


 “¿También eres repartidor de pizzas?”, le pregunta Luis –
“¡No mucho peor, yo soy Ginecólogo!”

No lo entendimos. Mejor a otro.

Un ladrón entra a un banco, apunta con el arma a la cajera y le pide que le de todo el dinero.  Una vez que obtuvo su botín, se da la vuelta y le pregunta a uno de los clientes:


 “¿Usted me vio robar?” - “Sí pero de reojo”, le responde el hombre. El ladrón le dispara en la pierna y lo deja herido.


Después se voltea hacia otra mujer “¿Y usted señora me vio robar?” - “No, yo apenas si vi su silueta”, le dice la mujer  


El ladrón dispara nuevamente y la deja herida.


Por último, se voltea y ve a una familia y le pregunta al hombre –


"¿Y ustedes me vieron robar?


 A lo que el hombre le contesta: -


“Mire le juro que yo no vi nada, pero mi suegra sí lo vio todo y hasta lo grabó con el teléfono”.


         Y agregamos como epílogo:


La felicidad y la alegría pueden significar cosas desiguales en diferentes lugares.


De hecho, pueden simbolizar mucho para algunas personas.


Todos obtenemos alegría de diferentes cosas, pero puede que se sorprenda de lo diferente que otras culturas conceptualizan este ideal tan evasivo.


Se entiende, verdad.


Sí, la risa.


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