La mentira es la madre de la violencia.
Mahatma Gandhi
Por Octaviano Lozano Tinoco
La respuesta de Israel a la incursión a territorio israelí de milicianos de Hamás desde Gaza el 7 de octubre de 2023 ha generado una tragedia humanitaria en los territorios palestinos ocupados. El mundo observa hacia otro lado, mientras la violencia continúa.
Ese día, en la operación denominada “Inundación de Al-Aqsa”, decenas de milicianos de Hamás superaron las barreras fronterizas israelíes en parapentes, motos y vehículos. Lanzaron entre 3.000 y 5.000 cohetes contra kibutzus (granjas agrícolas), bases militares y un festival de música cerca de Re’im.
El ataque dejó alrededor de 1.200 muertos y más de 250 rehenes trasladados a Gaza.
El gobierno israelí del primer ministro, Benjamín Netanyahu, declaró el estado de guerra e inició una ofensiva a gran escala sobre la Franja.
Según el Ministerio de Salud de Gaza, hasta mediados de 2026 habían muerto más de 73.000 palestinos. La destrucción afectó a más del 90 % de las viviendas y dejó gran parte del territorio inhabitable.
La ONU estima que más de 10.000 personas permanecen bajo los escombros.
El 29 de septiembre de 2025 se anunció en la Casa Blanca, junto a Netanyahu, un acuerdo de paz. Sus puntos principales incluyen cese al fuego inmediato, intercambio de rehenes israelíes por prisioneros palestinos, desmilitarización de Hamás y eliminación de túneles, ingreso masivo de ayuda humanitaria y un gobierno de transición mediante un comité tecnocrático palestino apolítico supervisado.
La fase 1 (octubre 2025) contempló el alto el fuego inicial y el primer canje.
En noviembre de 2025 el Consejo de Seguridad de la ONU respaldó la hoja de ruta impulsada por Washington, orientada a la reconstrucción y la retirada gradual de tropas israelíes.
Persisten fricciones: Israel y Estados Unidos condicionan la reconstrucción y el repliegue al desarme total de Hamás. Analistas critican la falta de participación directa palestina en el diseño del acuerdo y la incertidumbre sobre el estatus político futuro de Gaza.
Paralelamente, el presidente Donald Trump impulsó el proyecto “Nueva Gaza” o “Riviera del Medio Oriente”, presentado por su yerno Jared Kushner en Davos.
Plantea más de 100.000 viviendas, 180 torres, escuelas, centros médicos, un puerto y un aeropuerto, bajo administración estadounidense temporal y enfoque inmobiliario.
Ha recibido fuerte rechazo internacional por implicar posible desplazamiento forzado de población local.
Existen zonas grises en el origen del conflicto. Gobiernos israelíes, incluidos los de Netanyahu, habrían favorecido el fortalecimiento de Hamás para dividir al movimiento nacionalista palestino y debilitar a la OLP de Yaser Arafat y, más tarde, a Mahmoud Abbas, gobernante en Cisjordania, impidiendo avances hacia un Estado palestino.
Se permitieron transferencias de dinero qatarí, aumentos de permisos de trabajo para gazatíes (hasta casi 20.000) y se toleraron lanzamientos de cohetes y globos incendiarios, según reportes periodísticos israelíes.
El diario israelí Haaretz reveló que el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, advirtió a Netanyahu en una conversación telefónica de unos 45 minutos, días antes del 7 de octubre, sobre los planes de ataque que fraguaba el entonces líder de Hamás en Gaza, Yahya Sinwar.
Según las fuentes, Sinwar habría amenazado con “una gran sorpresa… un terremoto” si no avanzaban las negociaciones.
Netanyahu habría restado importancia a la alerta y niega las informaciones. Solo respondió que demandará al diario Harretz por esa noticia, que considera falsa. |